Enmendando rutas
Errar es humano, no cabe duda, aunque es cierto que hay seres humanos que abusan de ese privilegio. Equivocarse jamás debe ser motivo de culpa o enojo, porque soy de los que está convencido de que es justo –en los errores– de los que obtenemos mayor aprendizaje.
Lo que si debe preocupar, es cuando una persona se encierra en sí misma y es incapaz de reconocer que tiene un conflicto que, probablemente le está llevando a cometer imprudencias, actuar de manera diferente o negarse a ver más allá de sus propios ojos; es decir, aquellos que se casan con la suya ante toda situación, deciden correr el peligro de perderse sin ruta de regreso.
El primer paso para modificar una conducta negativa es aceptar que ésta se presenta; vivir en el autoengaño, pretender que no pasa nada o nadar de muertito son muestras de negación que poco abonan a una solución definitiva en el corto, mediano o largo plazo.
horroreseducativos@hotmail.com

