El barrio de (la pomada de) La campana

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Permítaseme aquí cierta autopromoción descarada; en el 2018, escribiendo para Cultura Colectiva, hice un artículo sobre la ciudad en el que usé a Radiador Springs —el pueblo ficticio de la película animada Cars— para hacer una analogía del por qué Tenancingo pasó de ser un municipio altamente visitado por los turistas a quedar relegado al olvido por muchos años, y todo, por la apertura de la autopista que conecta a Tenango con Ixtapan de la Sal. Justo como se desarrolla la historia del Rayo McQueen en pantalla. 

Me pareció la mejor de las formas para iniciar aquel artículo con el único propósito de hacerlo más atractivo para el lector. Sin embargo, hubo algunas autoproclamadas voces oficiales que se desgarraron las vestiduras alegando que decir eso era exagerado. Como si, sugerirlo, o incluso si resultara cierto, le restara algún tipo de mérito a la ciudad. 

En fin, no perdamos tiempo en nimiedades. Lo escribí de ese modo porque eso es lo que escuché en su momento. Mis padres tuvieron una tienda de abarrotes en el municipio por muchos años, negocio que vio sus mejores momentos en la década de los 90. Ahí, eran los propios vecinos los que, con Cerveza o un Caballito de naranja en la mano, lo decían: n’ombre, la autopista nos chingó bonito, ya no pasan los autobuses para Ixtapan por aquí y ya la gente casi no viene pa’cá

Así pues, el relato, las historias de boca en boca son la cultura viva de cada ciudad y tienen peso importante en la memoria de una ciudad o en este caso, del barrio. El barrio de La campana

Con motivo de la celebración de la fiesta patronal del barrio, tuve el agrado de ser invitado por el buen Iván Ávila para aportar ideas que desde su óptica nutrieran y rescataran el valor cultural de uno de los barrios más emblemáticos del chayotaje. De ese modo, la primera pregunta importante que se me ocurrió fue, ¿por qué se llama barrio de la campana? 

Es ahí donde nace este texto. Los vecinos del barrio dicen discrepar de la historia oficial contada hasta el momento en que se ha hecho creer que el nombre deviene de la entrada de los ejércitos enemistados en la época de los cristeros por el oeste del pueblo y que para alertar de su presencia se hacía sonar una campana ubicada en la capilla de dicho barrio (o cerca de ella). Que por es el barrio de La campana

No sin pena debo decir que me gustaría ofrecer datos precisos de la historia que se ha hecho oficial, pero me fue imposible conseguir información que lo corroborara en las instancias implicadas en la crónica de los hechos, así que me resumo a transcribir lo que los vecinos cuentan con sus propios recursos. De cualquier modo, el punto se ha establecido y cuentan que su origen es mucho más simple y singular. 

Antes de pasar a ello, quiero usar otra analogía que emane de la cultura pop. En el episodio 82 de la temporada 5 de Los Simpson —siempre claridosos para explicar la vida y sus vericuetos—, Homero le cuenta a Bart y Lisa cómo fue que formó una banda con sus amigos del bar, banda que se llamaba Los borbotones. —Una clara referencia a la nostalgia por el furor por The Beatles en aquellos años—. 

A la salida del bar de Moe, Skinner dice: sólo hace falta una cosa, ¿cómo nos vamos a llamar?, y luego de una serie de propuestas es el mismo Skinner quien dice: ¿Qué tal un nombre gracioso, pero que se oiga menos gracioso cada vez que se oiga?.  Luego de pensarlo, Apu responde: ¿Qué tal Los borbotones?. Todos se ríen y al final de la carcajada, efectivamente, ese fue el nombre que terminó bautizando al cuarteto de Springfield

El ejemplo me gusta para arrancar de tajo el antiguo hábito de, ante la sospecha, duda o peor, poco rigor investigativo, darle de inmediato tintes épicos y nacionalistas a cualquier cosa. Hecho que está estrechamente ligado con los folclorismos exacerbados que luego provocan vestiduras rasgadas por la analogía con una película infantil. La historia del país está repleta de ello: una independencia negociada o un tropezón en un balcón que convirtió a un niño en héroe. 

Pero no nos desviemos. A lo que vengo en estas líneas es a contarles el origen del nombre, según sus propios vecinos, el cual surgió en una sobremesa en que se cerraron los tratos para los distintos números culturales de la fiesta. Cuentan que, de acuerdo con los relatos de los ancianos del barrio, cuando el siglo pasado nacía, en México nacía también uno de los ungüentos más socorridos por las amas de casa de nuestro país: la famosa pomada de La campana, la cual fue introducida en la época de la revolución. Así, refieren que precisamente en la intersección entre León Guzmán, Morelos y la carretera Federal que conecta con Villa Guerrero e Ixtapan de la Sal, fue colocado un cartel publicitario de dicha pomada y que a partir de entonces esa fue la referencia de los tenancinguenses para ubicar el barrio que desde entonces sería conocido como La campana. Que es precisamente por eso que el escenario principal de cada año con motivo de las fiestas patronales, es colocado en ese punto. 

No es raro que algo así suceda, sin ir más lejos, el nombre de la banda de rock Creedence Clearwater Revival, viene de una cerveza. Lo mismo que el nombre de la icónica banda de grunge Pearl Jam surge de la sabrosa mermelada que la abuela de Eddie Vedder preparaba. Ambos, nombres poco menos que interesantes sino entretenidos. Como ésas, esta historia bien valdría la pena ser contrastada desde el punto de vista etnohistórico, pero que desde ya puede resultar en un detonante de curiosidad y debate. 

Para cerrar, me gusta la definición que Mayra Romero (2019) ofrece de un barrio como un lugar en donde todos conviven. El convivir, el orientarnos, que todos nos entrelazamos bajo la misma vivencia… Me gusta que el origen del nombre atienda precisamente a la etimología de barrio, que habla de una subdivisión o lo salvaje. Es decir que, en aras de la lengua mexa, estrechamente descriptiva, y el derecho y poder de la relatoría de quienes vieron nacer al barrio, sean los que lo hayan nombrado con esa natura folclórica tan nuestra y de ese modo defiendan la tierra en que habitan y generan pertenencia cada día. A menos que alguien diga lo contrario con los pelos de la burra en la mano, a lo que aquí sí, siempre estamos abiertos a escuchar.