Días

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Los días avanzan sin tregua, querido lector, y llega el comienzo de un  nuevo año o como muchos consideran un nuevo comienzo aunque sabemos que cada día o cada momento es una oportunidad para ello.

Estamos a unos días de dar la bienvenida al 2022, francamente el panorama parece muy desafiante no sólo en temas de la salud pública con lo que respecta a los últimos repuntes de la pandemia en Europa y la llegada de una nueva cepa del virus a nuestro país y qué decir de los retos económicos y políticos pendientes en la agenda. Mucho que hacer sin duda.

Querido y aguzado lector, quiero aprovechar para agradecer el favor de su lectura, de brindar un momento de su valioso tiempo y también deseo que los días que vienen, sean venturosos para todos.

También una invitación a disfrutar a nuestros seres queridos, a seguir cuidándonos y dejar a un lado esos chistes que merodean durante estos días en los que familias se disputan cosas materiales y pelean, hace falta recordar que durante la pandemia poco importaron las posesiones cuando veíamos a nuestros seres queridos enfermos o aquellos que perecieron dejando un gran dolor en nuestros corazones.

Pero no todo fue sufrimiento en este año, también fue un año de aprendizajes, en cómo sobrellevar la pandemia, en cómo emplear de la mejor manera las medidas de sanidad. En cómo sobrellevar el distanciamiento físico y comenzamos a valorar más las relaciones sin la proximidad.

Muchos otros supimos explotar las herramientas tecnológicas para el trabajo y para conectarnos con nuestros seres queridos. Además que muchos otros nos convertimos en autodidactas de las tecnologías y tuvimos que aprender a hacerlas parte de nuestras herramientas de trabajo.

Además que en temas sociales y políticos tuvimos que aprender también a respetar las diferencias y en temas de inclusión para el establecimiento de políticas públicas en favor de los pueblos, aunque todavía insuficientes, pero al menos ya hubo un gran avance para varios estados.

En asuntos deportivos también hubo grandes sorpresas, que trajo alegrías a miles de aficionados y muchas lecciones para muchos deportistas respecto a su trabajo.

 

También fueron  tiempos de crecimiento personal, profesional, de transformación, de cambio. Qué más puedo decir querido lector, tanto que nos trae cada día, cada minuto, cada segundo de nuestras vidas.

Siempre queda la reflexión al filo del horizonte con mira al futuro y que si no fue la mejor experiencia lo que dejamos en el 2021, pues allá quedará, en el pasado, en lo que fue o no fue, en lo que pudo ser, y respecto a esto, leía hace unos días una frase en las redes sociales del boxeador mexiquense Rafael El Tornado Carmona, que decía: Inténtalo una vez más, porque las promesas nunca caducan…, y tiene razón, creo, las promesas no caducan hasta que se cumplen, restarán ahí latentes hasta realizarse, mientras uno tenga oportunidad de realizarlas, de vivir.

Y a propósito de promesas, recordé que en el libro de Benedicto XVI, Y Dios se Hizo Hombre,  se menciona que cada ser humano es esperanza para el mundo, y al mismo tiempo una pregunta abierta llena de interrogantes y de peligros. Justo como ocurre con las promesas, quedan abiertas, con la esperanza de cumplirse pero también con el riesgo de quedarse en ello, en una promesa inconclusa, sin cumplir.

Así vamos de cara a cada día, en la esperanza, en la promesa de cumplirnos como seres humanos, desde nuestra posición, desde quienes somos. Querido lector, Que los días que están por venir nos alimenten en la esperanza de un futuro en el que habrá de cumplirse la promesa de llegar a ser quienes queremos y probablemente estemos llamados a ser.

Pues como sentenció José Ortega y Gasset:

La vida es una serie de colisiones con el futuro;
no es una suma de lo que hemos sido,
sino de lo que anhelamos ser
.

La mejor de las suertes, querido lector, que los días que vengan, estén plenos de claridad, salud y esperanza.