CUATRO RELATOS BREVES
Cambalache
El ateo es atado y la pira se enciende. El fraile lo consuela:
- Alégrate hijo que hoy mismo estarás gozando de la gloria de Dios.
- Qué bueno. Entonces qué te parece si nos cambiamos: yo me pongo tu capucha y tú te vas a gozar en mi lugar.
Sin Título
La gata recorre sus dominios amorosos, su silueta se recorta a la luz de la luna y su felino andar ni se ve si se siente; mamífero en celo, busca a su pareja. De pronto, se le paran los negros pelos y sus rasgados ojos echan chispas, al descubrir a su amante patrón en brazos de la esposa.
Del campo cuadriculado
Los contendientes de la partida de ajedrez llevan más de una hora de pensar, de reflexionar.
- Mira, por eso es un juego ciencia: a esto llamo paciencia, reflexión cuidado de la jugada. Le dice un mirón a otro, cuando uno de los jugadores habla:
- Rediez, ¿por qué no tira?
- Malhaya, ¿no le toca a usted?
El columpio
Mecánicamente y con los ojos enrojecidos y sin vida, la abuela columpiaba al nieto. El rítmico sonsonete de los goznes sin aceitar del columpio era lo que más se oía.
Se notaba a leguas que la vieja había sufrido hace poco una gran pena.
Más fuerte, abuelita.
Ella volvió a la vida y lanzó niño y columpio con más fuerza. El vaivén aumentó.
– Más, más fuerte abuelita.
Procedió ella a redoblar esfuerzos.
- Y nuevamente aumentó el ritmo. Ya casi formaba el binomio eterno columpio-niño, la media luna.
- ¡Más abuelita…, más!, en lugar de con gozo, el niño exigía casi con desesperación.
- ¡Pero criatura!… ¡¿Por qué?!
- A-bue-li-ta (casi sollozando)… para llegar hasta el cielo y decirle a mi abue-lito que por qué se fue, y que venga a verte… para que ya no llores tanto.

