De la oscuridad al blanco

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El largo y solitario camino de la poeta, desde el año 2001 al 2016, años en que en
el trabajo de escribir poesía se convirtió en pasión de vida. Iliana Godoy la
académica reunía cualidades especiales, pues como Jorge Luis Borges, sólo
deseaba ser reconocida como poeta; pero a la vez, era distinguida universitaria y
en particular, destacaba su incansable labor como promotora de las letras a través
de su agrupación Flor y Canto AC.
La conocí en un evento afortunado, pues ella igual que Teresa Guarneros, asistió
al octavo Encuentro Nacional de Poetas del Estado de México. El recorrido en esa
ocasión fue por los municipios de Ixtapan de la Sal y Tonatico.
Iliana inmediatamente tomó el liderazgo, con esa cortesía que proponía los pasos
a seguir con mano firme y amable. Andar con ella era mantener una charla que no
tenía equivocación, pues el amor a las letras era su sino.
Varias veces estuvimos en desayunos con diversos escritores de la Ciudad de
México, en particular en el Parque Hundido, en el restaurante Estoril, desayunos
que se prolongaban toda la mañana, pues los temas y el nombre de escritores era
una pasión de cultura sobre todo poética.
Iliana dejó su huella en los Encuentros Nacionales de Poetas del Estado de
México, pues cuando visitamos las Grutas de la Estrella, ubicado en el municipio
de Tonatico, al terminar el recorrido en su último gran salón, el Imperial —me
parece— ahí Iliana nos pidió que leyéramos poemas de nuestra autoría.
Pensando que el objetivo era el recorrido, no llevábamos la mayoría libros propios
o ajenos. Ella nos puso el ejemplo, y con prodigiosa memoria se puso a recitar sus
poemas, y lo hizo a capella, sin necesidad de micrófono, pues no teníamos ni la
mínima idea de que ahí podíamos leer nuestros textos.
Fue un éxito inolvidable el suceso. Marcó para siempre la visita a esas grutas, y al
leer, poder ver a turistas que pasan pensando que estamos locos, al oírnos leer
renglones a veces incomprensibles.
De todos los eventos que se han realizado en 22 Encuentros de poesía, se puede
decir que estamos señalados por las lecturas en Nepantla, en homenaje a Sor
Juana Inés de la Cruz; y la lectura en las grutas de la Estrella, que es un

momento mágico en la semioscuridad y con una sonoridad que sorprende a
propios y extraños por su natural acústica.
Iliana pasó momentos mágicos con nosotros, lo fue, el hecho de fundar su Casa
del Poeta con su nombre en plena avenida de Reforma en ciudad de México.
Promovida por socios del Club Rotarios, Iliana Godoy, tuvo como muy pocos
escritores menores de 75 años, el nombre de una Casa, que actualmente ya
cuenta con 93 en todo el país.
Bernardo Ruiz, Luis Antonio García Reyes e Iliana Godoy, son quienes han
recibido este afecto de los promotores en los lugares donde se haya su casa
respectiva, las otras dos en Ixtapalapa y San Mateo Atenco.
Iliana amó la poesía con toda su vocación, corazón y alma, con sabiduría de
estudiosa de la academia y del taller que forma a los poetas en sus constantes
encuentros con otros compañeros de vocación. Era la primera en ir a Nepantla,
México.
Por eso éste libro titulado De la oscuridad al blanco / poesía 2001-2016,
representa el mejor legado de una poeta a sus amores de vida: familia, amigos,
lectores, y todos aquellos que pasaron por su vida, amándola por su gracia y su
entusiasmo inacabable.
Sus lecturas eran una delicia, finura en la composición de sus versos e ideas
claras para convertir al poema en un lenguaje acabado, pero a la vez de una
sencillez que dejaba en sus lectores la idea de que la poesía es lenguaje acabado,
pero a la vez el inicio de una manera de expresarse, con el amor por las palabras
que pueden hacer hablar al alma, al espíritu, que está en nosotros cual compañía
que siempre desea recordarnos que somos algo más que materia.
Y son sus poemas un río caudaloso y pleno de signos filosóficos, leo: Suspende
sangre tu río violento, / tu podredumbre agazapada / corazón, / puño de insomnio.
/ Brasa, mejilla ardiente / sobre el reptil que sueña su letargo, / Plexo solar, / luz
negra al centro del vacío. El lenguaje más acabado es aquél que contiene
múltiples contenidos, mensajes que al lector le apasionan y le dejan honda huella
de interrogaciones.
Iliana Godoy, estaba llena de cualidades poéticas. Tuvo reconocimientos
académicos lo sé, y también reconocimientos como promotora de la poesía, como
editorialista y muchas cosas más. Pero es en su poesía donde ella está plena,
sumergida en las pasiones que al ser humano le invocan, le tocan y le llenan de

preguntas, del porqué estamos en este mundo lleno de locuras y desvaríos
cotidianos.
La cito: Me entrego a tu serpiente / piedra madre, la frente sobre tumbas. / había
olvidado el llanto, / la convulsión de origen, / nudo que cuaja el vientre / y en la
chispa del trueno se desata. / Dejamos en el mar los siete cuerpos. Sobre el fuego
cae lluvia de perdón. Llena de imágenes que no sabemos que dicen, pero a la vez
nos reflejan la profundidad de conciencia y de cultura poética que había en Iliana
Godoy, una escritora que está presente para ser magisterio ante las generaciones
actuales y las que han de venir.
Si creo que ha sido un honor para el Consejo Editorial del Gobierno del Estado de
México el haber publicado estos 15 años de recopilación de sus poemas,
seguramente de madurez y de vocación realizada, está ya en el catálogo hermoso
de los mejores poetas de nuestro país en tierra mexiquense.
Para terminar, creo que a Iliana Godoy, la hemos de llevar en nuestro corazón,
pues ella dejó huellas del sentimiento, con su sonrisa alegre y franca, con su
ejemplo de mujer contemporánea, que en todas sus actividades dejaba la huella,
de lo que es un ser humano que se realiza en vocación y amor por la vida. Ése es
su mejor ejemplo.