CRÍA CUERVOS Y TE SACARÁN LOS OJOS

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El arranque del 2023 nos tiene con el Jesús en la boca y con los pelos de punta; no es para menos, con una racha de asesinatos, agresiones físicas y actitudes que antes parecían ajenas a la sociedad mexicana, da para pensar que vamos en caída libre hacia el pozo de la deshumanización y con ello, la destrucción del tejido social.

El cinismo campea a sus anchas en la política mexicana: un presidente lunático y mentiroso, una ministra arrogante y chapucera que aún comprobado su plagio sigue tan campante. Una jefa de gobierno de la CDMX irresponsable que, gracias al Metro se quedará a centímetros de poder conducir los destinos de este vapuleado país, afortunadamente.

Todo lo anterior envuelto en una nube tóxica de ataques populistas a los símbolos en una sociedad democrática que ya son pan de cada día en todo Latinoamérica, en donde por cierto, 8 de cada 10 no confían en el otro y a uno de cada cuatro latinoamericanos le es irrelevante el régimen político en el que vive: democracia o autoritarismo.

Parafraseando el famoso refrán español: Cría populistas y te sacarán los ojos. A mi me parece que el refrán original no le hace debida justicia a esta especie de bello plumaje azabache que han inspirado a grandes poetas como Edgar Alan Poe, escritores como Shakespeare y pintores como mi favorito Van Gogh.

¿En qué se parece un cuervo a un escritorio? es la pregunta sin respuesta que planteaba el Sombrerero en Alicia en el país de las maravillas. Si Lewis Carroll hubiera sabido que la inteligencia de estos pájaros es equiparable a la de un niño de ocho años, quizá se hubiera preguntado en qué se parecía un cuervo a Alicia.

 

Los estudios científicos demuestran que estas aves se encuentran entre los animales más inteligentes del planeta.

Los cuervos no son animales que usualmente generen algún tipo de simpatía o que tengan una presencia amigable. Más bien se les suele considerar pájaros de mal agüero y estar asociados con malas noticias, al menos en nuestra cultura occidental. Por ello, pudiera resultar poco común escribir sobre la forma de hacer política de los cuervos, pero bien vale la pena alumbrar hacia estos maravillosos animales que establecen relaciones sociales que les ayudan a escalar en el grupo social, al mismo tiempo que evitan que se creen otras alianzas. Protegen a los de su especie.

Los cuervos viven en grupos sociales muy complejos lo que obliga a convertirlos en expertos estrategas, creativos, desarrollar su astucia, su capacidad de observación y su paciencia.

Poseedores de una inteligencia dentro del reino animal sólo comparable a la de los primates, los delfines o los elefantes. La lucha por el liderazgo y la supremacía en el grupo, es parte de su esencia, por eso son hábiles constructores de alianzas, son buenos para sumar, pero también para dividir y dado el caso, restar.

Forjan sus alianzas a partir de la convivencia, pasando tiempo juntos. Fundamentalmente compartiendo dos actividades: los juegos y el acicalamiento. Cuando un cuervo ayuda a otro a limpiar sus plumas, se crea un vínculo entre ellos. Y al repetir esta actividad una y otra vez, la alianza se va fortaleciendo poco a poco. Valoran la importancia de los vínculos.

Un cuervo puede recordar todos los caminos que ha tomado, los cuervos son mensajeros, espías, guías, compañeros, precursores de suerte, libertadores de baratijas y tesoros, incansables en todos los sentidos, más leales que cualquier otro hombre o bestia dice Alice Hoffman.

Los cuervos son unos enigmáticos pájaros que a lo largo de la historia han sido objeto de mitos y leyendas que provocan que sean reverenciados y temidos. Estos córvidos se distinguen por su inteligencia que les lleva a aprender numerosas tareas con una rapidez inusual, construir herramientas y resolver problemas deduciendo las causas de un suceso.

En las antiguas Eddas escandinavas la figura del cuervo cobra especial relevancia al estar siempre unida a la imagen de Odín, el primero y más antiguo de los dioses. Odín siempre aparece representado con dos cuervos sobre sus hombros, Hug o Hugin (reflexión) y Munin (memoria), que le susurran al oído todo lo que ven y oyen. Cuando amanece los envía a volar por el mundo y vuelven al atardecer. Por eso Odín lo sabe todo y es llamado «Rafnagud» (‘dios de los cuervos’).

Y es que tenemos mucho que aprenderles a los cuervos, les comparto esta lapidaría frase de Henry Ward Beecher: Si los hombres tuvieran alas y llevaran plumas negras, pocos de ellos serían lo suficientemente inteligentes como para ser cuervos.