DIVO

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Muchas personas le tienen pánico a Divo, pero a él no tendríamos porque temerlo, más bien creo que hay mucho que agradecerle.

 

Divo me enseñó muchas cosas, entre ellas rescato…

Que no todos los sueños son eternos, ellos también tienen una fecha de caducidad, es decir, mueren. 

Que hay muchas cosas en la vida que necesitan dos personas, porque con una nunca será suficiente. 

Que la vida te pone muchas pruebas, y que la mayor de ellas que te pone, es la de amor propio. 

Que las relaciones humanas se basan en la ciencia:  Sin física, anatomía y química, pasan rápido a ser historia. 

Que los fracasos existen, y que muchas veces nos interesa más buscar curar la causa, que completar sus defectos. 

Que las crisis son parte esencial de la vida y que no hay mejor que una crisis para obligarnos a reevaluar nuestra vida. 

Que no tiene sentido vivir al lado de alguien que no valora nuestros aspectos más profundos, es mejor dar un paso hacía el camino de la autorrealización y crecimiento. 

Que en la vida a veces nos toca realizar el acto de amor más profundo para evitar la prolongación de nuestro dolor. 

Que la vida nos enseña, muchas veces a golpes, a ser capaces de darnos cuenta que nuestra miseria es causada por otra persona. 

Que hay momentos en la vida donde tenemos que dejar las infelicidades ajenas  que nos hacen daño,  a costa de lograr la felicidad personal.

Que más vale sufrir por un tiempo cuyo sufrimiento tiene fecha de caducidad, que padecer y llorar eternamente. 

Que uno debe tener la fortaleza de dejar su asiento en el comedor, cuando en esa mesa, el amor ya no se sirve. 

Que si nos pasamos los días llorando porque no podemos ver el Sol, nuestras lágrimas no nos dejarán ver las estrellas, aferrarse al dolor, no tiene ningún sentido. 

Que si las cosas pasaron así o asá, siempre será una señal del universo, que eso es lo que tenía que suceder, para que las cosas mejores, no hay mal que por bien no venga. 

Que los cambios siempre deben ser bienvenidos y bien tomados, porque si no hay cambios nunca podremos seguir avanzando. 

Que el corazón sólo puede romperse de verdad una sola vez. Las demás veces simplemente serán rasguños. 

Que no existe ausencia que nos logre matar, menos existe el dolor que verdaderamente nos consuma. 

Que valdrá la pena alejarnos de aquel que nos denigre y dude de nosotros, y generar uniones siempre con quien nos valore y nos respete. 

Que las personas que no tienen la capacidad de comprender una mirada, menos tendrán la capacidad de escuchar y comprender una larga explicación. 

Que las personas nos podemos romper, pero no dudemos que tenemos la capacidad de tomar aquellas piezas rotas y unirlas con más fuerza que nunca. 

Que llorar y derrumbarse es de humanos sensibles, pero levantarse es sólo de valientes, estoicos y aguerridos. 

Que en muchas ocasiones sin pensarlo y buscarlo, los mejores comienzos, llegan después de los peores finales. 

Que el silencio no hay porque temerle, a veces él, termina siendo nuestro mejor aliado y nos dará todas las respuestas que necesitamos. 

Que nuestros sentimientos se parecen a las olas, a veces no podemos evitar que vengan a nosotros y nos revuelquen, pero si podemos decidir cuales surfear. 

Que siempre seremos esclavos de nuestras emociones, pero lo que sí podemos es aprender a controlarlas. 

Que ser una opción para alguien, nunca debería de estar entre nuestras opciones. Quedarnos con nosotros mismos y vivir en armonía esas deben ser nuestras elecciones. 

Que hay que siempre andar con los ojos abiertos hacía nuevas puertas, y, cuando estemos frente a ellas, animarnos a girar el picaporte. 

Que los relojes nunca se vuelvan hacía atrás, el tiempo pasa y no regresa, sin embargo podemos tomar un reloj y darle cuerda otra vez, para empezar de nuevo. 

Que cuando uno apuñala nuestro cuerpo, este con el tiempo se sana, pero cuando nuestro corazón se lastima, la herida puede durar toda la vida. 

Que el día menos esperado nos vamos a despertar, y descubriremos por sorpresa que ya nos hemos curado. 

Que a lo largo de la vida uno debe olvidar lo suficiente para superar algunas cosas, y, recordar lo suficiente para que los errores no se repitan. 

Que el amor sabe ser como el vino, y como el vino también, a unos reconforta y a otros los destroza. 

Que a veces nos enamoramos de las flores de alguien, pero no de sus raíces, y, al llegar el otoño, ya no sabemos que hacer. 

Que algunas personas que conocemos son como las nubes, cuando estas desaparecen, vuelven nuestros días más brillantes. 

Y finalmente, 

Que nunca conoceremos verdaderamente a una persona hasta que nos divorciemos de ella. 

Y cierro con una frase de Marco Antonio Almazán: El Divorcio, es la fe de erratas del matrimonio.