EN BUSCA DE LA VERDADERA PAZ
El gran ausente en estos días, es uno de los valores más importantes que los seres humanos podamos desear, la paz.
La paz es un valor de gran medida ya que es uno que construye y fomenta unidad, así como también, restitución y perdón. De ninguna forma podemos pensar en la paz como institución o eslogan de campaña, es pues la paz valor determinante para el desarrollo de sociedades enteras y piedra angular de la convivencia familiar.
La paz entonces es un valor de gran precio, el asunto a tratar en este preciso momento es el siguiente: anhelamos la paz, pero cuando al fin llega a nosotros no sabemos qué hacer con ella, le cantamos, la declaramos, la institucionalizamos pero no entendemos la paz.
Por esta razón, las naciones hacen convenios, firman tratados, hacen compromisos en torno a la paz, pero la falta de comprehensión de sus fundamentos hace de esta una pieza frágil y fácil de romper.
Todo lo que se hace sin amor carece de compromiso, para que la paz sea verdadera y eficaz debemos comprometerla al amor y sus acciones. Un corazón capaz de amar es un corazón en equilibrio, un corazón estable no pierde el rumbo, pero cuando se pierde el equilibrio o el balance es sencillo tropezar.
Pensemos un momento en las características del amor presentadas por Pablo el apóstol.
“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad.”
A mi parecer, esta descripción del amor ajusta perfectamente con todo lo que la paz como valor necesita para ser verdadera y perdurable.
La paz será efectiva en cualquier caso si es sembrada correctamente en el corazón de las personas, no como intención, pero sí como solución, no como un fin para alcanzar algo, sino más bien como el fundamento de todo.
El profeta Jeremías dijo lo siguiente:
“Procuren la paz de la ciudad a la que permití que fueran llevados. Rueguen al Señor por ella, porque si ella tiene paz, también tendrán paz ustedes.”
Procuremos la paz, luchemos por ella, pero con entendimiento, con claridad y sobre todo con verdadero amor y deseo que suceda. Sin amor de nada valen las intenciones.
¿Cuál es la causa por la que los tratados de paz entre las naciones, son tan fáciles de romper?
Si el primer compromiso para la paz no está fundamentado en el amor, nunca encontrara el equilibrio necesario para permanecer y ser verdadero. Actuar con amor me hace verdadero, honesto, integro, actuar con autoridad moral.
El ejercicio de la paz está más allá de los supuestos, se concreta con acciones verdaderas siempre bajo la influencia de la luz, es decir; siempre visible para todos.

