El Grinch
Querido y aguzado lector, le envío un cordial saludo y reciba –por adelantado– un abrazo con motivo de las fiestas de Navidad, que disfrute mucho.
Y a propósito de la Navidad, está de moda recordar la figura de El Grinch, un monstruo peludo y verde que odia la navidad y que arruina ésta, de toda una aldea. Al menos esa es la historia que conocemos y se hizo popular, en 1957, gracias al escritor y caricaturista estadounidense Theodor Seuss Geisel, mejor conocido como Dr. Seuss, y al cuento de El Grinch lo tituló ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!
Una historia bastante popular cada año, en especial para aquellos que dicen odiarla y toman como imagen a este personaje que realmente odia toda la mercadotecnia, frivolidad y la espectacularidad de la celebración.
Es curioso como una celebración tan cargada de misticismo y religiosidad se haya reducido a algo contrario a la esencia de esta fecha. En el libro de Los grandes iniciados, de Eduardo Schure, hay un apartado en el que se habla de Rama, el dios de la religión hinduista, el que sabe, el inspirado de la paz, con su singular aptitud en el conocimiento de las plantas, estudio de los astros y de sus influencias, identificó la Navidad o fiesta de la nueva salvación, que colocó al principio del año y que llamó la Noche-Madre (del nuevo Sol), o la grande renovación. […] La más santa y más misteriosa de las fiestas era la de la Navidad o de las grandes sementeras. Ram la consagró a los recién nacidos, a los frutos del amor y a las almas de los muertos, a los antepasados. El punto de conjunción de lo visible y lo invisible, era a la vez el adiós a las almas ausentes y el saludo místico a las que vuelven a encarnar […]. En esa noche Santa, los antiguos Arios se reunían en los santuarios del Airyana-Vaeia, como antes lo habían hecho en sus bosques. Con hogueras y cánticos celebraban el principio del año terrestre y solar, la germinación de la Naturaleza en el corazón del invierno, la palpitación de la vida en el fondo de la muerte. Cantaban el universal beso del cielo a la tierra y el acto de engendrarse el nuevo sol en la gran Noche-Madre. La vida de Ram se estima aproximadamente en el año 3102 a.C.
La más santa y misteriosa de las fiestas, la Noche-Madre, la grande renovación, consagrada a los recién nacidos, a los frutos del amor, el beso del cielo a la tierra y de engendrarse el nuevo sol, un poco parecido a la celebración judeo-cristiana de la Navidad, en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo, Joseph Ratzinger –Benedicto XVI, papa emérito–, en su libro Y Dios se hizo hombre, menciona que: Él vino para volver a dar a la creación, al cosmos, su belleza y su dignidad: esto es lo que comienza con la Navidad y hace saltar de gozo a los ángeles. La tierra queda restablecida precisamente por el hecho de que se abre a Dios, que recibe nuevamente su verdadera luz y, en la sintonía entre voluntad humana y voluntad divina, en la unificación de lo alto y con lo bajo, recupera su belleza su dignidad. Así pues Navidad es la fiesta de la creación renovada.
Ambos hechos hablan de la Navidad como un momento de nacimiento, renovación, de encuentro con lo divino, un momento en el que la humanidad puede volver a su dignidad, de vivir en una tierra, bella, en la que empieza a florecer la vida, donde palpita ésta en el fondo de la muerte. En el catolicismo, el camino a la Navidad es un rememorar y hacer consciencia del tipo de vida que se tenía y cómo puede cambiar al aceptar el nacimiento de Jesús, ese Sol que ilumina las tinieblas de la condición terrenal. […] « El Señor está cerca de los que tienen el corazón atribulado» (Sal 34 [33], 19), y la tribulación propiamente pertenece a la humanidad. Más así como el pecador fue llamado «tierra», así, por el contrario, el justo puede llamarse «cielo» (Serm. in monte II 5, 17). El cielo no pertenece a la geografía del espacio, sino del corazón. Y el corazón de Dios, en la Nochebuena, ha descendido hasta un establo: la humanidad de Dios es el cielo. Y si salimos al encuentro de esta humildad, entonces tocamos el cielo. Entonces, se renueva también la tierra.
Reitero, querido lector, cuánto peso en esta festividad, cuánta luz y esperanza en la humanidad. A esto apelaba el personaje que nos llevó a reconsiderar el sentido de la Navidad.
Hay una historia noruega de los años 70, en la que El Grinch es un hombre que desde pequeño se internó en la cueva de una montaña tras salir huyendo de la casa de sus padres en la que era golpeado por su padre, él y su hermano huyen a la montaña pero en el camino su hermano muere, quedando solo, al paso de los años se dejó crecer el cabello y la barba y bajaba al pueblo a robar comida, hasta que, una vez muy crecido el pelo de todo su cuerpo, lo tiñó de verde para que la gente no creyera que era un humano y no lo atacara. Durante la Navidad se ponía iracundo al ver las celebraciones y lo felices que parecían todos en el pueblo.
Querido y aguzado lector, El Grinch trata de recordarnos que hay algo más que las fiestas y regalos de la Navidad, una de las frases del Dr. Seuss que me agrada, dice: Quizás la Navidad, pensó, no viene de una tienda. Quizás Navidad… quizás significa un poco más. Y como ya leímos anteriormente, sí lo es, la Navidad puede ser algo grande y trascendente si así lo queremos y probablemente como cualquier otro día en el que decidamos tener ese nuevo nacimiento, esa oportunidad de renovación.
De aprovechar ese palpitar en el fondo de lo que creemos muerto. Queda aquí, querido lector, la provocación a dar un nuevo significado a esta fiesta que generación tras generación, y en cada cultura, adquiere un significado distinto y tristemente se va alejando de su esencia.
Finalmente me despido con una frase de Charles Dickens que dice: honraré la Navidad en mi corazón y trataré de guardarla durante todo el año.
¡Feliz Navidad, querido lector!
Fuentes:
*Ratzinger, B. (2012). Weihnachtspredigten (Y Dios se hizo hombre. Homilías de Navidad). Ediciones Encuentro. Madrid.
*Schure, E. (1977). Los grandes iniciados. Bosquejo de la historia secreta de las religiones. Editores Mexicanos Unuidos, S.A. México.
* Supercurioso.com. (ND). La verdadera historia de El Grinch | Todo sobre este monstruo navideño. Diciembre de 2021. Disponible en: https://supercurioso.com/la-verdadera-historia-del-grinch/
