Digidestined

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“Cuando nosotros nacemos, ya el destino que vamos a llevar lo llevamos dentro” (Elena Garro, entrevista con Joseph Sommers)

Como cuerpos que devenimos, cada uno establecemos nuestras preferencias, gustos y desagrados, respecto a productos culturales, alimentos, vestimenta y demás. Muchos de ellos son momentáneos, pero otros están para quedarse toda una vida. 6 de marzo de 2021, una noche de sábado esperada con gran ansía. A.S. ve su nombre en un listado de los seleccionados; los gritos y su emoción son, son, son … ningún símil o metáfora queda para describir lo que el protagonista, que casi siempre narramos, siente.

Mi unión con esta franquicia va desde pequeño, iniciando por su cuarta entrega. Recién se mudaba de casa, el extinto FoxKids daba sus últimas transmisiones, con una entrega titulada Digimon 04 o Digimon Frontier, como quieran llamarle. Mi hermano y yo veíamos esa caricatura en donde cinco niños se transformaban gracias a los espíritus digitales, mientras nos colgábamos de cabeza sobre un sofá cama de diferentes tonos de grises. Simultáneamente en Canal 5, canal de contenido familiar en toda la República Mexicana, sonaba por las mañanas y tardes el gran soñador. Tuve pequeños bosquejos de Takato, Henry y Rika, pero ¿quién era Ryo?

A.S. tenía la necedad de pararse muy temprano y en una de esas ocasiones se encontró con el producto original. Prendió la televisión y se encontró con los siete niños elegidos, más sus camaradas digitales. Ese mundo extraño, esos enemigos, esa gama de colores y esas canciones le llevó a consumirlo todo. Nací en 1999, año en que se estreno esta serie, año en que los sucesos miméticos suceden. El destino se puede escribir día a día, pero para mí Digimon ya era un gusto que llevaba inscrito.

Mi padre en uno de sus viajes a la Ciudad de México me trajo unas pequeñas figuras de esta primera franquicia, paquete que incluía diversas evoluciones y algún elegido, misma de la que conservo un Tentomon. También tuve un digivice, pero no supe lo que era hasta tres años después de tenerle. Digimon es un ciclo eterno en la vida de A.S, es la canción lenta con la que le canta a su sobrino más pequeño y a su hermano mayor, el heredero de la terminación cariñosa, su Armandito.Después de las madrugadas de Adventure, recuerdo que se emocionó porque Disney XD lo volvería a traer a horario estelar; pero era Data Squad o Savers, la quinta temporada que llegó hasta el 2010 a Latinoamérica. Antes de ello, gracias al poder del internet pude consumir 02 y es así que esos mundos ficcionales se filtraron en mi mente, ser parte de los niños elegidos, ser un elegido era mi sueño. Esta historia sigue colándose en mi cabeza y se ha convertido en una fan-fic a partir del fragmento.

La directora manda un pequeño video, ha quedado seleccionado. Ryo Akyama, ¿quién eres? “Mi querido Ryo, si estás allí quiero decirte que vamos a trabajar mucho” Y ella no mentía, pues quedaba mucho por condicionar y caracterizar para la creación del personaje. Digimon siguió conmigo y durante crisis adolescentes, exploté en éxtasis ante un producto mal logrado como Tri y no podía ser paciente ante cada pausa.

Antes de la Universidad tuve la necesidad de revivir mi infancia y disfrutar de las cuatro series fragmentarias que jugaban en mi memoria; del mismo modo probé sus otros productos digitales hasta terminar Appli Monster. Sólo vi Tamers completo una vez, y poco recordaba A.S. del personaje por el que le había seleccionado. Digimon es una serie de mi infancia, es una atracción para la escritura y el dibujo, es una meta de pareja porque Andrea quiere saber la razón por la que lloraste por Kizuna.

Digimon es un gusto que trasciende fronteras, un mundo ficcional que millones de personas amamos. Digidestined, digielegidos o niños elegidos, tamers gracias por este amor que también comparten, gracias Dani R; gracias Aldine, gracias Pedro, gracias Daniel y Claudia, gracias Ángel y Cynthia, gracias Aldair y Ayno, gracias Ana y Maryorie, gracias Julio, Arturo y Alex, gracias Luis y Katia, gracias a todos por llevarme a cumplir este sueño de un pseudo literato que interpreta a Ryo Akyama.