Corona de sonetos

Views: 999

La corona de sonetos, está compuesta por 15 sonetos encadenados, donde el último verso del primer soneto es el primer verso del segundo soneto, el último verso del segundo soneto, es el primer verso del tercer soneto, y así sucesivamente. El primer verso del primer soneto concluye siendo el último del decimocuarto soneto. Hasta concluir con el soneto número quince, conocido como soneto madre, el cual es una recopilación de los primeros versos de los catorce sonetos que anteceden.

(Musa de mi vida)

I

Quiero honrar lo precioso de tu vida 

porque has hecho a la mía maravillosa

con tu afán de sanar cualquier herida,

por tu esencia y tu alma bondadosa.

Por la forma que tienes de mirarme 

y hacerme sentir muy especial,

por el modo correcto de tratarme 

que es honesto, divino y celestial.

Provocando que adore tu existencia 

que es mi vida, mi amor y mi tesoro,

y con gusto recibo la sentencia 

de escribirte lo mucho que te adoro.

Ensalzar a tu vida es evidente  

con la mía que te adora eternamente. 

~•~

II

Con la mía que te adora eternamente

quiero hacer tu corona de sonetos  

que te canten de forma permanente 

y transcriban tu luz en sus cuartetos.

Que por siempre al leerlos dejen claro 

que tu vida es valiosa e importante;

sus pareados te digan sin reparo 

que a tu alma no hay nada semejante.

Porque tiene lo pulcro de la paz,

la pureza de toda la inocencia,

la blancura de rosas en su faz

y el brillo de estrellas en su esencia.

Porque eres lo hermoso de mi vida 

me provocas amarte sin medida.

~•~

III

 Me provocas amarte sin medida

porque llenas de flores mi universo 

con tu gracia que es siempre querida 

cuando quiero alabarte  en cada verso. 

Me has provisto de cuanto me faltaba 

y has cambiado mi vida con tu encanto,

me has llenado de aquello que no estaba 

y el amor, es ahora agua y canto.

La congoja se ha ido de mi valle

y el agobio no está, se retiró,

al sentirte abrazado de mi talle

la tristeza por siempre expiró.

Reina ahora tu nombre en mi mente 

por tu alma de sol iridiscente.

~•~

IV

Por tu alma de sol iridiscente

no me canso de amarte y adorarte,

 las virtudes en ti son una fuente

que cincelan tu brillo en su estandarte.

Adorarte es muy fácil, cariñito 

en el templo que está dentro de mi alma 

donde todo el sentir que es bendito, 

sale pulcro hasta el centro de tu palma.

En tus manos mi fe y mis sentimientos 

no se pierden en ríos sin retorno 

se acrecientan sin tantos miramientos 

porque fluyen del centro de tu entorno.

Es tu vida, mi credo y religión, 

como un Dios que se 

adora con pasión.

~•~

V

Como un Dios que se 

adora con pasión,

van mis pasos buscando el milagro,

 el que pido con tanta devoción 

porque a ti, yo me entrego y me consagro.

El de amarnos de forma interminable,

y el amor, sea sincero e infinito.

Eso pido en plegaria favorable 

y en puñados de versos queda escrito.

Te recuerdo que eres como un Dios 

en quien pongo mi fe y mi esperanza 

y que nunca tendrá parte el adiós 

si el amor nos envuelve y nos traspasa.

Como una deidad de gran poder 

vives siempre en el centro de mi ser.

~•~

VI

Vives siempre en el centro de mi ser

alegrando mi vida con la tuya 

y con una sonrisa me has deber 

que refleja en tu honor ¡un aleluya!

Por hacerme feliz con tu presencia 

yo te quiero, te adoro y te bendigo

y se bien que lo oscuro de tu ausencia 

no podría soportar sin el abrigo.

Que me brindas con cálida ternura,

cuando estás abrazado de mi espalda 

y disfruto tu miel y tu dulzura

cuando quitas el lino de mi falda.

Se desboca mi frágil corazón 

donde eres mi credo y religión.

~•~

VII

Donde eres mi credo y religión,

es en todo, mi ser y mi persona.

En mi alma, mi mente y corazón,

 ahí tienes tu reino y tu corona.

Nadie más puede estar en tu lugar 

porque todo tu imperio está ocupado,

con tu aroma y perfume impregnado 

a mi puerta la tuve que cerrar.

Consentido estás en tu castillo,

muy contento también te puedo ver 

recorriendo el umbral en tu potrillo. 

Con sus crines de un albo amanecer 

donde enciendes las horas con tu brillo 

y desatas tu gloria y tu poder.

