+ ¿Cómo sostener programas sociales sin aumentar impuestos? Ecos de las comparecencias; La Secretaría de la Mujer, en horas bajas, por culpa de su titular

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La frase:

La Unidad partidista debe ser real, no puede ser por decreto.

LO ESTAMOS VIVIENDO

La comparecencia del secretario de Finanzas del Estado de México, Óscar Flores Jiménez, ante la LXII Legislatura local dejó algo más que cifras, proyecciones y explicaciones sobre el manejo de los recursos públicos. También puso sobre la mesa una pregunta incómoda para el gobierno mexiquense: ¿cómo sostener los programas sociales, atender los rezagos históricos y rescatar instituciones financieramente comprometidas sin aumentar impuestos ni contratar más deuda? El diputado petista Óscar González Yáñez decidió poner el dedo en la llaga y plantear alternativas que, de concretarse, obligarían a revisar la relación entre el gobierno, las grandes empresas y la Federación.

La propuesta tiene un trasfondo que merece atención: mientras las necesidades de la población crecen, los gobiernos enfrentan el desafío de financiar programas sociales, infraestructura, servicios básicos y obligaciones institucionales sin trasladar necesariamente el costo a los ciudadanos mediante nuevos gravámenes. Sin embargo, la pregunta es si estas alternativas tienen viabilidad jurídica, financiera y política, o si terminarán convertidas en otro catálogo de buenas intenciones que se archiva cuando concluyen las comparecencias.

González Yáñez también puso sobre la mesa dos asuntos que llevan años generando preocupación: la disparidad en el desarrollo regional y la situación financiera del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM). A ello sumó el fortalecimiento de la recaudación por tenencia vehicular, al advertir que circulan más automóviles con placas de Morelos que del Estado de México.

El problema de fondo es conocido: la entidad necesita recursos, pero también debe revisar cómo recauda, cómo gasta y qué compromisos financieros arrastra. Revisar los PPS podría abrir la discusión sobre las obligaciones de largo plazo adquiridas por administraciones anteriores, mientras que exigir una distribución más favorable de recursos federales pondría a prueba la capacidad de negociación del gobierno mexiquense. Lo importante será conocer qué propuestas pasan del discurso a los números y cuáles pueden traducirse en beneficios concretos para los municipios y sus habitantes.

Porque cuestionar es parte de la tarea legislativa, pero presentar alternativas viables, transparentes y medibles es lo que realmente distingue una intervención política de una propuesta de gobierno. La comparecencia dejó planteamientos relevantes; ahora corresponde saber si existe voluntad para convertirlos en decisiones.

Y mientras en materia financiera se discute cómo hacer rendir el dinero público, en Morena las diferencias internas parecen empeñadas en demostrar que el poder también se disputa desde las propias filas. Aunque Francisco Vázquez y Horacio Duarte busquen minimizar las tensiones dentro del partido en el Estado de México, las declaraciones del presidente municipal de Texcoco, Nazario Gutiérrez, dejan ver que no todos están dispuestos a guardar silencio ni a seguir el mismo guion.

La pregunta es si Morena logrará procesar sus diferencias mediante acuerdos o si terminará exhibiendo públicamente una lucha por posiciones que contradiga su discurso de unidad. Porque una cosa es cerrar filas frente a la oposición y otra muy distinta conseguir que los propios grupos acepten compartir el poder.

Por ahora, las declaraciones de Nazario Gutiérrez y la disputa que se anticipa en Ecatepec son recordatorios de que la unidad partidista no se decreta ni se resuelve con minimizar los conflictos. Se construye con acuerdos, reconocimiento político y reglas claras. De lo contrario, las diferencias que hoy se expresan en entrevistas y registros internos podrían convertirse mañana en fracturas difíciles de reparar.

En política, las tensiones suelen negarse hasta que resulta imposible ocultarlas. Y en Morena mexiquense, el verdadero desafío será demostrar si todavía existe capacidad para ponerse de acuerdo o si cada grupo terminará defendiendo su propio territorio.

ESTHER RODRÍGUEZ, HAY DE MUJERES A MUJERES

La Secretaría de las Mujeres del Estado de México atraviesa días agitados y bajo un intenso escrutinio político y mediático.

Durante el análisis del Tercer Informe de Gobierno, la titular de la dependencia, María Esther Rodríguez Hernández, vivió un momento especialmente ruidoso al comparecer ante el pleno legislativo, donde la oposición apretó el paso en temas sensibles como violencia de género, desapariciones y atención a víctimas.

Sin embargo, el dardo más filoso de la jornada corrió a cargo de la diputada perredista Araceli Casasola, quien relató públicamente que en una ocasión le solicitó unos minutos a la funcionaria para dialogar y esta prefirió remitirla con su asistente; una actitud que la legisladora contrastó de inmediato con la de la gobernadora Delfina Gómez, señalando que la mandataria estatal sí se dio el tiempo de atenderla durante diez minutos.

Casasola remató su intervención exigiendo a la secretaria aprender dos conceptos clave de la gobernadora: sororidad y humildad, pidiéndole esta última cualidad por el bien de las y los mexiquenses.

A la par de estos reclamos en el Congreso local, la figura de Rodríguez Hernández también entró en la discusión política con miras al proceso electoral de 2027.

Aunque dentro de Morena y sus aliados ya han comenzado a levantarse diversas manos para disputar espacios clave, la funcionaria mexiquense, quien conoce bien el terreno tras haber sido candidata a la presidencia municipal de Coacalco en 2024 por la alianza Morena, PT y PVEM descartó por ahora inscribirse en esa contienda interna, afirmando estar enfocada por completo en su responsabilidad actual al frente de la secretaría.

No obstante, las preocupaciones de fondo para la institución van más allá de los roces políticos o los tiempos electorales, pues resulta paradójico que la propia dependencia encargada de prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres quede bajo la lupa por señalamientos que involucran a su personal cercano.

Recientemente, en el marco de una transmisión en vivo, aparecieron múltiples comentarios de una cuenta a nombre de María Guadalupe González acusando de presunto acoso a David Cardona Santiago, secretario Particular de la dependencia.

Si bien los mensajes no constituyen una prueba definitiva por sí solos, la insistencia de las menciones pone de manifiesto una exigencia latente de aclaración interna.

El funcionario estatal también fue reportado por algunas trabajadoras al igual que el ex secretario Técnico de la misma instancia, por presuntas conductas similares.

Ante este panorama, la exigencia pública recae directamente sobre María Esther Rodríguez Hernández para transparentar si se investigarán formalmente estos señalamientos dentro de su equipo de trabajo y deslindar las responsabilidades correspondientes.