DISCAPACIDAD: UNA REALIDAD DE TODOS

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La Organización Mundial de la Salud define la discapacidad como un fenómeno complejo que refleja la interacción del organismo humano con el entorno social. Por lo que al hablar de discapacidad no sólo hacemos referencia a las capacidades particulares de cada individuo, sino también de la forma en que éste se desenvuelve en su contexto, con el fin de desarrollarse como persona.

En México, en el año 2014, 6 por ciento de la población expresó tener algún tipo de discapacidad (INEGI 2016). Es decir, que aproximadamente 7.1 millones de personas en todo el país se enfrentaba con diversos obstáculos en áreas como educación, salud, acceso a la información e incluso accesibilidad a los espacios públicos y que los colocó en situación de vulnerabilidad.

 

Las principales causas de discapacidad son enfermedades, 41%; edad avanzada, 33%; prenatales o por nacimiento, 11%; accidentes, 9%; violencia 0.6%. La distribución es similar por género, aunque las mujeres reportan porcentajes más altos  por edad avanzada, 36%; y enfermedad, 44%; mientras que los hombres reportan por accidentes 12% y por nacimiento, 13%.(INEGI 2016).

 

Los datos mencionados demuestran que  todos, sin excepción, convivimos con la posibilidad de padecer alguna discapacidad, por lo cual debemos reflexionar sobre los diversos escenarios del día día.

 

Las dificultades para caminar son el tipo de discapacidad más frecuente, 64%; seguida de la vísual, 58%; para aprender, recordar o concentrarse, 39%; escuchar, incluso con aparato auditivo, 34%; mover o usar los brazos o manos, 33%; bañarse, vestirse o comer, 24%; problemas emocionales o mentales, 20%; y finalmente hablar o comunicarse, 18%; (INEGI 2016).

 

La complejidad de este tema no sólo conlleva la discapacidad en sí misma, sino que también supone, en la mayoría de los casos, discriminación, pobreza y exclusión. Desde esta perspectiva, observamos que no todos nos desarrollamos del mismo modo.

 

El acceso a los espacios, servicios, educación, deporte, cultura, entre otros, no puede ser exclusivo de unos cuantos, sino de todos; por lo que la inclusión debe ser prioridad en el actuar de todos los ciudadanos. Esto partiendo del conocimiento de los diferentes tipos de discapacidad, sus causas así como leyes y programas que protegen a este grupo vulnerable.

 

En este entendido, debemos hacer valer los derechos, nuestros y de los demás, que como seres humanos tenemos sin distinción; y recordar que una sociedad en paz parte de una convivencia inclusiva y sin discriminación.