+Cuando se quiere combatir la percepción de inseguridad sólo con buenos deseos; La utopía de la reforma laboral que viene desde la 4T
La frase:
Violencia es tener que elegir entre el pan o el pasaje.
TRISTE REALIDAD MEXICANA
La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, nunca se ha caracterizado por su brillantez y por la inteligencia de sus declaraciones, pero esta ocasión de verdad rebasó los límites socialmente aceptables.
Resulta que para quien gobierna la capital del país es necesario firmar un acuerdo entre autoridades –federales, de la capital del país y delegacionales— con los directivos, editores y reporteros de los medios de comunicación, para que no se difunda información sobre hechos violentos ocurridos en la capital del país.
Clara Brugada asegura que con eso se podría reducir la percepción de inseguridad que impera entre los habitantes de la Ciudad de México.
Si eso fuera real, ya hubiéramos firmado un acuerdo nacional, no nada más en la Ciudad de México, para reducir la percepción de inseguridad en el país. No con ocultar los contenidos informativos sobre hechos violentos se van a acabar éstos.
Alguien tendría que explicarle a la funcionaria de la capital del país que lo que hay que hacer para reducir la percepción de inseguridad en esa gran ciudad, en todo México y en el mundo entero, es combatir el delito.
Los medios de comunicación no son los responsables de que esos hechos ocurran, su único papel es difundirlos cuando ya ocurrieron y eso, de modo alguno, ayudará a que no se cometan asesinatos, robos, secuestros y una larga lista de ilícitos que ahí están y van a seguir estando mientras exista una actitud pasiva como la que demuestra la señora Clara Brugada.
Ahora se entiende por qué asesinaron a dos de sus principales colaboradores, a quienes ella misma calificó como personas muy cercanas y a las que conocía desde mucho tiempo atrás. Ojalá se hubiera logrado evitar ese crimen con el solo hecho de no difundirlo en los medios de comunicación.
Pero no, la realidad, que parece que no quiere ver Clara Brugada, es que el crimen va en aumento precisamente porque existen autoridades pasivas, como ella, que no son capaces de realizar acciones preventivas y correctivas para frenar de una vez por todas la comisión de hechos delictivos, principalmente de aquellos que implican violencia y que todos los días cobran la vida de muchos mexicanos.
Los medios de comunicación van a dejar de difundir ese tipo de contenido cuando ya no exista, el día que amanezcamos una mañana y que la nota principal en los medios de comunicación impresos, electrónicos y digitales sea precisamente que se amaneció con cero muertes por violencia, que todos los mexicanos que éramos un día antes seguimos con vida gracias a las acciones de prevención y combate al delito que pudieron en marcha nuestras autoridades.
Ojalá que la violencia en la que conviven todos los días todos los ciudadanos de la capital del país y de la República Mexicana entera se combatiera, nada más con el hecho de firmar algún acuerdo de buena voluntad, como el propuesto por la Jefa de Gobierno capitalina.
La utopía de la reforma laboral que viene desde la 4T
Ya llegó a la sede del Poder Legislativo federal, vía el Senado de la República, la iniciativa de ley para reformar la Carta Magna del país y establecer, por ley, la jornada laboral de 40 horas. Lo que quiere decir trabajar menos horas al día, tener por lo menos dos días de descanso obligatorio a la semana, y, supuestamente, tener más tiempo para dedicarlo a la sana recreación y convivencia familiar.
Como mucho en el actuar régimen de la Cuarta Transformación, se trata de una utopía gubernamental, llena de riesgos y que podría traer graves afectaciones, en la práctica, sobre todo para quienes creen que de esa manera se elevará la productividad y todos los mexicanos seremos más felices.
Se entiende por Utopía, de acuerdo con el diccionario, a una comunidad imaginaria que posee características ideales y, por lo tanto, no existe. Las utopías se usan como modelo a seguir para las organizaciones sociales y políticas: son modelos que funcionan como horizonte para una sociedad. La Utopía de Tomás Moro, es el mejor ejemplo.
