+ ¿Cómo funcionan las llamadas telefónicas de extorsión desde las cárceles del Estado de México?; El presidente municipal que se robó hasta los adornos patrios de Almoloya de Juárez
La frase:
Si no luchamos juntos, nos matan por separado.
PERUANOS DEFENDIÉNDOSE DE EXTORSIÓN
LAS LLAMADAS DE EXTORSIÓN DESDE LAS CÁRCELES
El martes 2 de septiembre fue un día caótico para los habitantes de Texcoco, Estado de México, porque mototaxistas, comerciantes y familiares de Personas Privadas de la Libertad realizaron bloqueos en puntos estratégicos de ese municipio para denunciar presuntas extorsiones orquestadas desde el penal Molino de Flores.
No es un tema nuevo, en este mismo espacio hemos escrito sobre el tema, acerca de cómo, desde las penitenciarías del Estado de México, operan las mafias en todo tipo de delitos, apoyados por personas que están fuera de las cárceles, y por otras que les secundan en estas actividades desde dentro, principalmente directivos penitenciarios.
Y es que las cárceles del Estado de México atraviesan una situación lamentable. Directores van y directores vienen en los centros de readaptación social, y también han desfilado varios nombres en la propia Secretaría de Seguridad del Estado de México que no han sido capaces de remediar la situación, pero los perjudicados, que son los ciudadanos, siguen enfrentando esta problemática que altera la calidad de vida de las personas y que, muchas veces, en realidad involucran a los ciudadanos en delitos.
Durante años se habló sobre la instalación de equipos para evitar que desde dentro de las cárceles se realicen llamadas telefónicas, sobre todo, con fines de extorsión, pero la verdad es que los famosos inhibidores de señal celular son una fantasía, uno de esos cuentos que terminan como leyendas urbanas, porque, en los hechos, no sirven de nada si detrás de ellos se cuenta con otra mafia, la de las autoridades carcelarias que permiten el uso de todo tipo de tecnología para que en las prisiones operen Call Center desde los que se puede hacer cualquier cosa: amenazar, extorsionar o hasta secuestrar a quien se lo propongan.
Esa es una de las principales razones por las que los vecinos de la cárcel de Molino de Flores, en Texcoco, han salido a las calles a protestar, a cerrar las vialidades, a presionar a las autoridades para que en realidad hagan algo, porque ya los tienen cansados de esta situación, en la que reciben llamadas telefónicas de día o de noche para solicitarles dinero a cambio de la propia integridad física, o la de sus familiares que se encuentran presos.

Pero el caso de Molino de Flores es sólo un ejemplo de la situación que se vive en todo el Estado de México, porque igualmente la padecen los familiares de personas privadas de la libertad en Almoloya de Juárez, Ecatepec, Tenango del Valle o Nezahualcóyotl, y las autoridades aseguran que toman medidas, pero éstas no van más allá de castigar uno o dos días a los que así operan, pero, de paso, también a las víctimas de las extorsiones.
La población carcelaria del Estado de México está siendo afectada no nada más en sus derechos humanos, que de esa materia no existe respeto alguno, sino en su integridad física y la de sus familias, y, a la fecha, no hay un nivel de autoridad que ponga un alto a la situación.
Se trata de un cáncer social que no se voltea a ver, que incluso se trata de ocultar, porque es un hecho que a nadie conviene que la situación se sepa, salvo cuando la población toma las calles y protesta, pero ahí también son acallados de una forma u otra, y regularmente es haciéndoles promesas de cambio que prácticamente nunca se cumplen.
La vida dentro de las cárceles podría cambiar radicalmente si se tomaran la molestia de sacar, pero en serio, los cientos de teléfonos que desde ahí operan, porque cerrándoles el canal de comunicación con el exterior se terminarían también las extorsiones que la población sufre todos los días, y eso incluye a todos, porque este tipo de intentos de estafas no sólo son en contra de quienes tienen un familiar o conocido en condición de reclusión, hoy son cosa de todos los días para cualquiera, cada vez que se contesta una llamada telefónica de un número desconocido, existe el riesgo de que ésta provenga precisamente de una cárcel, y la mayoría de esas llamadas no tienen ninguna buena intención.
El presidente municipal que se robó hasta los adornos patrios
Óscar Sánchez García, priista, quien fuera presidente municipal de Almoloya de Juárez, además del proceso penal que enfrenta por violencia física y psicológica en contra de su ex esposa, podría ser vinculado a proceso penal por robo y por mal uso de bienes públicos.
Resulta que, en plenas Fiestas Patrias, sale a relucir que esta persona dejó sin adornos patrios al municipio. Sí, el ex alcalde habría ordenado a trabajadores municipales llevarse los adornos a su casa y a las de algunos familiares cercanos.
Hay que recordar que Sánchez García contendió por la reelección al cargo de presidente municipal, a pesar de haber ya antes señalamientos serios por violencia en contra de su ex esposa, y aun así, la entonces dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional, Ana Lilia Herrera Anzaldo, se empecinó para que este personaje fuera su candidato al cargo.
Pero resulta que ahora una investigación de la actual administración municipal, que encabeza por el Partido Verde Ecologista de México, Adolfo Solís, expuso que, como parte de las múltiples irregularidades administrativas y financieras que se han detectado en la anterior administración, también faltan los adornos patrios, incluyendo algunas banderas.
¿Para qué querría Óscar Sánchez García los adornos de las Fiestas Patrias en su casa y en las de sus parientes? Pues quizá los pensaba utilizar en la época navideña, al fin y al cabo, también son tricolores.

Lo cierto es que ya se inició una investigación específica sobre ese presunto robo cometido por el ex alcalde de Almoloya de Juárez al patrimonio municipal, pues se trata de objetos de valor que porque sean adornos no implicaron una inversión de carácter municipal.
Así es que váyanle sumando a los cargos que ya enfrenta Sánchez García por asuntos familiares y ahora habrá que ver en qué acaba la investigación iniciada por la Contraloría del Poder Ejecutivo del Estado de México, porque, aunque suene de risa, la verdad es que se trata de un asunto serio que, si la autoridad aplica, como debe, la ley en su máxima expresión, esto podría ser motivo de una nueva condena en su contra.
Se trata de un político, como varios priistas, que han echado a perder no sólo su prestigio político, si es que algún día lo tuvieron, sino que, de cara a la sociedad, dan cuenta de que en verdad eran simples y vulgares ladrones que trataron por todos los medios de enriquecerse a costa del pueblo al que alguna vez juraron servir.
Este será un caso anecdótico más, el del presidente municipal que se robó hasta los adornos patrios en Almoloya de Juárez, sino que pone de manifiesto lo más ruin de la política y lo expone como ejemplo de todo lo que no se debe hacer cuando se tiene la confianza del pueblo.
Óscar Sánchez Juárez quedará marcado en los archivos de la historia del Estado de México como uno de los peores presidentes municipales que algún municipio haya conocido, y, junto con él, varios de los que se encargaron de alzarlo hasta convertirlo en ganador de una elección.


