Écfrasis –de la imagen al verso–
Dedicados, éstos a las fotografías de Juan Rulfo
y al poeta Ramiro Rodríguez.
I
Ese caldero humeante…
lo llamábamos hogar.
Fueron tumba perenne,
madriguera rota
nuestras ruinas.
La gloria familiar,
incendiada y derruida. Tan solo bastaron
una chispa y bastante envidia.
II
Incógnitas nuestras cabezas,
llenas de trabajo
y de ideas nuestras manos.
Nadie escapa a su destino
Brotar de la tierra
para ganarse un sino:
volver a esa ladera
solos, tal vez muertos
de vida o de frío.
III
Lo único que no acaba
es la luz y claro, el hastío
pues hasta la fe conoce
Los caminos del tiempo
Las tejas inalcanzables
Los campanarios vacíos.
IV
Una ventana abría las dulces posibilidades de la vista de los queridos, por senderos de la memoria recorridos, era mi pueblo, el rincón de los quicios y ese corto trayecto añorar la tradición de abrazar a los vivos.
V
Antes fuimos otros
No lo dijimos
Nos mirábamos tras
las miradas como
el que avista un ave
que pareciera una madre
en el entramado propio
y se detiene para preguntarse
¿Seré yo acaso?

