Disminuye la tasa de suicidios En Gales, pero no el problema

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Por Aranxa Solleiro

La tasa de suicidio en Gales disminuyó durante 2025, pero la reducción no significa que el problema haya desaparecido. Detrás de las cifras persisten historias de sufrimiento emocional, discriminación y dificultades para encontrar apoyo, circunstancias que hacen necesario mantener la atención sobre la prevención y el acceso a servicios de salud mental.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido (ONS, por sus siglas en inglés), la tasa estandarizada por edad de muertes por suicidio registradas en Gales pasó de 15.7 por cada 100 mil habitantes en 2024 a 14.3 en 2025. La disminución fue de 1.4 puntos, equivalente a aproximadamente 8.9 por ciento.

La tasa equivale, como referencia estadística, a alrededor de 14 muertes registradas por cada 100 mil habitantes. Sin embargo, no debe interpretarse como un conteo literal de fallecimientos, porque se trata de una tasa estandarizada por edad que permite comparar periodos y territorios con distintas estructuras poblacionales.

La ONS también advierte que las cifras se refieren al año en que las muertes fueron registradas, no necesariamente al año en que ocurrieron. Esto es importante porque las investigaciones forenses pueden retrasar la certificación de un fallecimiento durante meses.

La diferencia se observa en los datos correspondientes a 2024: según las estimaciones de muertes ocurridas, en Gales se registraron 325 fallecimientos por suicidio, con una tasa de 11.8 por cada 100 mil habitantes. En 2023, la estimación fue de 385 muertes, con una tasa de 13.9. Estas cifras corresponden a la fecha en que ocurrieron los fallecimientos y no deben confundirse con los registros administrativos de cada año.

Por ello, aunque la tasa de muertes registradas disminuyó en 2025, el suicidio continúa siendo un problema relevante de salud pública en Gales. Además, las tendencias de largo plazo de Inglaterra y Gales muestran que las tasas de suicidio registrado comenzaron a aumentar generalmente después de 2015, aunque su evolución depende de distintos factores y de los cambios en los criterios utilizados para certificar estas muertes.

El género importa

Una de las características más persistentes de esta problemática es la diferencia entre hombres y mujeres. En Gales, los hombres presentan más muertes por suicidio que las mujeres, una desigualdad que forma parte de las tendencias observadas en las estadísticas oficiales.

La ONS reportó que, en 2025, para Inglaterra y Gales en conjunto, la tasa estandarizada de muertes por suicidio registradas fue de 17.5 por cada 100 mil hombres, frente a 5.5 por cada 100 mil mujeres. Estas cifras corresponden a ambos territorios y no deben atribuirse exclusivamente a Gales.

La diferencia evidencia la necesidad de prestar atención a los factores que afectan a los hombres y a las barreras que pueden dificultar que busquen ayuda ante situaciones de sufrimiento emocional. No obstante, las estadísticas por sí solas no explican por qué existe esta brecha ni permiten atribuirla a una sola causa.

Existe un registro correspondiente a 2024, año en el que también se llevó a cabo una campaña contra el suicidio en Gales; en el que se reportaron 355 suicidios entre trabajadores de oficios relacionados con la construcción y la edificación, una cifra que equivale, aproximadamente, a dos muertes por suicidio al día en el Reino Unido. Estos casos se han vinculado con las condiciones laborales y de vida de las personas fallecidas, lo que pone de manifiesto la importancia de atender los factores que afectan la salud mental y el bienestar de quienes trabajan en este sector.

Entre el rechazo y la ayuda

Henry con 25 años, llegó a Gales desde Irlanda cuando era niño. Su intención era crecer y construir su vida en un nuevo lugar, pero su experiencia escolar estuvo marcada por el rechazo.

En la escuela fue víctima de acoso por su acento, su procedencia irlandesa y su religión católica. Aquello que formaba parte de su identidad se convirtió en motivo de burlas y hostilidad por parte de otros estudiantes.

