El Universal

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En el tema de la fundación de revistas o periódicos, el ejemplo en México, del periódico El Universal es muestra de cómo cuando el espíritu de un líder en el mundo de las letras, no necesariamente debe surgir de los géneros clásicos de la literatura. Crear un periódico que es voz de un siglo: sea El Corriere de la Sera en Italia, Le Monde, en Francia, el Washington Post en Estados Unidos, o El Nacional, en Argentina; tales periódicos son prueba de que un espíritu de libertad y búsqueda de igualdad ha existido en dicha nación con todo y que las épocas y las décadas traen momentos de dificultad por sostener la libertad de expresión o la lucha por la libertad y la democracia en dichos países.

En el caso de México queda en el siglo XX ejemplos que encontramos con varias décadas de antigüedad, como sucede con: Excelsior, El Universal o Novedades, que representan la antigüedad en su creación por espíritu libres, por escritores que aman el mundo del periodismo por ser destellos del presente que mañana han de ser historia. Tengo el libro titulado Los designios del futuro / El Universal / 32 años decisivos, publicado en el año de 1994, y en reedición en el año 2001. Aparece la fotografía de Félix F. Palavicini que dice: Siempre creí que un diario no debe limitarse a una simple empresa mercantil, sino que debe contribuir a la elevación moral y el progreso del país.

En la introducción del libro, se dice: En la vida moderna de México, El Universal, ha jugado un papel muy significativo, al ser testigo fundamental del devenir histórico a partir de 1916, año en que fue fundado por el legislador constituyente Félix F. Palavicini. Al surgir, ligado a una etapa crucial para los mexicanos, como sin duda lo fue su despegue de las instituciones del Estado revolucionario, una vez que triunfaron las fuerzas constitucionalistas, se ponía en marcha un poderoso mecanismo que habría de permitir una vida cívica más fructífera, al abrir el debate de ideas con base en una información oportuna, situación que había obstaculizado el recurso de las armas, utilizado cuando no quedó otro camino para acabar con la dictadura porfirista. Era en aquellos tiempos de violencia y creación de instituciones, entre otras, la de la Carta Magna de Querétaro en el año de 1917, por lo cual las mejores mentes participarían para formar en letras y palabras un documento que ha sido norma y programa para formar por fin un Estado capaz de coexistir con los demás países del mundo en un terreno de igualdad y espíritu democrático. Es decir, ajenos a las corrientes del fascismo y nazismo, que personajes lúgubres como Francisco Franco en España o Juan Domingo Perón tomaron como la idea soberbia de regir sobre sus conciudadanos con la bayoneta puesta en el pecho del pueblo, asesinado y violentado la vida civil sin piedad. México estuvo por gracia de las fuerzas mayoritarias alejado de esas ideologías que convirtieron al mundo en un infierno. Porque el fascismo y el nazismo nacieron para destruir y terminar autodestruyéndose. Ese era su destino, ese fue el destino que tuvieron a mitad de los cincuenta del siglo pasado.

Sigo en mi lectura: Palavicini, tabasqueño de nacimiento, ingeniero topógrafo, profesión que nunca ejerció porque pudo más su vocación política y de hombre de letras, desde muy joven se dedicó a las lides periodísticas, al fundar en 1907 el diario El Partido Republicano, experiencia que le habría de servir para dirigir, dos años más tarde, un periódico esencial para el movimiento que lideró el coahuilense, don Francisco I. Madero, cuyo cabezal demostraba el ideal que perseguían los seguidores de quien habría de pasar a la historia como el Apóstol de la Democracia. El Antirreleccionista fue un diario que contribuyó a la propagación de un ideal hoy todavía vigente. Estar en el contexto de los tiempos es siempre obligatorio. Se vivía una dictadura que para nada era ‘blanda’, como podemos suponer cuando se habla del siglo XX con cierta banalidad.

