EL COACH CÓRDOBA, MENTOR DE VIDA

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La mítica estrella del rock TINA TURNER, en su faceta de escritora, con su más reciente libro titulado: LA FELICIDAD NACE DE TI, nos comparte su vida -que es ejemplo de resiliencia y de riqueza espiritual- sugiere, que para alcanzar el éxito, entre otros consejos, tengas un mentor.

La tradición budista nos enseña que una de las claves para liberarnos de las ataduras del ego es buscar un mentor que nos ayude a elevar nuestra condición vital. La orientación de un mentor parte en dos el yo inferior del ego y abre las puertas al yo superior de la naturaleza de Buda, escribe la cantante de rock que aprendió a reinventarse para superar las adversidades de la vida.

Encontrar un mentor que inspire y oriente tu crecimiento es una experiencia transformadora. Ellos nos ayudan a trascender los límites de nuestras capacidades. Un mentor, puede ser cualquiera que nos enseñe y nos ayude a crecer de formas que no hubiésemos conseguido por nuestra cuenta. Podemos encontrar un mentor de vida a cualquier edad. Si no tenemos acceso a uno en persona, o por vía zoom, podemos experimentar su sabiduría a través de la palabra escrita.

He tenido la fortuna de contar con muchos y magníficos mentores en mi vida, como el Coach Córdoba, uno de esos personajes que como dice el experto en liderazgo y desarrollo personal, Robin Sharma: A veces solo se necesita una conversación con una persona extraordinaria para darle un nuevo rumbo al resto de tu vida.

En ocasión del homenaje organizado por nuestra Universidad y la Fraternidad Potros Salvajes, se recordó a nuestro Coach y Mentor Alberto Chivo Córdoba recordando enseñanzas y anécdotas.

Un faro  te anuncia la proximidad de tierra firme, una vez que has sorteado las aguas turbulentas de un mar  picado llamado adolescencia y juventud, una vez que atracas en tierra firme, te recibe el encargado de los astilleros, para restañarte las heridas y raspones que te ganaste en tu paso por esa etapa; y, una vez revitalizado y con un nuevo mapa de ruta, te dirijas con todos tus instrumentos de navegación actualizados, a enfrentar el gran océano de la vida.

Aquí les comparto algunas enseñanzas y anécdotas narradas por algunos jugadores:

Raúl García Morales  El Maguila nos platica: Mis estimados fraternos, con gusto referir una anécdota con nuestro querido coach Alberto Chivo Córdoba, resulta ser que en aquel entonces estaba de gobernador el Dr. Jorge Jiménez Cantú, él era un fanático del deporte y por ende de sus ídolos, entre ellos, el Coach Alberto Chivo Córdoba,  recuerdo incluso que había dos más; el Coach Germán Espino El Bodega (EDUCACIÓN) y Delmiro Bernal (TECOS AUTONOMA DE GUADALAJARA) en aquel entonces, el Doctor Jiménez Cantú  recibía al Coach Córdova, sin que hiciera antesala y tenia acceso directo al gobernador, derivado de esto, teníamos un apoyo económico fuerte y como bien lo ha mencionado nuestro fraterno, el Dr  Herrera contábamos con 3 uniformes en aquella temporada (Blanco, Verde y Amarillo Oro) y efectivamente no recuerdo haber salido con el mismo en los  partidos que tuvimos de temporada, además de los cascos, zapatos, barras protectoras, barbiquejos, medicamentos etc, que teníamos, recuerdo que esto solo lo tenían algunos equipos de Mayor de la CDMX, esto lo cuento porque, estando yo trabajando en gobierno, también estudiaba mi carrera de Arquitecto, en aquel momento coincidimos al ingresar a Palacio de Gobierno, el Coach Córdoba y yo; yo ya había terminado mi legibilidad en intermedia; me saludó «García cómo estás» y me preguntó que qué estaba haciendo ahí en Palacio le comenté que ahí trabajaba parcialmente y me dijo que cuánto me pagaban por esas horas y pues le comenté y me dice: vente a trabajar conmigo «vente a trabajar al Staff de Coucheo del Equipo”,  en este momento, lo estoy recordando y fue ese tiempo y esa breve plática. Como yo me dediqué con mucho entusiasmo a ser entrenador de fútbol americano, una parte muy importante en mi vida señores fraternos, me tocó vivir cercanamente esos últimos años del coach, los años que duraba la legibilidad de intermedia, me tocó vivir igualmente aquellos últimos meses de vida del coach, recuerdo su funeral, recuerdo la presencia del Coach Lino tristemente afectado entre otros y de como el equipo jugadores activos y veteranos entre otros el Cheforo Guadarrama, fuimos quienes cubrimos su tumba, ese equipo con el cual finalicé mi legibilidad y el equipo campeón de  intermedia eran la base del equipo que el Coach Córdoba, tenía programado para Liga Mayor, en la liga que paralelamente saldría a ONEFA por lo selectivo que se estigmatizó esa organización y con el apoyo de INDE cuyo titular Guillermo López Portillo de igual forma era un fanático entre otros del Coach Alberto chivo Córdoba.

