¡Despierta, mujer, despierta!
La poesía es también la práctica de un discurso y para que éste llegue hasta su receptor ideal, debe ser eficaz y estratégicamente pensado hasta que sea capaz de crear conciencia en los individuos a los que va dirigido. Es el caso del poema Despierta, mujer, despierta de Olga Hernández Natividad (Chihuahua, Chihuahua), donde podemos escuchar un discurso femenino y feminista como parte de una conciencia basada en el lenguaje.
Cuando se maneja el término discurso se alude a la capacidad humana de expresión de la ideología y de su influjo en la estabilidad social: …¿Quién puede negar que estereotipos arcaicos /violentan a la mujer y la esclavizan? Manejado con fines literarios, el discurso feminista se contrapone a los discursos del poder patriarcal: ¿Quién puede enjuiciar al hombre por su tiranía? Utilizando también un punto de fuga, la corresponsabilidad de la mujer: Si tú, mujer, cómplice eres por porfía.
La teoría literaria habla de tres tipos de sujetos de la enunciación (Rusotto, Márgara, 2003): El histórico, el teórico y el pragmático (enunciación significa aquel lugar donde la/el sujeto tiene un posicionamiento en un espacio y tiempo determinados). Sin preponderar ninguno de los tres tipos, Hernández Natividad tiende a establecer un enunciado de realidad traspasado por la experiencia como sujeto, es decir, todo lo que conlleva lo femenino (trabajo, emancipación, crianza, literatura) conecta directamente con un punto de vista que no es el del hombre, no como discurso condenatorio sino abiertamente comprometido
¡Despierta, mujer, despierta…No te conviertas en marioneta absurda…!No seas propiedad del hombre…! No pierdas tiempo victimizándote
Un texto con cierta ficción: ¿Quién se atreve a negar que mujeres/viven bajo amenazas por y transitan por el mundo como zombis/…¿Por qué si es así prefieres ser/ un denigrante holograma viviente?, con técnica de poética feminista ya que la mujer se posiciona dentro de un ámbito feminista : Naturalizas el sufrimiento y/la cultura misógina haces tuya y experiencia de poesía pues, el término experiencia implica a la vez, los conceptos de repetición y de conocimiento, (Abbagnano, 1963: 495). La intención y resultado trata de resaltar la experiencia femenina y reconocer todas sus mediaciones a las cuales se somete durante el proceso de creación .
El sujeto de enunciación (se enfrenta con otras conciencias no coincidentes con diferentes puntos de vista: ¡Despierta, mujer despierta!/No postergues la batalla,/nadie salvará tu dignidad humillada./No hundas las penas en el silencio,/nadie escuchará tu voz enmudecida./No seas objeto de los otros,/nadie te salvará de los instintos sexuales.
Las diferencias en todo el páis en la situación sociocultural de la mujer, con distintas estructuras políticas y sociales, étnicas y culturales han producido un feminismo surgido de ver la pobreza, esto lleva a la persistencia de actitudes de la cultura urbana como el ejercicio de los derechos políticos y el empoderamiento: ¡Atrévete a empoderarte!, ¡Rubrica tu presencia en la historia!… Irrumpe el miedo, denuncia los abusos. Mantén en pie la lucha feminista. Extrae la esencia de mujer valiente./Exige tus derechos y resurge.
No siempre los avances en los logros conquistados por la mujer tienen una repercusión directa o consecuencias favorables en la vida de las mujeres, por eso la literatura femenina sigue utilizando su multitud de temáticas y la oratoria y la poesía como canales de comunicación.
Algunos de los aspectos que no son tocados aquí respecto al despertar feminista son: la doble jornada, pérdida de identidad, introducción al orden patriarcal mediante el mundo laboral, sin embargo, la consigna no cesa; ¡Despierta, mujer, despierta!/No agonices en la afrenta/!Saca el coraje sin rendirte/
La situación de la mujer ha mejorado, sí, pero seguimos confinadas voluntariamente o no, al espacio privado, la maternidad, poca o nula sexualidad, entrega a la progenie. Excluidas en mayor o menor grado del momento, hemos sido despojadas e invisibilizadas, inmovilizadas también. Reformas como el divorcio o el control de la natalidad no llegan a las clases más humildes y las mujeres trabajadoras no acceden a los mismos privilegios que los hombres.
En esta coyuntura histórica, hay que recuperar el espacio de la intimidad con la pareja y la familia, y tomar igualdad con respecto a los hombres, ese es el camino de la trascendencia y no caer de nuevo en lo radical. ¡Despierta, mujer, despierta!/!Vuela, mujer, vuela;/tus alas la libertad esperan!/ Necesitamos un feminismo espontáneo, más recreación literaria de las conquistas feministas, plantearse una actitud más dinámica. Un enfoque distinto que indague en la existencia de las mujeres, desatar un poder dormido ¡Despierta, mujer, despierta!/!Despierta una vez por todas!

