DÍA DE MUERTOS
El último suspiro se ha quedado
prisionero en las alas de la muerte,
se van cerrando las puertas del pasado
y se abre una luz en el presente.
El Día de Muertos es una de las tradiciones más antiguas y emblemáticas
de México, con raíces que se remontan a las civilizaciones prehispánicas.
Antes de la llegada de los españoles, pueblos indígenas como los mexicas,
mayas, purépechas, totonacas y zapotecas ya honraban a sus muertos
con rituales que incluían ofrendas, danzas y altares. Para estos pueblos,
la muerte no era el final, sino una etapa más de un ciclo continuo, donde
los difuntos emprendían un viaje al Mictlán (el inframundo) para finalmente
alcanzar un descanso eterno.
El día de muertos es una celebración principalmente mexicana, aunque
también se observa en otros países con sus propias variantes y tradiciones.
ALTARES: Se construyen altares en las casas, decorados con flores, velas,
fotografías de los difuntos. Se preparan platillos típicos, como pan de
muerto, mole, tamales y calabaza con piloncillo.
IMPORTANCIA CULTURAL:
El día de los muertos honra la memoria de los difuntos, fortalece a la
familia y preserva la tradición.
El Día de Muertos ha sido reconocido por la UNESCO, como Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad (2008) y ha sido incluido en la lista
de las festividades más importantes del mundo por la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
En resumen, el Día de Muertos es una celebración única y significativa en
México, que combina la fe, la tradición y la familia para honrar a los que
han partido.
EN EL JARDÍN
Dos pesadas baldosas
caen sobre el frágil cuerpo
y va cayendo la tierra
cubriendo el brillo del féretro,
el que contiene los sueños
las angustias, los anhelos,
y las flores de colores,
porque fueron sus deseos,
dejan su aroma en la tumba
en el jardín de los muertos.
*
Todo va quedando solo…
Se escuchan los últimos rezos,
los apresurados pasos se pierden
allá, a lo lejos, y se perfilan las
sombras, en el jardín del silencio.
TIEMPO
Estoy aquí, contemplando el vacío,
los brazos extendidos a lo largo del
cuerpo…
Tiempo de pensar
en lo que se ha perdido,
tiempo de llorar por todos los
recuerdos.
*
Van pasando las horas
calladas, silenciosas,
la vida se escapa como un vago
sonido,
y a fuerza de pensar en el frío
que me ahoga…
Voy dejando la vida en un largo
suspiro.
*
Me llevan paso a paso
recorriendo el camino,
muchos sueños quedaron
guardados para siempre,
y busco en el espacio
las notas melodiosas
que envuelvan mi cuerpo
en un halo celeste.
*
Ya se acerca el final
los minutos van corriendo
y siento como mi alma,
va saliendo de mi cuerpo.
*
¿Y mi vida, y mis sueños, y
mis locas fantasías, mis amores,
mis anhelos, mi tristeza, mi alegría?
Pasan, pasan por mi mente
que va quedando vacía.
*
¿Y el tiempo? No sé…
Nunca quise retenerlo
y lo dejaba fugarse
como el agua por mis dedos.
*
¿Y la soledad?
Jamás logró perturbarme,
porque yo la acompañaba
muchas veces por las tardes.
*
Los minutos van pasando…
Y recuerdo, si recuerdo,
que en esta vida que entrego,
se me rompieron las alas
al querer asir un sueño.
*
Y busco entre las sombras
espesas de mi mente, una
chispa de luz que ilumine
el sendero, que he de recorrer
al término del tiempo,
que termina encerrando para
siempre los sueños.
*
Cuanto amé tu silencio, tus miradas,
tu gesto, la pasión incontenible, que
se detuvo en el Tiempo
@laura.

