EL PÓQUER DE LA VIDA PLENA Tercera de tres partes

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Lo que no me mata me hace más fuerte.

 Friedrich Nietzche.

 

Para cerrar esta trilogía sobre el póquer de la vida plena: la Psicología Positivala Felicidad, la Resiliencia y la Antifragilidad; iniciaré explicando el significado de los dos últimos términos que están estrechamente vinculados.

Una de las grandes ventajas que aporta tener una mano ganadora en el juego de la vida, a cuya mesa de apuestas nos sentamos a diario y sin sentirlo en algunas ocasiones, es el fortalecimiento de nuestro sistema inmunitario psicológico, con dos cartas ganadoras: el as de la resiliencia y el as de la antifragilidad; lo que Tal Ben-Sahar, llama la resiliencia 2.0.

El término fue acuñado por el escritor, investigador, financiero, epistemólogo y estadístico Nassim Nicholas Taleb, profesor de la Universidad de Nueva York, que ha escrito varios libros muy interesantes, destacaría tres: ¿Existe la suerte? (2001); El Cisne Negro (2007) y Antifrágil (2012) .

 

Empezaré por el término resiliencia, tomado prestado de la física aplicable en el campo de la ingeniería. Una sustancia o un material concretos se consideran resilientes si tras estar expuestos al estrés o la presión recuperan su forma original. En la misma línea, para explicar la resiliencia, nuestro ya conocido Tal Ben-Sahar, recurre a la metáfora de una pelota que cae y rebota para volver al punto original. Ahora bien: según Taleb, una sustancia o un material concretos son antifrágiles si tras estar expuestos al estrés o la presión no sólo recuperan su forma original, sino que además se vuelven más fuertes. Si una pelota resiliente rebota hasta el punto en donde se encontraba antes, una pelota antifrágil alcanzará una altura superior. De manera general, un sistema antifrágil (ya sea un objeto inanimado o un ser vivo —como una persona—, una relación, un grupo de personas o incluso un país) pasa apuros pero sale adelante más fuerte, mejor, más feliz.

En este mundo post pandemia COVID-19, blindarnos con la cobertura de la antifragilidad, nos hará más fácil el camino que apunte en la ruta correcta de la vida plena y con propósito.

Si tus niveles de felicidad se elevan, aunque sea sólo un poco, también lo hará tu capacidad para innovar y crear, tanto en el trabajo como en los estudios. En ambos casos, los niveles de productividad e implicación se incrementan de manera significativa al aumentar el bienestar. Con unos niveles de felicidad a la alza nos sentimos más amables y generosos, y, en general, las probabilidades de un comportamiento violento o inmoral se reducen. Nuestros sistemas inmunitarios mental y psicológico están estrechamente relacionados, y unos niveles más elevados de felicidad fortalecen nuestra resiliencia psicológica a la vez que la física. Las personas felices son más sanas, son más capaces de protegerse de la enfermedad y, en igualdad de condiciones, ¡viven más tiempo!

Otro de los estudiosos sobre la felicidad, es el español Mario Alonso Puig, quien señala que la experiencia de bienestar y felicidad se produce en la mente cuando:

✓     Rompemos nuestro aislamiento y buscamos la conexión social. Sonreír, mirar a los ojos, entablar una conversación, no sólo nos hace sentirnos bien, sino que, además, mejora nuestra salud.

✓     Damos más valor a tener experiencias compartidas que a tener objetos.

✓     Desarrollamos una mentalidad que confía en que, a través del esfuerzo, la dedicación y el entusiasmo, se puede cambiar, se puede mejorar, se puede evolucionar.

✓     Aprendemos a compartir y nos importa ayudar a otros en sus luchas y dificultades.

✓     Reconectamos con nuestra dimensión más profunda a través del silencio y la contemplación.

Tengo la convicción de que mis compatriotas mexicanos, en su gran mayoría, comparten conmigo una reflexión fundamental: perdemos menos juntos que divididos y ganamos más felices anhelando un futuro mejor, que amargados viendo por el retrovisor un pasado, que si bien, no podemos cambiar, sí podemos administrarlo y aprender de él. Más armonía y menos ideología.

Como colofón, para destacar la trascendencia de la felicidad en nuestras vidas, cerraré con esta frase de Oscar Wilde: “Algunas personas causan felicidad a donde van. Otras, cuando se van”.