ECONOMÍA DIGITAL Y LIBRE MERCADO
Esta semana veremos en nuestro país qué tanto ha permeado la economía digital en nuestras
vidas a través del HotSale, semana que tiene por objeto incentivar exclusivamente el comercio
electrónico con diversas ofertas al estilo Black Friday o Buen Fin, actividad que ha impulsado la
transformación de la economía tradicional al ámbito digital, más allá de constituir únicamente una
herramienta para llevar a cabo el intercambio de bienes y servicios.
Sin embargo, así como esta actividad pasó por un periodo de implementación, ya se ha
posicionado dentro de la economía como una de las principales vías de crecimiento y generación
de riqueza, así como de asignación y distribución de los recursos de los que dispone la sociedad,
por lo cual, ya forma parte de la dinámica de los mercados y los agentes económicos, entre los
cuáles destaca la intervención gubernamental.
Si bien no existe un modelo económico puro y la corriente neoliberal actual dista mucho de ser
una teoría probada, mucho menos eficiente para distribuir eficientemente los recursos
económicos disponibles entre la población (como la economía digital, eventualmente si podría
hacerlo, lo cual comentaremos en otra ocasión), la aportación de la teoría keynesiana pone de
relieve los efectos que provocan las acciones gubernamentales dentro de la economía.
Este modelo digital va más allá de las economías planificadas o de libre mercado ya que tiende al
equilibrio de los mecanismos de asignación ante la existencia de herramientas que permiten
medir, controlar y proyectar los comportamientos de todos los agentes económicos, razón por la
cual, los análisis deben ir más allá de su papel dentro de la sociedad contemporánea, sino de los
fenómenos que acompañan la transformación de la era digital.
En ese entendido la intervención gubernamental se ajusta en la medida que los mercados
requieren su participación para generar un equilibrio que demanda consensos y puntos de
referencia para actuar, presupuestos que si bien se encuentran concebidos desde la perspectiva
de la existencia del Estado, también lo es, que no implica que su organización se lleve a cabo tal
como lo hace ahora.
Esto es así, puesto que la economía digital ha puesto de manifiesto que el Estado cuenta con meta
atribuciones que no necesariamente responden al querer auténtico de la sociedad, sino a un
periodo previo en donde ésta no contaba con los medios para evitar intermediación, como en el
caso de los servicios que se gestionan a través de las aplicaciones en los celulares que a través de
la técnica han desplazado los medios de control gubernamental a través de los cuáles se resolvía
un problema público.
Muestra de ello, como uno de los ejemplos más paradigmáticos que continuamente refiero, es el
uso de transporte privado sobre demanda que ha venido a competir y eventualmente sustituir el
servicio público de transporte no por la ineficiencia gubernamental, tampoco por las malas
condiciones del servicio, sino como un proceso de restructuración y redefinición de lo que debe
ser competencia de lo público y de lo privado ante un mayor empoderamiento de los
consumidores/ciudadanos (puesto que cada vez adquiere más relevancia el sector social dentro de
la economía, con independencia de que sean consumidores o no).
Es por ello que llama la atención que a la par en que el Gobierno de los Estados Unidos incluyó
dentro de su lista negra comercial a Huawei como estrategia frontal en contra del expansionismo
Chino, el gobierno mexicano anunció su estrategia de fiscalizar los ingresos (a través de facilidades
administrativas) que son generados a través de aplicaciones de gestión de servicios digitales o no.
Ambos supuestos constituyen acciones gubernamentales tradicionales que no consideran a la
economía digital, por lo que pone en duda su eficacia como estrategias económicas (no así
políticas, puesto que eventualmente, como en muchos casos eran el móvil principal) y nos permite
abordar su estudio a través de estas líneas, puesto que ¿esa sería la intervención gubernamental
esperada para fomentar el crecimiento y desarrollo de las naciones?
Actualmente, se observan cuatro principales bloques económicos, el estadounidense, el chino, el
ruso y el europeo, sin perder de vista el papel de otras economías asiáticas, oceánicas y oriente
medio, constituyen los principales bloques sujetos a estrés, entre los cuales quizá uno de los que
es más difícil de descifrar es el Chino, derivado de la burbuja que esta economía creó respecto a la
occidental, que con el paso de los años, más bien parece el capullo que permitió la metamorfosis.
Derivado de esos choques y las expansiones de los bloques económicos, la hegemonía
estadounidense se enfrenta a grandes riesgos y retos sobre los cuales todo el mundo tiene
intereses, pero que eventualmente ante el crecimiento sostenido de las demás economías deberá
buscar modificar la dominación por los consensos y la generación de equilibrios puesto que la
sociedad de la información y el conocimiento lo demanda e incluso el propio mercado no está
sujeto a su influencia como hace unos años.
Por su parte, en el caso del gobierno mexicano el tratar de fiscalizar a las aplicaciones para
incrementar los niveles de recaudación si bien en principio pudiera parecer buena idea, se estima
que se requiere un análisis más profundo que proyecte la viabilidad de una propuesta que permita
consolidar la actividad, y a su vez, incrementar los ingresos del Estado, pero tomando en cuenta la
forma en la que operan las actividades.
Con ello, no quiero decir que considero aceptable la evasión fiscal o el incumplimiento de deberes
tributarios, sin embargo, en el caso de la gestión por servicio de aplicaciones los ciudadanos que
participan de la generación de valor, distan de generar riqueza a diferencia de las aplicaciones con
las que trabajan, mismas que en muchas ocasiones no tributan como deberían, tanto
proporcionalmente, e inclusive, sin considerar la fuente de riqueza.
Es decir, en ambos casos, la falta de análisis particular dentro de la política económica de los
países puede provocar verdaderos “balazos en el pie” en los cuales, ante las restricciones
impuestas, las empresas nacionales no cuenten con los insumos para su producción, o en el caso
de México, las actividades económicas sobre reguladas impacten negativamente sobre las mismas
desincentivando una actividad que actualmente genera riqueza.
Esto es así, puesto que la información que actualmente nos arroja la sociedad de la información y
el conocimiento basada en un nuevo modelo de gobernanza, eventualmente nos conduzca a
replantear nuevamente las condiciones sobre las cuales funciona nuestra sociedad, desde una
perspectiva más integral, que incluya los factores económicos dentro de un nuevo contrato social.
Hasta la próxima semana.

