El reconocimiento de la Intersexualidad

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Actualmente, la orientación sexual, expresión, identidad así como características sexuales diversas, son motivo suficiente para que las personas sufran de discriminación en nuestro país, siendo así doblemente difícil, debido a estas características, el que las personas puedan vivir plenamente. Lamentablemente se ha invisibilizado a una parte de la sociedad mexicana a través de la historia, en razón de su identidad u orientación, teniendo que vivir con diversos estereotipos, estigmas y exclusión en diferentes ámbitos de su vida.

De acuerdo al Glosario de la diversidad sexual, de género y características sexuales (SEGOB/CONAPRED, 2016), la letra “I” que corresponde a la comunidad LGBTTTIQ+ se relaciona con la intersexualidad, es decir, todas aquellas situaciones en las que la anatomía o fisiología sexual de una persona no se ajusta de manera completa a los estándares definidos para los dos sexos que culturalmente han sido asignados como masculinos y femeninos.

La discriminación hacia este grupo resulta un reto constante para la realidad de las personas intersexuales, siendo así lo más complejo la falta de conocimiento respecto al tema, generando que se viva en vulnerabilidad constante. A su vez, la falta de preparación por parte del personal médico en el tema ha llevado a que la toma de decisiones por parte de las personas intersexuales no sea valorada.

La Organización Internacional Intersex plantea que el cálculo apropiado de personas intersex corresponde al 1.7% de la población (Organisation Intersex International 2013). Sin embargo, en México se continúa contabilizando al porcentaje de la población que se considera intersexual, ya que muchas personas viven en el anonimato al no reconocerse como sujetos de derechos.

Los derechos humanos deben ser reconocidos y garantizados para toda la comunidad LGBTTTIQ+, a su vez, resulta sumamente importante valorar los avances que se han tenido en materia de igualdad y no discriminación, señalando los protocolos de actuación, políticas públicas, programas, talleres y generación de información al respecto; así como el reconocimiento de los derechos por parte del Estado Mexicano. Lo anterior, sin olvidar los esfuerzos realizados por la sociedad civil organizada.