EL PODER DE LA EDUCACIÓN
La forma en que se recibe la educación comúnmente se relaciona con la manera en que las personas pueden concebir el mundo y crear una visión crítica a partir de esta, a su vez influye en cómo se comprende a la sociedad y el cómo se puede percibir a uno mismo a través del conocimiento y la potencialización de los talentos.
Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la educación de calidad es contemplada en el objetivo número cuatro, ya que la educación es la base para mejorar nuestra vida y el desarrollo sostenible. Además de mejorar la calidad de vida de las personas, el acceso a la educación inclusiva y equitativa puede ayudar abastecer a la población local con las herramientas necesarias para desarrollar soluciones innovadoras a los problemas más grandes del mundo.
En la actualidad, más de 265 millones de niños y niñas no están escolarizados y el 22% de estos están en edad de asistir a la escuela primaria; los niños que asisten a la escuela carecen de los conocimientos básicos de lectura y aritmética. Así como en la última década, se han producido importantes avances con relación a la mejora de su acceso a todos los niveles y con el aumento en las tasas de escolarización, sobre todo, en el caso de las mujeres y las niñas, también se ha mejorado en gran medida el nivel mínimo de alfabetización (ONU, s/f)
Sin embargo, existen retos pendientes y aún muchos avances por alcanzar en materia educativa a nivel nacional e internacional, ya que no basta con que las niñas y los niños logren acceder a la educación sino que la misma sea de calidad y pueda brindarles mejores oportunidades para desarrollar su proyecto de vida, así como formar mujeres y hombres que sirvan a la sociedad.
Las razones de la falta de una educación de calidad son la escasez de profesores capacitados y las malas condiciones de las escuelas de muchas zonas del mundo y las cuestiones de equidad relacionadas con las oportunidades que tienen niños y niñas de zonas rurales; para que se brinde educación de calidad a los niños de familias empobrecidas, se necesita invertir en becas educativas, talleres de formación para docentes, construcción de escuelas y una mejora del acceso al agua y electricidad en las escuelas (ONU, 2018).
La educación no debe ser un privilegio, ya que es labor de todos el lograr que las niñas y los niños puedan alcanzar su bienestar y ser priorizados dentro de las agendas, a su vez debe ser pensada como un derecho y a partir de esto poder hacerla parte indispensable de la vida de los menores de edad.

