Dos poemas
Observación
Esperarte. Quizá el agua pueda.
Esperarte. Ni que fuera hombre.
Soy una estrella, sin puntas por supuesto.
Esperarte. Sólo se espera el amanecer
cuando la oscuridad no suena.
Esperarte. Maquillaje de la muerte
que coquetea con cualquier sorpresa.
Esperarte. Con todas las esperas
de una vez por todas.
Esperarte. Renacen para morir mis teorías
mis creencias, mis posiciones y mis últimas
suertes supremas.
Esperarte. Segundo a segundo
Para sacarle filo hasta a ese mango de mi bisturí.
Para qué. Si tu sonrisa lo disuelve todo
Incluida mi espera, y estas palabras
que también te las llevarás
mientras haces otra sonrisa
para salvarme.
Escribiendo
Mi caligrafía busca ocultarse en un reloj
porque es incapaz de morsear con sus colmillos
el telegrama más largo (que no tuvo sílabas)
Mi letra sin rastro de tinta flota en las horas
jugando en un metro redondo con la música
en el bosque de bonsái a las escondidas
Mi trazo busca mezclar lo blanco y lo negro, totalmente gris
dibujando dedicatorias gratuitas en tus sábanas
como si zurciera tus medias caladas con mi voz.
He leído después tu secreto en alta fidelidad,
disipando en la hora del beso una corta letanía
a través del hilo inalámbrico de un teléfono
¿y eso es malo?
Me preguntarás.

