+ El desastre del Fondo Nacional de Desastre. Ahora se arrepienten de haberlo desaparecido en tiempos de López Obrador. Cada día desaparecen más personas en el Estado de México. ¿Dónde van a parar?
La frase
Si yo no estoy, quién te buscará.
MADRE DESESPERADA
LA OCURRENCIA DE DESAPARECER EL FONDEN
Un día se levantó de malas el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, y se le ocurrió –porque fue una ocurrencia— desaparecer del presupuesto del gobierno federal el rubro que decía Fondo Nacional de Desastres, que, previamente, fue un apartado financiero creado en tiempos de los gobiernos priistas para tener un “colchoncito” para enfrentar los gastos necesarios para hacer frente a contingencias del tamaño de los efectos de un sismo, una inundación y otro tipo de tragedias.
Pues hoy, en medio de la terrible inundación que se provocó desde el fin de semana pasado en entidades como Veracruz, San Luis Potosí, Puebla, Hidalgo y Querétaro, pues hay mucho que recuerdan a la progenitora del prócer de Macuspana, Tabasco, porque, aunque lo quiera ocultar la presidenta de México y todo su séquito de colaboradores, no hay recursos para hacer frente a un gasto de ese tamaño, con más de 400 mil damnificados que en este momento necesitan de todo, y que más tarde, en no más de una quincena, requerirán todavía más para comenzar la reconstrucción y el reinicio de actividades productivas.
Las pérdidas por la inundación son de todo tipo, pues con un tirante de agua superior a los dos metros de altura en los sitios más afectados, es lógico pensar que todo lo sepultó el agua y que ahora habrá que prácticamente comenzar de ceros para poder reiniciar las vidas de las personas afectadas.
Pero la mala noticia es que ahora ya no hay con qué hacer frente a los gastos que se derivarán de la contingencia, porque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y su sucesora simplemente prefirieron destinar todo el dinero que había en el Fondo Nacional de Desastres para seguir financiando lo que ellos llaman programas sociales, que en realidad son programas electorales con los cuales sostienen la estrategia política que mantiene vivo al Movimiento de Regeneración Nacional.
Y no sería nada grave si hubiera en estos momentos de emergencia posible utilizar fondos de otro lado para financiar la atención de una tragedia del tamaño de la de la reciente inundación, pero lamentablemente el dinero es un bien finito que ya se agotó hace rato y ahora no hay con qué apoyar a tanta gente que se necesita.

La presidenta Claudia Sheinbaum y sus colaboradores insisten en el cuento de que sí hay dinero para enfrentar la contingencia, pero eso en realidad es poco cierto. Sí hay dinero de otros rubros del gasto planeado del gobierno federal, pero nada comparado con lo que se tenía en el Fondo Nacional de Desastres.
Por supuesto que, como por arte de magia, se sacará recursos hasta de debajo de la mesa para atender la emergencia, y con eso quedar bien con la clientela de Morena en un momento tan difícil, pero la realidad es que es el viejo cuento de la cobija; es decir, se jalará la cobija para atender este problema del presente, pero por fuerza se descobijarán otros rubros, a como dé lugar.
Eso de la planeación estratégica no es algo que se les dé mucho a los de la Cuarta Transformación, y ahora se tendrá que actuar a la mexicana; es decir, todo de golpe y contra reloj, pues ya no hay tiempo para previsiones, es momento de atender la contingencia, pese a lo que pese y pase lo que pase.
Hay que recordar que el presente es el primer gran reto al que la presidenta Sheinbaum se ve obligada a hacer frente, durante su administración, y será una cruel forma de comenzar su mandato, en el cual apenas lleva un año y de manera mucho muy trompicada, porque además ha tenido que torear a Donald Trump y sus moditos.
Ya es muy tarde para arrepentirnos, lo que corresponde es hacer frente a la situación actual, ya que no podemos variar nada del pasado, y mucho menos cuando sobre ese pasado se construye casi la totalidad de un proyecto de gobierno que ha dado más tumbos que avances para los mexicanos, aunque haya miles de entusiastas seguidores que crean que no es cierto, finalmente la verdad les hará algún día abrir los ojos.

