Desesperación

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Un paso más al recorrido por las inquietantes secuelas de la enfermedad Covid-19 por ser una enfermedad multiorgánica y su impacto altamente psicosocial. La desesperación es una realidad, no como diagnóstico clínico, más bien como una afectación a la salud mental y al estado de equilibrio en las esferas humanas.

Constituye una pérdida total de la paciencia, de la tranquilidad  y el ánimo por considerar el haber sufrido un mal irreparable o por la impotencia de lograr el éxito.  Emoción complicada de sobrellevar por el simple hecho que  suele ser su aumento paulatino y no se habla de ella como un estado transitorio, más bien se le trata de tristeza transformada.

Atrás queda el haber perdido la esperanza, y debido a esto se suscitan la cólera y el enojo. Y de ahí, irremediablemente a  la angustia. Sorprende que una de las causas principales de la angustia sea la soledad que no es únicamente física, sino carencia de relaciones interpersonales sólidas.

Ejercicio, meditación, relajación, así como estrategias para manejo del tiempo, aromaterapia, tratamientos con tés herbales. También el  aceite de canabidiol (ya es posible pensar en esta alternativa, acaba de ser plenamente autorizada por la legislación) y la lectoescritura, leer benéficos autores o convertirse en un prolijo escritor para aliviar la sensación de nerviosismo, agitación o tensión. Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe, aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (hiperventilación), sudoración, temblores y sensación de debilidad o cansancio.

Añadiría: querer o no querer ser uno mismo, porque autoafirmarse es ser uno mismo, ya lo decía Kierkegaard, la desesperación era un ejercicio de autoconstrucción del sujeto humano dedicado al fracaso, lo cual para el filósofo danés, es al final de cuentas, edificante. Factum: la desesperación es un fenómeno humano universal. Lo sepan o no lo sepan, lo experimenten o no lo experimenten, todos los hombres están desesperados o han desesperado.

Autoconciencia, Yo sujeto y nunca más Yo objeto, aunque esto implique desesperar en el intento.