+ Crisis que Asoma en Sexenio de la Fe, la Esperanza y la Caridad; encuestas de los cadetes de policía en Toluca

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La frase

Quizá usted lo recuerde. En marzo del 2019, el alcalde de Toluca Juan Sánchez, desalojó la presidencia municipal y otros edificios, para fumigar. Esto es que se adelantó a la sanitización de mercados y otros lugares públicos en la actualidad. Eso se llama:

PREMONICION

CADETES DE POLICIA: Pomposamente, el Ayuntamiento de Juan Sánchez, anunció el egreso de 52 cadetes de policía (tanto tiempo, gasto para tan poco producto y sin saber que calidad tienen), sin que nadie sepa bajo qué condiciones lo hicieron. ¿Qué tanto saben de manejo de armas? ¿De defensa personal y de dar seguridad a la ciudadanía?

Este sábado 4 de abril, a diferencia de los demás días, en que se les ve en manadas de diez elementos, en parques y jardines y lugares de reunión, solamente dos o tres permanecieron en varias esquinas, entre ellas Aurelio Venegas y Avenida Hidalgo. Quizá los demás hayan descansado. Solamente el Ayuntamiento de Toluca lo sabe.

Pero…¿Sabe usted cuál es su principal ocupación, además de estar enviando mensajes o viendo páginas non sanctas en su celular?

Su principal obligación es levantar encuestas diarias.

Sí, al más puro estilo de AMLO, casi casi con levantar la mano. Pasan a diario a comercios que están abiertos y preguntan, así como a transeúntes o de plano, ellos mismos, con nombres imaginarios levantan las encuestan para entregarlas a sus jefes y hacer ver que la situación está mejorando.

Dichos cuestionarios tienen cinco o seis preguntas que tienen respuestas inducidas. Es decir, bueno, muy bueno, pero nunca malo y si ha mejorado la confianza den la policía.

Las respuestas en su mayoría son contrarias a la presencia anodina de los cadetes en las calles, pero muchos de ellos cuestionan las respuestas y a veces majaderamente. Por ejemplo, si usted le dice que su percepción de seguridad ha empeorado, le dicen:

¡Ah chingá, pues que estamos en Ecatepec! Porque seguramente de allá vienen. Y muchos de ellos escriben el nombre del encuestado a su leal saber y entender, sin diferenciar entre “S” y “C”, lo cual denota su poca preparación.

Y lo peor de todo, es que cadetes como los que estuvieron el sábado por la mañana en la esquina de Aurelio Venegas y Miguel Hidalgo, llenan ellos mismos las hojas de encuesta para cumplir con su obligación y para ello dan las mejores respuestas e inventan los nombres que se les vienen en gana.

¡Bonita labor de la nueva policía!

 

CON LOS PRECIOS: La semana que recién terminó vio incrementar el precio del kilo de huevo a 45 pesos, en tanto que el precio de la pechuga de pollo subió de 84 a 88 pesos, en tan solo ocho días.

En la mayoría de las tiendas de autoservicios y mayoreo, están racionando los siguientes productos, cuando los tienen, porque hay muchos que escasean como el gel antibacterial y los barbijos o cubrebocas:

Alcohol desnaturalizado, Redoxon, Gel antibacterial, cubrebocas, desinfectantes, Aderogyl, Bedoyecta, Sedalmerck, Theraflu, X-L3, Agrifen, Isodine, Guantes Protec, jabón líquido, toallitas, clorox, papel higiénico, a dos piezas por persona.

En muchas casos tienen razón, porque los acaparadores y especuladores hicieron de las suyas.

Crisis que Asoma en Sexenio de la Fe, la Esperanza y la Caridad

Una profunda crisis de salud pública, económica, política y social es lo que asoma en el sexenio que lleva tatuado el sello de la Fe, la Esperanza y la Caridad en aras de ganarse un lugar en la historia, como la Cuarta Transformación de México, a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución, o aún mejor por hacerlo con abrazos y no con balazos.

El sexenio de la Fe, porque fundamenta su actuación en que los mexicanos le crean ciegamente en que desde el arribo mismo del dirigente Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México desapareció por arte de magia la corrupción, la impunidad, la violencia, la pobreza y los malos manejos, aunque se encuentre justificación para hacer sistemáticamente compras directas, asignación de obras a capricho, designación arbitraria de autoridades en poderes, órganos y estados autónomos.

El sexenio de la Esperanza, porque cada día desde el púlpito mañanero de Palacio Nacional se alienta la esperanza de que México ya es otro: sin corrupción, con gente buena, alejado de los vicios, la delincuencia y las transas; que tiene un pueblo trabajador y honesto, aunque en realidad aplauda porque está recibiendo dádivas económicas del poder público.

El sexenio de la Caridad, precisamente porque nunca en la historia de México se había dilapidado tanto dinero del producto del trabajo de todos los mexicanos en gente que ni estudia ni trabaja, ni desea hacer el menor esfuerzo por quitarse esa etiqueta de “pobre” con tal de seguir estirando la mano desde la hamaca.

El poder absoluto que ha concentrado Andrés Manuel López Obrador en la figura presidencial, le ha permitido sin chistar hacer las modificaciones normativas para hacer y deshacer a su antojo en un manejo presupuestal sin rendición de cuentas, como elevar a rango constitucional el reparto de dádivas económicas, con lo que se está asegurando los próximos triunfos electorales, mayor concentración del poder en México y la posibilidad de la primera reelección presidencial en el país, o al menos la preservación de su Cuarta Transformación, bajo su guía desde el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y el respaldo de las Fuerzas Armadas, a las que ya tiene bajo su total control al asumirlas como la constructora consentida del sexenio.

La crisis de la pandemia del coronavirus Covid-19 está representando una nueva oportunidad para que el presidente Andrés Manuel López Obrador encuentre nuevas justificaciones “emergentes” para disponer de los dineros públicos sin consultar a nadie, sin rendir cuentas a nadie.

Aunque la realidad y sus indicadores siguen mostrando retrocesos significativos de su gobierno en crecimiento económico, en asesinatos, feminicidios, secuestros, extorsiones, generación de empleo, inversión nacional y extranjera, y recaudación fiscal, Andrés Manuel López Obrador sigue desbordando optimismo, sigue dividiendo al país entre buenos, los que le aplauden; y malos, los que asumen posturas críticas a sus rasgos claramente autoritarios.

El problema es que la generación de mexicanos que actualmente se encuentra sin clases y en cuarentena hogareña, deberá pagar con sangre, sudor y lágrimas la crisis que asoma en salud pública, desarrollo económico, productividad, empleo formal, ingreso familiar, opciones democráticas y bienestar social y familiar, ¿no le parece a usted, estimado lector?