Cuarentena: Una oportunidad para fortalecer la familia

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rocio.bernal2017@gmail.com

La coyuntura actual ha llevado a que las familias convivan las 24 horas del día, entre las actividades propias del hogar, las académicas de los hijos y las responsabilidades laborales que no se detienen.

Si bien esto no debería generar dificultades, la realidad es que en muchos hogares la situación es muy compleja. Incluso, la convivencia es una de las preocupaciones que tienen los bogotanos en estos momentos, según la encuesta que realizó la alcaldía de Bogotá en los días de simulacro. Y la preocupación es mayúscula; por ejemplo, según la Fiscalía, actualmente se adelantan 820.000 investigaciones por casos de violencia intrafamiliar. Por lo tanto, es muy importante adelantar acciones para fortalecer la convivencia familiar, especialmente en estos momentos, cuando el estrés puede apoderarse de los hogares. Y, además, ver este tiempo como una oportunidad para fortalecer la familia.

Es importante partir de la identificación de los problemas. Las formas de enfrentar el reto psicológico y emocional que se deriva del cambio de rutina que se está viviendo se generan desde las distintas particularidades de cada uno, dentro de la diversidad de familias. Por ejemplo, unas con más espacio físico y más recursos económicos, pero con mayor inteligencia emocional para gobernar adecuadamente las emociones, sentimientos y pensamientos, y viceversa. Las variables son muchas y el impacto de la misma amenaza no es el mismo para todos, pero el reto es común: superar la adversidad y el miedo.

Dependiendo de cómo esté construido el hogar se pueden hacer intervenciones,  sin embargo, dice que la cuarentena es una oportunidad para que las familias se reencuentren y se reconozcan entre los distintos integrantes. “En la cotidianidad normal, los padres apenas ven a sus hijos en la mañana, y en la noche las distancias son marcadas por diversos factores… ahora se van a tener que volver a hablar y podrán establecer nuevas formas de verse como familia. Estamos siendo extraños en una casa”, explica la psicóloga y concluye que este es el momento en el que le podemos dar el valor, la calidad y el significado al amor que nos tenemos.

La situación nos tomó de sorpresa a todos y tuvimos que enfrentar nuevas dinámicas como: estar toda la familia en casa y todos con actividades distintas a las que deben responder. Los padres y madres deben trabajar, y los hijos deben estudiar y seguramente en las casas no hay computadores suficientes para toda la familia. Algunas familias no tienen internet o no es suficiente para las nuevas necesidades.  A lo anterior se suma que los espacios de las viviendas, en muchos casos, son reducidos. Incluso, algunas familias viven en condiciones de hacinamiento, lo que complica aún más la situación.

La situación nos tomó de sorpresa a todos y tuvimos que enfrentar nuevas dinámicas como: estar toda la familia en casa y todos con actividades distintas a las que deben responder

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Todos los miembros de la familia están atravesando por una alta carga de estrés, incluidos los niños y los adultos mayores”, explica la profesora. Y el estrés no es solo de ahora, algunas familias antes del aislamiento en casa venían manejando situaciones de estrés por trabajo o por dificultades en las relaciones, que con el encierro se recrudecen. Pero lo más importante es recordar el amor mutuo. Y, además, algunos consejos que están a continuación.

Reorganizarse entre toda la familia para atender las actividades de cuidado del hogar, como preparación de alimentos y limpieza. Si todos colaboran desde sus posibilidades, la carga no recae en una sola persona. La igualdad de género es fundamental para todos. Se deben establecer espacios de soledad para cada uno de los miembros, que deben ser respetados por todos. Puede ser permitir estar solo en la habitación un tiempo determinado. En caso de que el espacio sea pequeño, indicar los límites y establecer el respeto como ley.

Es fundamental para hablar entre todos. Hablando se pueden ayudar y tranquilizar. En las comidas recordar anécdotas y que los más jóvenes conozcan su historia. Es decir, compartir. Hacer acuerdos es fundamental. Por ejemplo, establecer que no se toquen los temas que generan conflicto; tampoco hacer burlas, por el contrario, comprometerse a decirle a cada miembro algo bonito dos veces al día y van subiendo el número con cierta frecuencia.

Entender que cada uno asume esta situación de una forma u otra es importante. Por ejemplo, contribuye a la armonía que cada uno se pregunte qué puedo hacer para hacerle la vida más fácil y más feliz a los otros. Eso tradúzcalo en acciones que le aportan a todos