“Cardiff puede ser una ciudad muy dura cuando eres nuevo y vienes de otra parte del mundo, no necesariamente porque es una ciudad con gente mala, sino porque tienen muchas formas de vida que no compartes tú, por ejemplo, aquí encuentras más gente de otras religiones, aunque Cardiff y todo Gales se identifican con el catolicismo, pero en las escuelas no es fácil y no es que yo estuviera rezando el Padre Nuestro frente a los compañeros pero atribuyen que soy irlandés con mi religión y mi acento es distinto, porque además, mi familia y yo venimos de Naas, una pequeña ciudad cerca de Dublín y al no estar en el centro del país, hace que nuestro acento sea distinto y a veces diferente incluso del irlandés común, así que de niño no es sencillo enfrentarte a esto, me sentía muy solo y desapartado de todo”, resaltó.

En una etapa en la que debía encontrar espacios de convivencia y desarrollar relaciones de confianza, Henry tuvo que enfrentarse a situaciones que hicieron más difícil su experiencia escolar. Con el tiempo, comenzó a delinquir y terminó en prisión cuando tenía apenas 15 años.

Su ingreso a la cárcel a una edad tan temprana fue otro episodio en una trayectoria personal complicada. Sin embargo, recuperar la libertad no significó que sus dificultades hubieran terminado.

Después de salir de prisión, Henry atravesó una crisis que lo llevó a atentar contra su propia vida. Su historia llegó así a un punto en el que el sufrimiento emocional requería atención y acompañamiento.

Posteriormente, comenzó a recibir terapia psicológica, un proceso que le ha ayudado a afrontar sus experiencias y encontrar herramientas para seguir adelante.

La historia de Henry también invita a reflexionar sobre las consecuencias del acoso escolar. Las burlas motivadas por el origen, la religión o el acento no son necesariamente hechos aislados o inofensivos: pueden formar parte de experiencias de exclusión que afectan el bienestar de quienes las sufren.

Esto no significa que el acoso explique por sí solo las conductas delictivas o un intento de suicidio. Cada trayectoria es distinta y está atravesada por múltiples circunstancias. Sin embargo, su experiencia pone de relieve la importancia de detectar a tiempo las situaciones de violencia y ofrecer apoyo a quienes las padecen.

La comunidad LGBTIQ+ es otro lado oscuro del suicidio

La prevención del suicidio en Gales también requiere poner atención a las experiencias de las personas de la diversidad sexual. La discriminación, el rechazo familiar, el acoso y la exclusión pueden afectar su bienestar emocional y convertirse en factores de vulnerabilidad.

Un estudio de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido, publicado en abril de 2025, analizó información de Inglaterra y Gales entre marzo de 2021 y diciembre de 2023. Los resultados mostraron que el riesgo estimado de muerte por suicidio fue 2.2 veces mayor entre las personas que se identificaron con una orientación LGBT+ que entre aquellas que se identificaron como heterosexuales.

En Cardiff, los espacios comunitarios también pueden desempeñar un papel importante al ofrecer oportunidades de convivencia, escucha y acompañamiento. Entre ellos se encuentra Cardiff Met LGBTQIA+ Society, una sociedad universitaria vinculada a la comunidad LGBTIQ+ que, de acuerdo con la información proporcionada para esta nota, está abierta a apoyar a personas de la comunidad que atraviesan momentos difíciles o tienen pensamientos suicidas.

La experiencia de las personas LGBTIQ+ recuerda que la prevención también implica combatir la discriminación, promover entornos seguros y facilitar el acceso a servicios de salud mental que comprendan las necesidades de esta población.

La disminución de la tasa registrada en Gales durante 2025 representa un cambio favorable respecto al año anterior, pero no basta para concluir que el país ha superado el problema.

Las estadísticas permiten observar tendencias, identificar diferencias entre grupos y dimensionar la magnitud de los fallecimientos. No obstante, no muestran por sí solas las experiencias personales, las barreras para acceder a servicios psicológicos ni las dificultades que enfrentan quienes atraviesan una crisis.