EL PODER DE LA CONEXIÓN HUMANA

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Mas si osare un extraño enemigo

Profanar con su planta tu suelo,

Piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo

Un soldado en cada hijo te dio.

 

 

 

Si algo nos ha dejado el arranque de la tercera década del siglo XXI, es la certeza de que estamos llamados a enfrentar nuevos retos en lo individual y en la vida colectiva. No es solo la pandemia de Covid-19  la que nos ha puesto a prueba, también otros fenómenos sociales como la polarización alimentada por aspirantes a dictadores.

Expertos sociólogos y en todo lo referente a la vida en sociedad, incluyendo por supuesto, la política, han puesto su interés en el bienestar emocional y la soledad, como temas fundamentales de la sociedad del siglo XXI.

Hoy nos enfrentamos a un gran desafío: Cómo construir una vida y un mundo centrada en las personas.

Cuando Alejandra del Moral, candidata a la gubernatura del Estado de México, el más grande y el más complejo del país, nos invita a UNIR PARA RESOLVER, sabe muy bien que sus esfuerzos y anhelos como articuladora de la energía social de los mexiquenses tienen como columna vertebral la reconciliación de una sociedad hoy resquebrajada por la polarización, las mentiras, el cinismo y la hipocresía de un grupo político encumbrado por un fanatismo procaz y no por un electorado que sabe del valor de un voto razonado.

Ese es el extraño enemigo al que alude nuestro himno nacional, ese que disfruta polarizando, destruyendo, burlándose de la gente de bien y sacándole la vuelta a quienes su comportamiento antisocial desgarra el tejido social. México estaba urgido de un bombero, no de un pirómano.

¿Qué debemos de hacer los mexicanos para salvar a nuestra República democrática, representativa y federal? Vayamos por partes…

A lo largo de más de seis décadas de vida, atento al acontecer nacional, he podido concluir que la respuesta es muy sencilla: lo que más importa son las relaciones fuertes y sólidas. Mejoran nuestra salud, potencian nuestro rendimiento, nos permiten alzarnos por encima de las diferencias de opinión e ideología hasta juntarnos y enfrentarnos a los grandes desafíos como una sociedad civilizada, alejada de la barbarie que es el caldo de cultivo perfecto para que germine el mito populista. La conexión humana son los cimientos sobre los que levantamos todo lo demás.

Si reforzamos nuestras conexiones sociales podemos fortificar nuestras comunidades y protegernos los unos a los otros, ese es el postulado a partir del cual un brillante científico, administrador público y político que fue parte del gabinete de Barack Obama, nos ilustra en su libro: Juntos, El poder de la conexión humana, trabajo académico desarrollado por Vivek H. Murthy y que por su utilidad en estos tiempos, quisiera compartirles la fórmula que nos plantea.

La gran mayoría de las grandes cuestiones que hoy se plantean se agravan con la desconexión; en algunos casos, incluso se originan en ella. Estos desafíos son en buena medida la manifestación de una soledad individual y colectiva más profunda que lleva demasiado tiempo formándose en demasiadas personas. Frente a tal dolor, pocas fuerzas tienen un poder curativo tan extraordinario como las relaciones sinceras y amables.

“Cuatro estrategias cruciales nos ayudarán no solo a vadear la crisis, sino también a curar nuestro mundo social de cara al futuro menos inmediato:

  1. Pasemos tiempo cada día con las personas que amamos. Esto no se limita a las personas con las que vivimos. Llamemos por teléfono a las demás personas de nuestra vida; mejor aún, por videoconferencia, de modo que además de oírlas podamos verlas. Dediquemos al menos quince minutos al día a conectar con las personas que más queremos.
  2. Centrémonos en las personas con las que tratamos. Intentemos eliminar distracciones cuando interactuamos con los demás. Olvidémonos de la multitarea y regalemos a los otros nuestra atención plena, manteniendo en lo posible el contacto visual, escuchando de corazón.
  3. Abracemos el estar a solas. El primer paso para construir conexiones más fuertes con los demás es construir una conexión más fuerte con uno mismo. La soledad voluntaria nos ayuda a hacerlo porque nos permite inspeccionar nuestros sentimientos y pensamientos, explorar nuestra creatividad, conectar con la naturaleza. La meditación, la oración, el arte, la música y el tiempo que pasamos afuera pueden ser fuentes de placer y comodidad en solitario.
  4. Ayudémonos y dejémonos ayudar. Servir a los otros, resultar útil para los otros, es una forma de conexión humana que nos recuerda que somos valiosos y nuestra vida tiene un propósito. Dar y recibir —ambas cosas— refuerzan nuestros vínculos sociales. Pasar a comprobar que un vecino esté bien, pedir opinión o consejo, incluso el simple hecho de sonreír a un desconocido a distancia, son cosas que nos hacen más fuertes”.

El ser humano está hecho para vivir en sociedad, no permitamos que falsas ideologías nos arrastren como agua mala, hasta profundidades de las que difícilmente saldremos y para ello, contamos con nuestra capacidad de conectarnos en una sociedad que desea vivir en libertad, respeto y democracia.