Convivencia familiar: cinco consejos para sobrevivir a la Cuarentena por Coronavirus
Con más o menos metros cuadrados para compartir, con más o menos opciones de entretenimiento, con más o menos espacios propios, con más o menos conflictos previos, el aislamiento social preventivo vigente, desde este viernes por la pandemia de coronavirus modificará la convivencia de las parejas y las familias. Será inevitable. Hay que quedarse en casa muchas horas, muchos días. Habrá más tiempo para estar con el otro y bajo condiciones la obligatoriedad del encierro, la ansiedad por el COVID-19 que pueden afectar el estado de ánimo individual.
Reuniones conducidas por los padres en las que cada miembro de la familia tendrá un tiempo asignado para hablar y expresar necesidades. La idea es acordar modos de coordinar los deseos de cada uno.
Organizarse de modo de atender las necesidades y gustos de cada uno es el objetivo, para que la casa sea un espacio amigable, confortable, no de padecimiento.
En esos acuerdos de convivencia es especialmente importante establecer y respetar los momentos en los que cada cual pueda estar solo, en la medida en que los espacios así lo permitan.
Cada pocos días, en una reunión, se controlarán los cumplimientos de deberes y se repartirán premios y se sobrecargará con otras tareas a quien no haya realizado las propias.
Estos días de aislamiento podrían ser una buena noticia para lidiar con el aburrimiento. Y sugiere, con énfasis, a los padres, dejar que los chicos se aburran. «Sí, estamos todos un poco aburridos, fíjate qué podemos hacer», podría ser una buena respuesta ante una queja, dice el experto. No desesperar, agrega. Salir corriendo con la obligación de proveer entretenimiento no es una buena idea, asegura. Tampoco lo es, acentúa, por no poder salir de casa otorgar una «dieta ilimitada» de pantallas; no. La regulación en el uso de la tecnología debe continuar.
Para los adolescentes, sigue el psicólogo, no habrá previas, por lo tanto, no habrá alcohol, y deberán encontrar modos de divertirse sin él.
Habrá conflictos y peleas durante este aislamiento. Cierto; es más que probable. Se propone hacer lo necesario para calmar los ánimos en el momento y tratar el asunto después, en un par de horas, cuando la espuma haya bajado y se puedan exponer en calma los términos del desencuentro, en una reunión en la que las partes, respetuosamente, expongan sus argumentos. Y nada de «sincericidios» viscerales, dice. Pensar, reflexionar y actuar con calma y respeto.
Muchas parejas van diluyendo su distanciamiento en el vértigo de la rutina diaria, los chicos, el trabajo, las cuestiones domésticas de un día a día que los mantiene sobreocupados, puede estar tapando una distancia que existe hace tiempo en la pareja. El aislamiento preventivo, muy posiblemente, ponga a la pareja de cara a esa situación. Sin tener que correr para acompañar los horarios de los hijos, sin ir a trabajar o haciéndolo desde casa, con tiempo para compartir, disimular como están las cosas entre los dos será difícil.
Al experto le gusta pensar esto como una oportunidad para, no desde la bronca, no desde el enojo, sino desde la reflexión, preguntarse que está pasando. Sugiere no plantear esto como conflicto, «de ser así llovería sobre mojado», figura. Una reflexión sobre la situación podría llevar a ver qué hacer, lo que podrá dar lugar a un reencuentro o a la toma de consciencia de que eso ya no será posible.
Puede haber algo bueno en el encierro. Dará tiempo libre y con él la oportunidad de recomponer vínculos, hacer lugar a las emociones y cuidarnos entre todos.