 

Jorge Herrera Vallejo, nos recuerda la manera tan peculiar que tenía el Chivo para que nos saliera el coraje y la garra: Alguna vez durante una práctica en intermedia (1977) el equipo había flojeado en el golpeo a juicio del coach Córdova . Los diferentes ejercicios de bloqueo (uno contra uno, dos contra uno) y de tacleo (forma, diagonal) no lo habían satisfecho, entonces echó mano de uno de sus trucos motivación; nos alineó en el siguiente ejercicio de tacleo a uno de los corredores más rápidos y elusivo del plantel (Siegfried Figueroa) y a nuestro linebacker más rudo (Gerardo Miller) el resultado fue un contacto tremendo que alborotó a toda la perrada, ahora si, jovial, exclamó uno de sus gritos motivacionales “Échate huevo en las corvas”.

 

Gabriel Arce Mercado fue uno de nuestros All-Pro del equipo, uno de los jugadores más completos; buen pasador y receptor, un veloz y elusivo corredor, que aprovechó bien su talento y su físico como Quarterback, Corredor, Pateador, Receptor y Defensivo profundo, lo que le valió, con el apoyo del Chivo, ganar una beca de estudios en la Universidad Autónoma de Guadalajara, en donde siguió su carrera exitosa logrando ocupar un lugar en el salón de la fama del deporte de ese prestigiado centro de estudios del occidente, así recuerda a Don AlbertoEl día que llegué yo al campo de potros frente a la preparatoria número 1 .Un buen amigo me presentó con el coach Chivo Córdoba y le dijo, este muchacho es hermano de papilove  y tiene cualidades de receptor, ¿quiere probarlo? y en ese entonces él coach chivo Córdoba le dice a nuestro quarter back Cuenca, ¡lánzale un pase a este muchacho, vamos a ver cómo resulta!  y me mandó un «camino Banderola » Recuerdo, el cual atrapé con mucha facilidad y  entonces, comentó el coach chivo Córdoba, traérmelo para esta juvenil, y que lo equipen ¡y ahí comenzó esta gran aventura que me cambió totalmente la vida! mis respetos al gran coach.

