ELECCIÓN, NO IMPOSICIÓN

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La filosofía implica una movilidad libre en el pensamiento,
es un acto creador que disuelve las ideologías
Martin Heidegger.

Reciba un saludo afectuoso, querido y aguzado lector. En esta ocasión comenzamos con la intervención del filósofo e intelectual alemán Martin Heidegger, quien entre sus aportaciones están: sus aportes a la ecología, planteó temas ecológicos desde una mirada integral, esbozó el problema demográfico, la explotación del obrero y las relaciones del hombre consigo mismo y con la naturaleza.

Heidegger opinaba que la sociedad tecnológica moderna favoreció una actitud elemental y manipuladora que privó de sentido al ser y a la vida humana, un estado que llamaba nihilismo (Martin Heidegger en Víctor Moreno y María E. Ramírez, 2022).

El nihilismo,

como un tránsito hacia el acontecer del ser en lo dado de modo inmediato. También fue abordado el nihilismo como el fin de lo ‘suprasensible’ y la muerte de todos los valores. Sin embargo, también se vislumbró una redirección esperanzadora que trae consigo el nihilismo en su mirada hacia el futuro. […] Ahora es preciso seguir el esbozo prometido en las palabras de Heidegger (1977) solo un Dios podrá salvarnos.  (Heidegger en Ortega Chacón, 2021)

 

 

Toda esta introducción filosófica sirva como de una forma y a manera de sustento del tema que nos compete el día de hoy, la reciente penalización del aborto en algunos estados de Estados Unidos de Norte América, un golpe a los derechos humanos o un retorno a ellos, dependiendo del cristal desde que se mire.

Tenemos un derecho universal a la vida, ciertamente, pero no olvidemos que cada derecho viene con obligaciones, mismas que a mi parecer, no son del todo contempladas por aquellos que están a favor de la abolición del aborto. Llamó poderosamente mi atención como celebraban de sobremanera esta prohibición del aborto, con cánticos y vítores, con gritos airados contra quienes pedían no se prohibiera esta práctica.

Como veíamos, llegamos a punto en el que privamos de sentido al ser y a la vida humana, entonces se permitió el aborto en esta creencia de que no se está valorando la existencia de un nuevo ser, que se le está privando de la vida, de existir, de ser, pero como también ya analizábamos, en esta visión nihilista estamos desconsiderando que para que esa existencia sea y tenga ese sentido, habría que tener ciertas características para que verdaderamente se considere una vida.

Me parece que esta parte del sentido del ser y la existencia está poco considerada por los llamados provida, alegan desde una posición moral y política el derecho a la vida con respecto al nacimiento de los seres humanos, sean cual sean las circunstancias, extendiéndose así también a prácticas como la eutanasia e investigaciones de células madre embrionarias y la práctica del aborto, desde luego.

Si bien dicen tener un sustento moral, desde las costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir y juzgar el comportamiento de las personas en la sociedad. Pero por qué no condenan de la misma forma a violadores y homicidas como lo hacen con una mujer que se practica un aborto. Entiendo que se trata de proteger la existencia de un nuevo ser, pero quién va a garantizar su bienestar, su acceso a una vida digna.

Cuantas historias hemos escuchado de niños maltratados porque alguno de sus progenitores no querían que naciera y lo condenan a una vida, si es que se puede llamar así, de culpa y tristeza, y en el peor de los casos de violencia y muerte, de abandono y vejación. Y me pregunto, donde están los provida en esos momentos.

Entiendo que sus razones tendrán las mujeres para practicarse un aborto y lo respeto, pues no estoy en sus zapatos y yo tampoco podría ofrecerle hacerme cargo de ese ser que viene en camino.

El triunfo como ayer gritaban, no era de ellos, de aquellos que se visten de azul y dicen proteger la vida, fue un triunfo de los políticos que hicieron esta promulgación. Y aquí me pregunto, también, quién ve o se preocupa por la vida de aquella mujer o mujeres que deben parir un ser que no querían en su vida, esas mujeres que son condenadas a la tristeza, al sinsentido, si es que se me permite, porque la gestación cambia la vida de una mujer por completo y no se diga, el tener que criar a un pequeño ser que desde su concepción le fue ajeno. ¿Entonces la vida o sentido de la mujer no cuenta para ser protegida?

Decía que cada derecho implica una obligación, los derechos son las libertades y garantías de los ciudadanos, mientras que las obligaciones son los compromisos y responsabilidades que adquirimos al ejercer nuestros derechos. Creo que la posibilidad de abortar es parte de esas libertades que tenemos como ciudadanos y que quien lo ejerce lo hace con responsabilidad y en cierta forma con compromiso, pues es una práctica riesgosa y que, en ella, también se compromete la vida de quien decide hacerlo.

También no dudo quien lo haga con toda irresponsabilidad y sin ningún remordimiento o compromiso, pero creo que los sistemas de salud también han evolucionado como para plantear otras alternativas a este tipo de personas. Y también creo que muchos provida poco tienen presente ese compromiso y responsabilidad con esos seres que defienden.

Mencionaba que los derechos son libertades y garantías porque algunos provida han hecho pensar a la ciudadanía que el que exista ese derecho lo interpretan como una imposición, pero como ya veíamos, los derechos son libertades, es decir existen para que los usemos o no, entonces existía el derecho a abortar, pero no todas las mujeres que no quisieran hacerse cargo de su congénere, estaban obligadas a practicarse un aborto, me parece que ya hay diferentes opciones para aquellas que deciden dejar vivir al embrión.

Creo que parte de esta confusión se debe a la proliferación de los pensamientos radicales, que no permiten esta movilidad libre del pensamiento que dice Heidegger, y que en esta disputa de querer tener razón todos, queda pendiendo de un hilo la posibilidad de una mirada esperanzadora del futuro, probablemente de acuerdos, comprensión, de nuevas normas y costumbres que permitan la cordial y respetuosa convivencia, pero eso no lo sabremos si no permitimos el diálogo y los acuerdos.

Porque el que estuviera la posibilidad de abortar, nadie estaba obligada a hacerlo y si una mujer decide hacerlo es porque no tiene a su alcance otra posibilidad o la considera porque su construcción social, religiosa –si la tiene–, no es lo suficientemente fuerte como para desechar la idea del aborto.

Entonces creo que más que preocuparnos en que si existe o no ese derecho, volteemos a ver nuestra sociedad, nuestros valores y creencias que están predominando y que no son suficientes para conservar la vida, no sólo de un feto o cigoto, si no de cualquier ser humano.

Sólo un Dios podrá salvarnos

FUENTES:

Moreno, V. et al. (2001). Biografía de Martin Heidegger. Buscabiografias.com https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1145/Martin%20Heidegger

Ortega-Chacón, O. (2021). Sólo un Dios podrá salvarnos El nihilismo como camino hacia el pensar en Heidegger. Revista Filosofía UIS, 20(2), https://doi.org/10.18273/revfil.v20n2-2021009