El amor no es una gota de agua en un cristal
El amor es una bestia hostil que vive vomitando en un terreno infecundo, se alimenta de largas horas perdidas en un juego de mesa, de la grasa de palomitas de maíz en dos manos entrelazadas. Juega recuerdos de la infancia igual que dados.
El amor es el bogeyman que tortura las noches y pellizca las ganas durante todo el día.
Devora amistad, ideas y sueños. Llega tirando puertas, carcomiendo paredes y ensuciando sábanas. Nunca se va, es la compañía indeseable para el alma evanescente.
El amor es esa bestia hostil que acecha dentro del armario, bebe las lágrimas de las cuatro de la mañana y come la piel muerta de los corazones que laten poco. Es el somnífero del sueño eterno, el recuerdo que supura y apesta, la enfermedad para la que no hay cura.
El amor es el espectro que acompaña la jornada laboral y en la noche, te cuenta un cuento.