 

Era el año de 1976, cuando se creó la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Iztapalapa, y formó su equipo de futbol americano bajo la dirección de otro prestigiado y reconocido Head Coach, Manuel Nery, quien en poco tiempo lo convirtió en un verdadero trabuco. Vinieron a jugar contra nosotros y siendo amigos Nery y Córdoba se gastaban sus buenas bromas sin dejar a un lado su rivalidad en el campo. José Cruz Ramírez nos obsequia esta anécdota: Antes del juego contra la Metropolitana, el Coach Córdoba me estaba vendando los tobillos ( así era de humilde y afectuoso con sus jugadores) y en eso entra Nery a la oficina en donde nos encontrábamos  y el Chivo le suelta a bocajarro para bajarle los humos que traían, ya que era uno de los equipos a vencer: Manuel, este jugador te va anotar un touchdown, bajo la mirada incrédula de Nery y precisamente así fue, tuve la fortuna de anotarle a la Metro. Siempre nos revestía de seguridad y confianza antes de los partidos.

 

Rubén Vargas Jiménez así se expresó: Recuerdo que al final del ciclo escolar, el Coach Alberto Córdoba cuando yo llegaba a entrenar, me envolvía el brazo con el suyo y me decía: ¿cómo te fue en calificaciones Varguitas? Y yo le comentaba lo que había sacado, me decía muy bien sigue así, ve a la bodega que te den lo que necesites. Fue la época en que nos daban todo, hombreras, fundas de entrenamiento, zapatos, etc. Recuerdo muy bien el modelo de zapatos marca Riddell con tachos intercambiables con puntas de aluminio y un cordón que pasaba alrededor del tobillo y, en los extremos se amarraba con las agujetas y eran de piel. Recuerdo también las lagartijas que hacía nuestro querido Coach Córdoba con los brazos extendidos a lo largo de la cabeza y se apoyaba con las puntas de los dedos de las manos y así  hacia las flexiones muy difíciles de imitar.

 

El Coach Córdoba fue un médico de cuerpos y almas, Manuel Martín del Campo lo recuerda así: Cuando jugaba en la categoría juvenil, me lesioné la rodilla, tuve ruptura de ligamentos cruzados y el pronóstico médico era que no podría volver a jugar; el Coach Córdoba me dijo que me pusiera en sus manos y que el iba a ser todo lo posible para que pronto volviera a jugar, al tiempo, cumplió su palabra y yo seguí jugando en intermedia y en mayor.

Eugenio Herrera Vallejo: Recuerdo un día que teníamos práctica y el Coach llegó unos 10 minutos tarde en su Mustang, efectivamente yo recuerdo que era un color cafecito un fast back, se baja de su carro, no lo metió al estacionamiento porque iba de prisa, se  levanta su pantalón, un beige que lo traía con valenciana, en ese tiempo lo usaban así los señores bien vestidos, se arremanga el pantalón como se dice vulgarmente, sus zapatos, traía unos bostonianos cafés, como tenía el pie cavo se le hacían hacia arriba las puntas recuerdo bien, ahora como soy Ortopedista, el pie cavo es cuando lo tienes con mucho arco, se quitó una camisa de manga corta blanca que traía, venía de trabajar y empezó a gritar: ¡huele! (así le decían a uno de sus coaches del staff) ¡triángulo corto o círculo romano! y me dio mucha risa, porque ni siquiera habíamos calentado, ya nos formaron para los topes.  De esas anécdotas hay muchas, me acuerdo de esa porque como tú comentabas sobre la elegancia y gran presencia del entrenador, la ropa que vestía, el carro que traía pues todo eso es una cuestión elitista ¿no? que la gente lo ve, y dices tú, pues yo quiero ser como él, quiero tener un carro de esos, después tuve oportunidad de sacar 2 carros de agencia Mustang.  Nuestro Coach Córdoba era nuestro modelo a seguir.

Así fue Alberto Chivo Córdoba, un faro verde y oro que recibió adolescentes como barcazas para transformarlas en buques trasatlánticos ya en plena juventud, dotados de instrumentos de navegación y un mapa de ruta para sortear con éxito el gran océano de la vida. Esa es la mejor metáfora que pudiera encontrar para un mayor entendimiento de nuestra experiencia como jugador de fútbol americano: el Coach Córdoba como nuestro guía, fue un faro que nos sigue orientando, motivando y emocionando.