De acuerdo con este concepto, ciertamente la utopía sólo es una aspiración, pero ésta es un estado de cosas que es imposible de alcanzar, y eso es precisamente lo que deberían de comprender nuestros brillantes legisladores federales y la no menos inteligente persona que personifica actualmente el Poder Ejecutivo federal.
La jornada laboral de 40 horas sí existe en otros países del mundo, pero es producto de un desarrollo económico que tuvo nacimiento justo en la época de la revolución industrial, y también tuvo una razón de ser, y ésta es que los dueños de los sistemas de producción se dieron cuenta que el entusiasmo con el que se trabajaba en los centros fabriles provocó que se abarrotaran las bodegas de los artículos productivos, por eso decidieron acortar jornadas de trabajo y con eso automáticamente controlar el flujo de nuevas mercancías.
Algo que se debe comprender sobre ese fenómeno económico es que este tipo de decisiones fueron resultado de la prueba y error; es decir, se fue observando con el paso de los años hasta alcanzar un punto de equilibrio entre las horas de trabajo y el resultado productivo de ese tipo de jornadas. Por ello, intentar ahora imponer ese tipo de cambios de forma regresiva lo único que originará es desbalancear ese equilibrio que actualmente existe en la productividad laboral, pero sólo para el caso de México.
Tomar una medida diferente en el actual panorama económico conllevará a una baja automática en la productividad, por lo tanto, a otra baja en la capacidad de comercialización y, en consecuencia, en una pérdida en las ventas de las empresas.

También se debe tomar en cuenta que la reducción en las ventas para el sector productivo, derivado de que se trabaje menos horas, se reflejará en una consecuente baja en los ingresos, y es ahí donde seguramente se le pegará a lo más sagrado que existe para la clase trabajadora.
¿Quién va a cubrir esos salarios menores de los trabajadores como resultado de la baja en la productividad? Pues de un modo u otro los mismos trabajadores. Lo más seguro es que, si se pone en práctica esa decisión unilateral de las autoridades mexicanas, simple y sencillamente los dueños de los medios de producción, a quienes se conoce como empresarios, tengan que comenzar a recortar plazas laborales. Es decir, echarán a la calle a varios cientos de trabajadores.
Y si el objetivo era ofrecer una mejor calidad de vida para quienes producen, o sea, los trabajadores, pues esto simplemente no se puede lograr cuando el bienestar, al menos en nuestro sistema económico capitalista, depende precisamente de que haya empleados, primero, con fuente de empleo vigente, luego, de que el salario alcance para cubrir sus necesidades primarias de comida, casa y sustento, y ya luego vendría la posibilidad –legítima aspiración—de un esquema en que se trabaje menos, pero se gane lo mismo.
Por eso la reforma impulsada a la Ley Federal del Trabajo es sólo una utopía, y esa utopía tiene un objetivo claro: que la mayoría de la población siga pensando en un mundo ideal en el que se trabaje menos y se gane más, pero eso solo es posible regalando dinero, tal como lo hace el gobierno del bienestar, lamentablemente no hay recursos suficientes para mantener ese sueño, al menos más allá de las próximas elecciones, y es ahí donde está en secreto y meollo de este asunto: hacer sentir a las mayorías que está dando resultado el mundo de fantasía al que nos están acostumbrando los del Movimiento de Regeneración Nacional.
La verdad es que la reducción de horas de trabajo nada más tendrá un beneficio directo y comprobable para las mayorías, y éste consistirá en que si se manda a las personas a su casa a disponer de dos días de descanso cada semana, seguramente aprovecharán esos dos días para dedicarse a una actividad económica complementaria, como conducir un taxi o vehículo de alquiler por aplicación, o simplemente convertir el patio de su casa en un nuevo puesto de economía informal donde se pueda producir y vender algún alimento como antojit” o se realice algún oficio como herrería, plomería o carpintería no regulado, para que deje a las familias unos pesos extras para el gasto normal.
Hacia allá va la reforma laboral que impulsa ahora el gobierno federal de este país y que algunos paleros tanto aplauden, como los del Partido del Trabajo e incluso de Movimiento Ciudadano. Ya se darán cuenta, después de imponer esa medida, de los drásticos y negativos efectos.