Cada día desaparecen más personas en el Estado de México. ¿Dónde van a parar?
En el Estado de México se han reportado 611 personas desaparecidas en lo que va de 2025, lo que significa un aumento del 26 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2024, que no aparece en las juntas por la paz.
La mayoría de los casos se concentran en Atlautla, que ha registrado mil 861 casos de desapariciones. En general, el 94.2 por ciento de las personas desaparecidas han sido localizadas con vida, aunque el 63 por ciento de los reportes correspondió a hombres y el 37% a mujeres.
La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México ha trabajado en la recolección de datos y en la investigación de estos casos, aunque, en términos concretos, son escasos los avances alcanzados sobre este fenómeno cada vez más común en tierra mexiquense.
Como parte de las acciones generadas para atender la desaparición de personas en la entidad, y en cumplimiento a la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (LGMDFP), el 17 de abril de 2018 se emitió el Decreto por el que se crea la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de México (COBUPEM), como un órgano desconcentrado de la Consejería Jurídica; con el fin de ejecutar y dar seguimiento a las acciones para la búsqueda de personas desaparecidas y no localizadas de nuestra entidad en coordinación con las distintas autoridades de los tres órdenes de gobierno para garantizar la protección integral de los derechos de la personas desaparecidas o no localizadas hasta que se conozca su suerte o paradero; así mismo garantizar a sus familiares el acceso a la verdad y a la justicia.

Al 16 de mayo de 2025, 3 mil 977 personas tenían menos de 18 años cuando fueron desaparecidas, siendo la mayoría niñas, exactamente el 61 por ciento.
Los casos de desaparición en el Estado de México comenzaron a aumentar en el 2007, siendo el 2023 el año con la mayor concentración de casos, con mil 722 personas que continúan desaparecidas.
A partir del 2016, salvo los años 2018 y 2019, los casos registrados se han mantenido por encima de las quinientas personas desaparecidas por año.
El Estado de México es una de las entidades más pobladas del país, se ha convertido en el epicentro de una problemática nacional que sigue cobrando víctimas, en este 2025: la desaparición de personas.
Las cifras oficiales reveladas por el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) colocan a esta entidad como la de mayor incidencia en desapariciones en lo que va del año.
De acuerdo con los datos más recientes, en tan solo los primeros cinco meses de 2025 se han registrado 2 mil 312 casos de desapariciones en el Edomex. De estos, 834 personas continúan sin ser localizadas, mientras que mil 478 ya fueron encontradas. Sin embargo, no todo ha terminado con final feliz: 72 de esas víctimas fueron halladas sin vida.
¿Quiénes son los desaparecidos en Edomex? El análisis de los casos indica que mil 245 de los reportes corresponden a hombres, lo que representa el 53.85 por ciento del total, mientras que mil 067 son mujeres, equivalentes al 46.15 por ciento.
Esta distribución refleja una problemática que afecta a ambos géneros, pero con una ligera prevalencia en hombres. Una crisis que supera lo estatal, aunque el Edomex se posiciona como la entidad con más reportes, el problema es de carácter nacional. En todo el país, se han contabilizado hasta ahora 12 mil 134 personas desaparecidas en lo que va del año.
Sin embargo, las autoridades federales aclaran que solo cinco mil 765 de esos casos continúan activos, ya que otros han sido resueltos de distintas maneras.
A nivel nacional, se han logrado localizar a seis mil 369 personas, de las cuales 391 fueron encontradas sin vida. Estas cifras, aunque reflejan cierto nivel de respuesta institucional, también evidencian la gravedad de una crisis que no da señales de detenerse.
El alto número de desapariciones convierte al Edomex en un foco rojo de atención nacional. Esta situación exige respuestas urgentes por parte de las autoridades estatales y federales.
Además de incrementar los recursos para la búsqueda de personas, es indispensable fortalecer las políticas públicas de prevención, atención a víctimas y justicia.
La problemática de las desapariciones en México —y particularmente en el Estado de México— no es solo una cuestión de cifras, sino de historias humanas, de familias que viven en angustia y comunidades que sufren la incertidumbre.
Cada número representa un rostro, una vida interrumpida y un tejido social fracturado. En este 2025, el Edomex no puede ni debe permanecer como el territorio con mayor incidencia en desapariciones. La sociedad y el gobierno tienen el deber de responder a la magnitud del desafío, antes de que el conteo de víctimas siga en aumento.
Esta es una problemática social latente en el Estado de México, que diariamente cambia de nombre, pero no de rostro, pues sigue siendo un asunto que tiene muchas más preguntas que respuestas, así en el Valle de México como en el Valle de Toluca.


