¿Cuándo la Escuela se Convierte en Barrera de la Discapacidad?

Views: 1378

Luz Romano es directora de Comunicación Institucional en Mexicanos Primero y aborda el delicado tema de la inclusión simulada, cuando las leyes y el presupuesto no alcanzan las aulas, y lo ilustra así: eres un estudiante brillante, pero el entorno escolar te recuerda que, en realidad, tú no eres bienvenido por tener una discapacidad. La escuela, en su infraestructura y en sus prácticas, se convierte en una barrera insuperable.

Es tu primer día de clases y la emoción te invade. Metes tus cuadernos a la mochila y sueñas con un futuro lleno de oportunidades. Pero en el momento en que llegas a la escuela, la realidad te golpea: no hay rampas para entrar con la silla de ruedas que debes usar para desplazarte, tampoco baños adaptados para las necesidades de un estudiante con discapacidad motora. Volteas y ves a una compañera con discapacidad visual que no logra entender hacia dónde ir porque en su escuela tampoco existen señaléticas en braille.

Es así que propone a las autoridades: llevar a cabo la inclusión educativa en México requiere mucho más que buenas intenciones, exige infraestructura adecuada, docentes capacitados, materiales adaptados y políticas que garanticen derechos. Todo esto se cae cuando más del 70 % de las escuelas en el país no cuentan con infraestructura adaptada para que las y los estudiantes puedan entrar y ejercer su derecho a aprender. Sí, un derecho, no un favor. Peor aún, muchas escuelas en México no tienen baños, electricidad, agua potable o lavamanos.

En el papel, la ley reconoce el derecho a la inclusión. Los artículos 64 y 65 de la Ley General de Educación establecen que las autoridades deben garantizar la eliminación de obstáculos para que las niñas, niños y adolescentes con discapacidad puedan acceder y participar en igualdad de condiciones en el sistema educativo. Se deben ofrecer condiciones necesarias, infraestructura accesible y formación especializada para docentes.

Y las propuestas van más allá cuando plantean adecuar espacios sensoriales y áreas de calma que permitan la atención a personas con trastornos del espectro autista u otras condiciones neurodivergentes, proveer iluminación, ventilación y acústica apropiadas para minimizar estímulos adversos y garantizar un entorno adecuado para el aprendizaje.

La lista de buenos deseos es larga, pero el presupuesto no acompaña. Para 2026, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación propone 824 millones 350 mil 493 pesos para el fortalecimiento de los servicios de educación especial. Para dimensionar, en 2026 se destinarán 186 mil 300 millones de pesos solo en becas. Así de grande es la diferencia. Las becas sirven para llegar a la escuela, pero cuando tienes discapacidad, la escuela misma se convierte en la barrera a tu aprendizaje.

En el papel, la ley reconoce el derecho a la inclusión, pero esas disposiciones son letra muerta en muchas escuelas y nos demuestra una clara desconexión entre las buenas intenciones de las y los legisladores, el presupuesto asignado y la realidad en las aulas..

Solo 1 de cada 4 personas con discapacidad en México acude a la escuela, los otros 3 no pueden ejercer su derecho a aprender por la falta de voluntad y recursos, porque la discapacidad sigue siendo invisible para el sistema educativo.

*Licenciado y Maestro en Periodismo    

lurame_3@hotmail.com                  @luciorm