Consulta popular, revocación de mandato y voto blockchain

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Entre las realidades digitales, una de las que cobra cada vez más relevancia es la gobernanza a través de las nuevas tecnologías, proceso en el que la sociedad cada vez más se encuentra adaptada a la conectividad y sus efectos, y ésta, a su vez, hace viable para las empresas compensar los costos que posibilitan la conexión a través de la venta de bienes y servicios en los canales digitales, y, no solamente a través de publicidad, ello, puesto que el modelo digital de ordenamiento ha favorecido que las actividades cotidianas se hagan más eficientes con el uso de tecnología, la digitalización, la appificación, la movilidad a través de múltiples dispositivos conectados y, el internet ubicuo. 

Es decir, mientras los modelos de negocio digitales actualmente crean un entorno de conectividad para las y los usuarios que facilita su uso gratuito en cualquier punto, este escenario a su vez constituye un escalón de modelos de negocio digitales diversos, y, a la vez, esta actividad genera una colaboración conjunta que se traduce en un espacio para la creación de ciudadanía, misma que a su vez, cuenta con el poder originario dentro de la teoría democrática en nuestro Estado de Derecho.

Sin embargo, no sólo los modelos de negocio avanzan, sino también los medios a través de los cuales se acreditan las transacciones en el entorno digital y a partir de ello y de las amenazas cibernéticas con motivo de la implementación de las tecnologías, han surgido como mecanismos de respuesta, soluciones eficientes que se han adaptado a las demandas del gobierno de la información, y, por el momento constituyen opciones viables para escalar el modelo de organización empresarial, pero, que también es susceptible de utilizarse en el ámbito de lo público, y, construir un nuevo pacto socio político en la toma de decisiones públicas.

Así como el internet constituye la primera red, el blockchain o tecnología de cadena de bloques representa una estructura eficiente a través de la cual es posible registrar cualquier actividad en la red a través de mecanismos criptográficos que aseguran la seguridad de la información de manera completa, es decir, es una red que se monta dentro de otra red, con características verdaderamente relevantes al punto de que es factible que dicha tecnología sea un nuevo estándar del entorno de internet y de las operaciones que en él se realicen a fin de dotar de estabilidad técnica y operativa a cualquier tipo de transacción en internet.

Hoy en día, su manejo en el ámbito de las finanzas ha puesto a prueba la eficacia de dicha tecnología, con lo cual, se han abierto, poco a poco, sus referencias hacia otras actividades e industrias con un alto grado de eficacia y con márgenes mínimos, prácticamente nulos de corruptibilidad, por lo que, puede considerarse como una tecnología probada y segura para el registro de operaciones en internet, ya que cabe recordar que, más allá de su máxima funcionalidad operativa a través de contratos inteligentes, el uso de criptomonedas (basadas en dicha tecnología blockchain), demandan cada vez con más fuerza, su reconocimiento como la nueva alternativa transaccional que supla al dinero físico, lo cual, si bien técnicamente es posible, como se ha demostrado, todavía requiere de esfuerzos importantes entre la industria y los gobiernos para su adopción, no tanto por la complejidad de su uso, sino por su proyección y dimensionamiento para satisfacer las demandas de un país, y, tener lo posibilidad de homologar sus estándares para la conversión de los criptoactivos entre los diversos países, lo cual, sin duda dotaría de transparencia a los elementos que verdaderamente soportan el valor de una moneda.

En el ámbito de lo público, la tecnología blockchain también se ha posicionado como opción para sustituir los registros públicos y dotar de identidad a las poblaciones, puesto que los registros generados permiten que lo asentado en ellos sea confiable y, además todas las operaciones son rastreables, con lo que además de permitir la localización de la información en cuestión de segundos, también permite dar seguimiento puntual a cada transacción, con lo que, la ciudadanía cuenta con plena certeza de lo que es suyo, y, permite corregir cualquier error en una operación, puesto que todo guarda un registro.

Podríamos seguir señalando los beneficios de dicha tecnología, pero ¿para qué seguir teorizando si ya se encuentra entre nosotros? ¿por qué trabajar en modelos de voto electrónico a través de casillas electrónicas, si hoy, resulta factible que cada persona pueda votar a través del celular? Por supuesto, el modelo blockchain no se encuentra libre de riesgos, sin embargo, si éste se implementa adecuadamente, no solamente haría más ágil y económico el proceso, sino que permitiría incrementar una participación efectiva y consciente de la población, con el mínimo desgaste ciudadano posible, ya que, se podrían evitar las actividades que en verdad hacen caras a las elecciones en torno a la jornada electoral y redirigir esos recursos a la creación de ciudadanía responsable.

En torno al registro del padrón de electores y su seguimiento, además de contar con información prácticamente en tiempo real, se puede eliminar la barrera del domicilio, que en sí, más que constituir en muchos casos un requisito para la participación, es más bien, una medida de seguridad para asegurar que solamente un ciudadano emita el voto que le corresponda y no más.

Bajo esa perspectiva, en la mira de las políticas públicas debería estar el voto electrónico por blockchain, y no, el voto electrónico a través de urnas o tableros electrónicos, no obstante, considerando que dicha tecnología requiere de ajustes lógicos en función de los requerimientos de un país, su implementación podría resultar factible en ejercicios democráticos de participación ciudadana que tienen características similares, como en el caso de las consultas populares y la revocación de mandato, lo cual, inclusive, podría facilitar su realización ya que el mismo ecosistema blockchain podría ser el mecanismo para poder corroborar el número de personas que solicita que se realice dicho ejercicio, dotándole a estos esquemas de una confiabilidad y eficiencia insuperable, puesto que, sin necesidad de esperar horas para el conteo de votos, sería prácticamente factible que, a la hora de corte de la votación, se pueda conocer de manera inmediata la decisión de la población y de esta manera se ejercería el poder soberano del pueblo de manera efectiva.

Tecnológicamente, las limitaciones para el voto electrónico a través de blockchain son mínimas, prácticamente nulas, sin embargo, en el ámbito de lo político las limitaciones son variadas, por lo que, resultará importante verificar quiénes serán los pioneros en implementar estos mecanismos, puesto que, en muchas ocasiones el poder político se sustenta en las minorías con base en estrategias y argucias, pero, cuando el poder se devuelve al pueblo, a cada integrante de ese componente del Estado, el poder se vuelve transparente, y con ello, se brinda de contenido real a la participación ciudadana, en un primer ejercicio democrático que es susceptible de extenderse durante toda la cadena de rendición de cuentas del poder público y su desempeño; por lo que, qué será primero ¿los políticos que busuqen incentivar la participación del pueblo a través de estos mecanismos? o ¿el pueblo el que obligue a sus gobernantes a ser legitimados mediante un control directo de sus acciones y su administración?, para lo cual, estimadas lectoras y lectores, los ejercicios en torno a consultas populares y revocación de mandato, podrían ser los escenarios por excelencia para transitar hacia esta tecnología.

Hasta la próxima.