~•~

VIII

Y desatas tu gloria y tu poder

con hazañas que guardan los papiros 

que retratan lo bello de un querer 

entre versos, sonetos y suspiros.

Que te honran con todo su sentir,

aunque sé, que mereces mucho más, 

por tu linda presencia y tu existir 

no podría olvidarte ya jamás.

Nunca cambies, amor de mis amores,

porque eres un ser maravilloso,

es por eso que ofrezco mis loores 

a mi amado, mi cielo  y mi precioso. 

 Tu alma bella jamás me abandona,

orillándome a ser mejor persona 

~•~

IX

Orillándome a ser mejor persona 

transfiriéndome cosas positivas 

provocando, transmitan mis neuronas 

tus señales directas y efectivas.

Que me dicen que todo es más bonito, 

cuando estás a mi lado vida mía,

con tu esencia y tu aroma exquisito

todo tiene sentido y armonía. 

Y disfruto lo hermoso del paisaje 

con sus trazos dorados y divinos,

y tus ojos me dicen el mensaje 

a través de sus soles diamantinos.

Que mi luz tiene fuerza y frenesí 

como aquella que hay dentro de ti.

~•~

X

Como aquella que hay dentro de ti,

es la llama de amor que me alimenta,

ambarina y vestida de rubí 

que encendida me tiene muy contenta.

Porque amarte es mi excelsa bendición 

y que me ames lo más maravilloso, 

te lo digo con todo el corazón 

porque el tuyo es noble y bondadoso.

Que me tienes pendiente a tu llamado 

y que nunca en mí habrá un después 

porque es grato correr hacia tu lado 

olvidando las dudas y porqués.

Es tu gracia de ser buena persona,

la que nunca a nadie decepciona.

~•~

XI

La que nunca a nadie decepciona

es tu esencia de hombre con valores,

que tu vida los honra y no traiciona

y que son en tus manos bellas flores.

Que te hacen más guapo y atractivo 

a los ojos de quién pueda mirarte,

con estilo y con porte distintivo 

eres digno de amarte y admirarte.

Como algo que pasa pocas veces,

un suceso que queda en la memoria.

 Por tu espíritu y todo lo que ofreces, 

conocerte es mi triunfo y mi victoria.

Eres salmo de amor que no creí 

porque nada se guarda para sí.

~•~

XII

Porque nada se guarda para sí, 

da la vida con manos generosas.

Un rosario de versos le escribí 

con sus cuentas de perlas y de rosas.

Con laureles, guirnaldas y claveles 

su corona le puse en la cabeza 

y ya esperan su turno los rondeles

de cantarle con gracia y con belleza.

Los jilgueros le trinan con amor,

las estrellas alumbran su destino,

las gladiolas le brindan su rubor 

y yo estoy muy feliz en su camino.

Eres firme, certero, original; 

cada paso que das es especial 

~•~

XIII

Cada paso que das es especial 

y haces ver lo precioso de la vida

con tu aura y carisma natural 

tu presencia es por todos requerida.

Tu adorable existencia es mi fortuna 

y honrar a tu vida es un honor;

con los lazos de plata de la luna

a mis versos les pongo su color.

Los coloco en tus manos con ternura 

esperando robarte una sonrisa

y al leer lo que dice mi escritura 

que a tu alma refresquen con su brisa.

Yo te amo de forma sin igual 

y adorarte es beber del santo grial.

~•~

XIV

Y adorarte es beber del santo grial

y al estar a tu lado toco el cielo 

porque eres el hombre ideal 

voy contigo surcando un mismo vuelo.

Son catorce sonetos que te cantan 

y en el quince a todos los resumo;

al querer festejarte solos saltan,

y lo que eres lo grito y lo presumo.

Mi intención la he cumplido cariñito 

al hacer tu corona de sonetos;

el querer festejarte no es delito,

aquí quedan mi amor y mis respetos.

Porque tu alma es mi perla más querida,

quiero honrar lo precioso de tu vida. 

~•~

Soneto madre

Quiero honrar lo precioso de tu vida 

con la mía que te ama eternamente.

Me provocas amarte sin medida  

por tu alma de sol iridiscente.

Como un Dios que se 

adora con pasión,

vives siempre en el centro de mi ser 

donde eres mi credo y religión 

y desatas tu gloria y tu poder.

Orillándome a ser mejor persona 

como aquella que hay dentro de ti,

la que nunca a nadie decepciona

porque nada se guarda para sí.

Cada paso que das es especial

y adorarte es beber del santo grial.

~•~