El cascabel para la tecnología profunda

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El término Deep tech o hard tech representa generalmente a un conjunto de startups que tiene como objetivo ofrecer soluciones sobre aspectos sustanciales de la vida a fin de generar mejores condiciones de vida o de imponer nuevos paradigmas que se integren dentro de las funcionalidad cotidiana del entorno en la sociedad, lo cual, implica procesos de carácter científico, así como de investigación y desarrollo de nuevos productos o tecnologías, los cuáles a su vez, generan importantes innovaciones protegidas a través de propiedad intelectual.

Este tipo de startups es principalmente de carácter conceptual, es decir, que entre sus objetivos encontramos esas propuestas que han cambiado la forma en la cual interactuamos y que, su clasificación como tal, si bien es preponderantemente de carácter conceptual, nos permite advertir que este tipo de compañías moldean nuestra realidad, y por ende, en el ámbito del derecho y las tecnologías requieren un especial seguimiento a fin de determinar cuáles son los alcances de estos nuevos hábitos digitales en la esfera de nuestras libertades y ciberlibertades.

Entre algunas referencias de este tipo de empresas y por referencia de la industria sobre el tema, encontramos que dentro de estas empresas encontramos a DeepMind, una compañía adquirida posteriormente por Google, que tiene como finalidad emular el funcionamiento del cerebro humano a través de una red neuronal, a fin de poder llevar a cabo tareas de procesamiento de manera efectiva y que, su versión Alpha Go Zero permite aprender por su cuenta. En el ámbito de la salud, observamos a Gel-e Life Sciences que desarrolla productos médicos y biomateriales que pretenden mejorar la respuesta frente a la curación de heridas. En la integración entre el entorno físico y el digital, encontramos a Aromyx que tiene como objeto interpretar y reproducir a través de medios digitales aromas y sabores.

En el ámbito del procesamiento encontramos una serie de empresas entre las cuales encontramos a ordenadores que comprenden los hábitos de humanos, el uso de inteligencia artificial para ciberdefensa, de manera similar a cómo reacciona el sistema inmune; datos para auxiliar el diagnóstico y tratamiento médico; el análisis y homologación de criterios en la industria legal a través de la indexación de precedentes y sentencias de manera automatizada; así como la creación de arte digital a través del estudio de patrones sobre imágenes determinadas que permite reproducir una gama de obras originales.

Si siguiéramos en la referencia de estos nuevos modelos, seguramente encontraríamos referencias que actualmente superan la ciencia ficción, pero si retrocedemos un poco en este nuevo modelo de empresas, realmente si bien la tecnología evoluciona, la idea es la misma que permite a la humanidad evolucionar, o acaso que no, podemos considerar que varias empresas fueron o se mantienen en esencia como DeepTech, o que, no acaso ¿Microsoft en su momento fue una empresa que consideró que la computación debía extenderse a través de un sistema operativo fácil de usar? O Apple y Steve Jobs a partir de la creación formal de lo que es un smartphone con el lanzamiento del Iphone que hoy en día dio lugar a la appificación y a la gestión modular de aplicaciones ¿no es acaso una empresa que moldeó nuestra realidad y transformó al mundo al proporcionar una herramienta digital de bolsillo que hoy por hoy es la principal apuesta para romper cualquier brecha digital y conecta a la humanidad a internet? En esa misma vertiente podríamos encontrar a los principales exponentes de la tecnología como a los creadores de redes sociales, creadores de plataformas de comercio electrónico y, a aquéllos que pretenden modificar medios de pago, generar movilidad total de tipo eléctrico o llevarnos al espacio a través de viajes comerciales, pero que, si bien en esos momentos no se encontraban dentro de un foco de examen, la rápida evolución tecnológica y la incertidumbre acerca de los efectos a largo plazo, nos compele a ponerle un cascabel a estas nuevas tendencias a fin de procurar que su crecimiento vaya aparejado con responsabilidad empresarial y social.

Tal como vimos en las dos primeras colaboraciones relativas a las tendencias tecnológicas, y, la nueva economía criptogestionada, el 2022 puede marcar uno de los hitos más fuertes para la gestión tecnológica que se desarrollará a lo largo de la década y que empatará con los objetivos nacionales para el desarrollo, la convergencia tecnológica que particularmente este año tendrá lugar, dará pasos agigantados hacia su integración con el entorno digital, que sobra decir, se va conformando a través de diversas vías.

Este tipo de gestión hasta cierto punto es un resultado normal de la innovación que se brinda en torno a un ciberespacio que en su gran mayoría es un lienzo en blanco y, que, en estos momentos será importante dotarlo de los elementos operativos y normativos para su funcionamiento, considerando que en este año de la tecnología profunda, también provocará como consecuencia un año de la soberanía tecnológica, no sólo en el ámbito nacional, sino respecto de la posición de las grandes tecnológicas en su participación en el mercado, para lo cual, entre las normas a emitirse deberá ser importante definir los límites de las compañías para favorecer su inserción en plano digital, respetando los fundamentos macroeconómicos que ayuden a que la sociedad pueda seguir creciendo y evolucionando.

Es ahí, que en este mundo que se está construyendo, más allá de la imaginación de los derechos y libertades que deben respetarse en el marco de la ciberconciencia será importante que todas estas nuevas empresas cuenten con un cascabel a fin de identificar estas tendencias y darles seguimiento, para lo cual, la transparencia y el acceso a la información pueden tener una dimensión mucho más amplia que únicamente aplicable para el sector gubernamental, sino para cualquier otra actividad relevante que tenga impacto en los derechos de las personas y que, eventualmente pueda ayudar a conformar nuevos modelos de gobernanza.

Hasta la próxima.