DOS POEMAS
Sin luna
No descansaré
aun cuando las olas
de tu vientre
lancen arcilla
sobre los labios…
y estos ojos rieguen sal,
en el fondo
de tu canto.
Sabes que no descansaré,
ni siquiera
cuando tus gritos
golpeen mis sentidos
o cuando se apague la luz…
y mis parpados ciegos
se mezclen con tu pelo.
Tal vez,
sí,
tal vez
descansaré,
cuando mi faro
en tu brújula…
marque hacia el norte.
Soledad
Mi piel no es tuya,
aun cuando comulgue
en esos muslos,
se embriague
en el ombligo
y respire en carrizos
de tus senos.
No es tuya mi piel,
no importa
lo que diga el eco
de esas sábanas,
que pronto olvidarán
tu nombre.
Sabes
que mi piel no es tuya,
y olvidaré a tu piel
cuando abordes el taxi
que te separe de mí.

