+El pacto de conveniencia entre Morena, PT y Verde Ecologista de México; La estabilidad social y política del Estado de México
La frase:
Lo que es conveniente para los partidos en el poder, en muchas de las ocasiones, no lo es para…
EL PUEBLO
La Declaración suscrita la noche del miércoles por el Movimiento de Regeneración Nacional, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México para mantenerse en bloque para las próximas elecciones y en las cámaras de diputados y de senadores del país no es producto del amor, es simple conveniencia en un extraño ambiente en el que los unos necesitan de los otros para sobrevivir.
El PT, Morena y el partido del tucán no son ni por mucho fuerzas políticas que defiendan programas políticos iguales, ideologías y mucho menos declaraciones de principios, lo único que los hace iguales y les invita a mantenerse unidos es la sobrevivencia, porque son un bloque que sabe que, por separado, no serían ni por mucho lo que hoy representan: la fuerza política mayoritaria del país.
Los dirigentes nacionales del Verde Ecologista, Karen Castrejón; de Morena, Luisa María Alcalde Luján, y del Partido del Trabajo, Alberto Anaya Gutiérrez, están conscientes de que cualquier alteración en el orden preestablecido sobre su relación política sería suficiente para una derrota abrazadora no sólo en lo electoral, sino también en lo político.
La primera muestra, la que encendió las alertas y los focos rojos, fue el rompimiento entre esas mismas fuerzas políticas en Oaxaca, donde al gobernador, Jara, se le ocurrió la estupidez de convocar a una consulta para que la población de ese estado manifestara su opinión sobre si su mandato debe seguir o es tiempo de darla por terminada.
En las actuales circunstancias políticas y sociales, si bien es cierto el gobernador Jara logró el primer lugar en las preferencias de quienes dijeron que sí siga su gobierno, existe una gran mancha, de caso el 48 por ciento, que le dijo no al gobernador. En consecuencia, por lo menos Morena y el Partido del Trabajo quedaron enganchados en una disputa técnica sobre si esos votos que obtuvo a favor el gobernador de verdad representan a una mayoría de la población o ciertamente debe tomarse en cuenta la opinión de quienes están en contra de la continuidad del gobierno de Jara.
Pues exactamente eso mismo ocurriría si en este momento Morena, PT y Verde Ecologista se separaran electoralmente y consultaran al electorado si están a favor o en contra de esa alianza, seguramente todos saldrían perdiendo.
Hay que tomar en cuenta que en este momento por lo menos Morena carga con la responsabilidad de todo lo malo que ocurre en el país, el desgaste del actual gobierno es mucho, hoy se responsabiliza a Morena de todo lo bueno y de todo lo malo que ocurre en el ámbito nacional, por lo que los otros dos institutos políticos se pondrían en mayor riesgo si alguno decidiera nadar por sí mismo.
Es una relación simbiótica muy al estilo de los tiburones y sus rémoras. Aparentemente, las rémoras no le sirven de mucho al gigante de los mares, pero en realidad no es así, lo cierto es que requiere de los pequeños peces, las rémoras, para mantener su enorme cuerpo limpio y funcional, y las rémoras saben que dependen del gran tiburón para sobrevivir porque ellos por sí mismos, son incapaces de cazar para alimentarse. Todos se necesitan, la sobrevivencia depende de la colaboración de todos.
Es lo mismo que ocurre entre el Partido del Trabajo, el Verde Ecologista de México y el Movimiento de Regeneración Nacional, todos necesitan de todos para seguir navegando y existiendo en el gran universo del océano, a todos les conviene mantenerse juntos y luchando por sobrevivir.
Además, hay que ser claros, en este momento todavía no existe una fuerza política que esté lista para ocupar el lugar de Morena como fuerza dominante en el ámbito político. La verdad es que PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y lo muy poco que queda del Partido de la Revolución Democrático todavía no está listo para dar un paso al frente en el océano político nacional.
Ningún candidato del Partido del Trabajo o del Verde Ecologista va a atreverse a contender por una gubernatura, mucho menos por hacerle competencia a la actual Presidenta de la República, pero Morena es suficientemente fuerte como para dejar a las rémoras algunas posiciones para que se alimente de ellas y sigan sobreviviendo.
Ahora el debate se trasladará a otro ámbito, pues para Morena se hace inaplazable que se decida cómo va a quedar la repartición de lo que hoy se conoce como diputaciones plurinominales, porque en realidad de esos espacios de representación dependen tanto el Partido del Trabajo como el Verde Ecologista para mantenerse vivos y recibiendo el presupuesto electoral, vía prerrogativas, para garantizar su existencia.
¿Qué sería, por ejemplo, de Alberto Anaya Gutiérrez si en realidad se eliminaran las diputaciones plurinominales? Él no está preparado para nadar por sí solo, requiere del gran tiburón, y ese tiburón ya es un hecho que no lo abandonará a su suerte.
Ya solo falta ver hasta dónde llegará ese acuerdo, hasta donde se cumplirá el principio de unidad sin lastimar las instrucciones que reciben del tótem de Macuspana, pues hay que recordar que la llamada propuesta de reforma de la Presidenta Claudia Sheinbaum es en realidad la propuesta de reforma de López Obrador y, mientras él esté vivo, no habrá poder humano que se atreva a desobedecer sus instrucciones.
La estabilidad social y política del Estado de México
Primero fue Capulhuac donde una que era presidenta municipal acabó a golpes contra una empleada municipal que laboraba en el DIF municipal; luego fue otra presidenta municipal, en Tecámac, la que acabó de la greña con una senadora de la República por diferencias políticas, y más recientemente, es el municipio de Almoloya de Juárez, donde el alcalde, Adolfo Solis Gómez y su hermano Iván, se liaron a golpes en el marco de la fiesta de cumpleaños del munícipe en contra de un funcionario menor de esa administración municipal.
De ese tamaño está la estabilidad política y social del Estado de México, donde se demuestra que echar a tanto bicho en una misma caja no siempre resulta constructivo para quienes ejercen el poder público.
Sin dejar detrás a lo que está pasando en El Oro, donde la presidenta municipal, Juana Elizabeth Díaz Peñaloza tiene en su contra a todos los miembros del cabildo, es en realidad preocupante lo que sucede en el Estado de México, donde el orden público en realidad se está viendo quebrantado por la violencia que impera entre los nuevos políticos de Morena, que tienen de todo, menos capacidad de conciliación ni capacidad para ejercer el poder.

Y en medio de esa fiesta, dónde quedaría la responsabilidad de poner orden en cuestión de gobierno, se supone que hay un responsable de la política interior del Estado de México quien tendría que ejercer el control y convocar a los involucrados a anteponer los intereses del Estado de México sobre los intereses personales que, es evidente, están siendo los que imperan.
Algo malo se está haciendo en la Secretaría General de Gobierno, la cual se ha convertido en una caja de resonancia de todos los conflictos que alteran la paz social y la estabilidad política del Estado de México.
¿Qué estarán haciendo en realidad los subsecretarios y directores regionales de Gobernación que, se supone, son los responsables de operar con los actores políticos para mantener el orden y la estabilidad?
Alguien debería de decirles a esos funcionarios que su responsabilidad va mucho más allá de sacarse las selfies en los actos públicos y tomarse fotos en todos los actos públicos a los que asisten. Esta entidad requiere estabilidad para funcionar, para procurar la llegada de nuevas inversiones, pero, por sobre todas las cosas, para respaldar el esfuerzo de una gobernadora bien intencionada que podría hacer mucho más si todos los demás dejaran de estar agarrándose a moquetazos y mostrando que la violencia no es un buen principio de educación y orden.