Porfirio Días y sus científicos fueron una calamidad para la inmensa mayoría del pueblo mexicano. Su mano dura de gobernar pasando por encima de los mínimos derechos humanos de los pobladores en entidades, municipios y comunidades; con la leva por delante, fue muestra de un régimen oprobioso, y de un gobernante que está entre los dictadores más conspicuos de América en el siglo XX. Seguramente Leónidas Trujillo, Anastasio Somoza, y todos aquellos que desde Guatemala y hasta la Patagonia, hicieron de la destrucción del hombre y la mujer, de sus desapariciones y exterminio lanzándolos al mar: como sucedió en la Argentina, en los gorilatos de militares, de los cuales la historia de las últimas décadas no quiere recordar, ni menos volverlos a vivir. Por eso el régimen y el golpe de Estado perpetrado por Augusto Pinochet, con el apoyo de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), pertenece a los hechos sangrientos más tristemente rememorados. El pinochetismo en los años sangrientos de Chile a partir del 11 de septiembre de 1973, fecha trágica para las democracias de América Latina siguen ahí, recordando cómo es que vivió este dictador sus últimos años de vida: en la reclusión del que no puede viajar al extranjero, del que no puede salir de su casa solo, pues la ciudadanía bien que recuerda los males que le ocasionó.

Tiempos que traían la revolución a México. Leo en el libro: En la edición de este diario maduró su vocación de periodista de lucha. Cuenta Palavicini en sus memorias que se le fijó un sueldo de seis pesos diarios, por un horario que comenzaba a las ocho de la mañana y finalizaba a las doce de la noche. Con grandes sacrificios se logró adquirir una rotativa Dúplex, la primera de su tipo que vino a México. Muy pronto, El Antirreleccionista se hizo notar como enemigo del régimen porfirista y Palavicini se vio obligado a sufrir las consecuencias: fue acusado de ultrajes al primer magistrado de la nación y la imprenta clausurada, exactamente a los dos meses de haber iniciado su vida el periódico oficial del maderismo. Tiempos de leyenda, que la historia registra. Por lo cual, quién sabe si Palavicini haya cobrado los seis pesos correspondientes a los dos meses que el periódico estuvo abierto. El Universal que en su primer número del domingo uno de octubre de 1916 hacía aparecer notas de primera plana tales como: La administración de justicia se restablece en la República, A última hora / Wilson no empleará el Ejército Norteamericano para apoyar mezquinos intereses en México, Comienza la lucha electoral para el Congreso Constituyente, Visita el C. Primer Jefe Sr. Carranza varias dependencias de Bellas Artes, Las líneas nacionales usarán productos nacionales, Se designó el nuevo Ministro de el Salvador, El misterio de la muerte de la Señorita Núñez, Comida ofrecida en la legación del imperio nipón a altos funcionarios, El Universal vale 40 centavos en la capital. Su primer número, en el primer año, hoy El Universal cuenta con 104 años de haber nacido, bajo la idea de uno de los periodistas más importantes en la historia impresa de la nación.

La historia de El Universal es por demás interesante. Lo es en su etapa de renovación en la cual interviene el licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, quien el 23 de octubre de 1969 es nombrado Director General, en situación por demás desastrosa para la empresa. Si el nacimiento del periódico es un momento de leyenda, el saber que si ha cumplido más de cien años, es porque pertenece a lo mejor de nuestra cultura escrita en el país. Cito palabras publicadas en el libro de referencia, en su capítulo: Los años difíciles / En una de sus novelas más célebres, La piel de Zapa, Honorato de Balzac escribió: El periodismo es la religión de las sociedades modernas y una de sus formas de progreso. Al revisar la vida de El Universal, en páginas de su historia, comprendemos que hacer lo mismo con periódicos extranjeros y del país, es una lección donde aparece la sociedad civil con todas sus cualidades, con sus adelantos, con la tolerancia a la que nos cita Voltaire: respetar opiniones de los otros, para pedir ese mismo trato, a nuestras opiniones.