El legado del jurista mexicano Héctor Fix Zamudio

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México demanda un cambio y una transformación,

pero sustentada en el respeto a la Constitución, a las leyes,

a los derechos, y a los recursos y garantías

que nuestro sistema jurídico concede y reconoce a todas las personas.

Fix-Zamudio

En esta participación quiero homenajear a uno de los más representativos juristas de nuestro país, me refiero a Héctor Fix Zamudio, quien fuera expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos e investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y que el pasado miércoles 27 de enero falleció a los 96 años.

Su legado en materia de constitucional y de derechos humanos lo colocan como una de las figuras más emblemáticas, siendo que fue uno de los principales impulsores de la figura del ombudsman, uno de los mayores constitucionalistas y quien más ha ahondado en el juicio de amparo.

Es autor de más de 250 artículos y de más de veinte libros. Por muchos años presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional (1974-2002). Premio Nacional de Ciencias y Artes 1982, Premio UNESCO 1986, Premio Universidad Nacional 1991 y Medalla Belisario Domínguez 2002. Asimismo, fue miembro de los institutos Mexicano, Iberoamericano e Internacional de Derecho Procesal; del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo; numerario de la Academia Internacional de Derecho Comparado; del Instituto de Derecho Agrario Internacional y Comparado; del Instituto Español de Derecho Procesal, y de la Academia Mexicana de Legislación y Jurisprudencia, entre otras.

Su compromiso y vocación académica con la investigación y la docencia siempre fue evidente, desde 1957 Fix Zamudio inició su colaboración en el Instituto de Derecho Comparado, como investigador, y en 1964 renunció al puesto que tenía en la Suprema Corte de Justicia para dedicarse de tiempo completo a la investigación, y no sólo renunció a dicho cargo sino que rechazó otras invitaciones, como Ministro de la Suprema Corte de Justicia; Secretario General del Conacyt, Abogado General, Coordinador de Humanidades de la UNAM, entre otras.

El jurista persistió en su interés por la investigación y en 1966 fue designado director del Instituto de Derecho Comparado por un periodo de seis años; Posteriormente encabezó el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM por un periodo de 12 años, tiempo que aprovechó para elevar el prestigio y reconocimiento internacionales de dicho instituto, por la seriedad y el alto nivel académico de sus publicaciones y eventos; por la calidad y la autoridad intelectual y moral de los investigadores que lo integraban y, sobre todo, del investigador que lo dirigía. Durante ese tiempo, continuó su labor de investigador y también la de profesor, que inició en la Facultad de Derecho de la UNAM desde 1964.

Hoy es importante reconocer que el legado del jurista mexicano es relevante porque ayudó a sentar las bases de la vida jurídica e institucional de nuestro país. Asimismo, conjuntamente con Jorge Carpizo impulsó la creación de la defensoría de los derechos universitarios en la UNAM, fue también su labor conjunta la que permitió la creación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Dicha Defensoría fue la instancia universitaria que proyectó la necesaria defensa de os derechos humanos a nivel nacional, ya que poco tiempo después se vio reflejada su influencia en la creación de la Comisión Nacional y comisiones estatales de Derechos Humanos, así como a otras entidades públicas. Lo que se pretendió con la creación de esa defensoría fomentar los principios democráticos, la cultura de la legalidad, el respecto a los derechos humanos y a los derechos universitarios para generar una ciudadanía universitaria.

Como se puede notar por las acciones citadas, el ámbito académico y de los derechos humanos fueron temáticas en las que el jurista siempre tuvo especial interés, incluso basta recordar que en los ochenta Fix Zamudio recibió el “Premio sobre la Enseñanza de los Derechos Humanos” que otorga la Unesco, en dicho contexto, el abogado mexicano resaltó que la contribución de los juristas mexicanos a la causa de los derechos humanos se refleja en la creación y evolución del juicio de amparo como institución que significa el establecimiento de un procedimiento breve y sencillo con la función esencial de proteger específicamente los derechos de la persona humana, en una primera etapa en el ámbito individual y con posteridad también en su dimensión social.

Otro de los temas en los que puso énfasis fue en la figura del ombudsman institución de tutela y fiscalización que adquiere mayor relevancia en la actualidad en los diferentes sistemas jurídicos, pues como señaló en su libro Derechos humanos y ombudsman en México la experiencia del ombudsman, especialmente en los países escandinavos, pero también en varios de los que lo acogieron posteriormente, ha sido muy positiva como medio jurídico que puede prevenir conflictos entre las autoridades administrativas y los particulares afectados, así como para solucionarlos rápidamente sin necesidad de acudir a la vía judicial, y en tercer lugar también ha mostrado su utilidad para señalar los efectos más frecuentes de la actividad administrativa. Para Fix-Zamudio la labor de estos órganos es de gran importancia en la creación de una verdadera cultura de respeto a los derechos humanos. Se ha extendido esta institución a numerosos países de la región, de manera predominante a nivel constitucional, y son ya muy pocos los que no la han adoptado.

Finalmente, ofrezco mi más sentido pésame a su familia, amigos y a la comunidad universitaria por la que siempre velo, sin duda su partida deja un gran hueco en el derecho nacional, no obstante, también nos hereda un gran legado que puede ser consultado en sus libros y artículos que escribió a lo largo de su vida. Buen camino, doctor Fix Zamudio.