+Entrañable Vicky Aguirre (1963-2010) por todos querida y remomerada siempre; un recuerdo en memoria de una gran amiga y excelente compañera de trabajo; opinión de Marco Antonio Morales

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La frase:

La muerte es necesaria, pero los hombres no podemos aceptar su necesidad.

OCTAVIO PAZ, In/mediaciones

En el más reciente número de la prestigiosa y premiada revista La Colmena, publicada por la Universidad Autónoma del Estado de México aparece un testimonio entrañable de Víctor Nava-Marín, quien me hizo recordar grandes momentos de trabajo entre los años 1996 y 2006, en que conocí a Virginia Aguirre Escamilla, a través de mi hija, ya fallecida, Claudia Rossana Garduño Romero, ellas eran muy amigas, las dos con una gran cultura, Claudia era la correctora de estilo de la revista y Vicky la directora.

Recordar también que aceptó trabajar conmigo en dos periplos, el primero en Radio Lobo y El y Ella y la segunda en Radio CapitalSu voz resultaba impactante para el radioescucha y su belleza era de gran atractivo para quienes acudían a las estaciones a entrevistas. Esto fue lo que sucedió y que se publicó en La Colmena.

Debo recordar también que el entonces rector Jorge Olvera García instituyó una beca en nombre de Vicky para fomento cultural.

Al tener entre las manos y hojear algún número de la revista La Colmena, cómo no evocar a su ferviente y entusiasta artífice Virginia Aguirre, inquietante y sensible personaje que se trascendió a sí misma en las múltiples facetas que le dieron sentido a su esplendente existencia: como mujercomo hijacomo hermanacomo amigacomo actriz de diversas obras —dirigidas sobre todo por su formador y amigo Esvón Gamaliel (El divino narciso, 1990; Este amoroso tormento, 1995; La presencia altamente sospechosa (La verdadera historia del hombre iguana), 1998-9; Una tal Raimunda, 1986—, en las que encarnó emotiva y vivencialmente elocuentes personajes (EcoOrquídea RealtoRaimunda) que la convirtieron en una diva.

Una diva, sí, cuya sola presencia atraía el interés de quienes (ad)miraban su sen- sibilidad, su femenina presencia, o despertaba la empatía de las anhelantes muje- res que en el fondo deseaban ser como ella, luminosamente discreta, original, bella, demasiado bella, y humana, como para no dejar de ser capaz, inteligente, osada, como lo prueba el constante afán de superación (personal, académico, profesional) que le permitió vivir en una permanente contemplación introspectiva y entender o cuestionar, desde una visión filosófica, la condición humana en su complejidad social, histórica, cultural…

No es de extrañar que, sin saber nada de la cuestión editorial, se haya atrevido a aceptar el reto que le hiciera en 1993 el entonces rector de la UAEMéxMarco Antonio Morales Gómez, de reestructurar y hacerse cargo de lo que sería La Colmena, una nueva revista cultural universitaria cuyo propósito sería convertirse en una ventana abierta al estímulo y la difusión tanto de la investigación académica humanística como de la expresión poética, artística, literaria…

Fue así como alguien tan audaz e impredecible como ella, que llegara incluso a participar solidariamente en la huelga del SITUAEM (la recuerdo recostada en la banqueta haciendo guardia), además de guionista, conductora de radio (en Radio Mexiquense y Radio Capital)directora de UniRadio, o modelo ideal que dejó plasmada en acuarela una imagen simbiótica de Sor Juana Inés de la Cruz, la Décima Musa, supo responder de manera cabal al visionario desafío que le hiciera Marco, el culpable del promisorio reto.

Desafío que, como compromiso de vida, durante los 17 años que tuvo a su cargo La Colmena, asumió con absoluta entrega y amoroso tormento, haciendo de ella una publicación fervorosa, profesional, seria, lo que no sólo le valió el unánime reconocimiento de sus ávidos lectores y fervientes colaboradores y editores, sino el importante y prestigiado Premio Nacional Arnaldo Orfila Reynal, que le fue otorgado (1995) en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Es por ello que cuando, en una plática informal, Carolina Estrada, compañera de trabajo, me comentó que había encontrado por ahí un casete con una entrevista que le habían hecho a Vicky, de inmediato le pedí que lo conservara porque podía ser valioso para una probable publicación. Por alguna razón, la comunicación no pudo ser transcrita por la propia Caro y prefirió entregarme el soporte. Al darme cuenta de que la entrevista tenía autoría (Guillermo Garduño), me dispuse a contactarlo, para ver si accedía a que se publicara en La Colmena, cosa que aceptó de inmediato y de buena manera. Como parte del periplo que tuve que pasar, junto con mi sobrino Mario Alberto (Mayo), le pedí a éste que me ayudara con la transcripción, lo que se nos dificultó de alguna manera, ya que el casete se nos trababa constantemente, hasta que mi sobrino optó por comprar un no sé qué que solucionó el problema, si bien el documento resultó ser muy breve.

Aun así, me permití sugerirle a Priscila Galeana, coordinadora actual de la revista, que, a manera de un merecido tributo a la memoria de Vicky por parte de quienes la hacen o colaboramos en ella, considerara la posibilidad de que, por su valor testimonial, dicha entrevista pudiera ser incluida en algún número especial de este humanista y (trans)formador medio comunicativo como un fiel y emotivo testimonio que permita mantener y aliente la impronta que le da razón de ser. En sus páginas ha quedado —y queda— impresa periódicamente la motivada labor de investiga- dores, poetas, escritores, artistas, algunos de los cuales, al final de la entrevista, le expresan un mensaje, algunas palabras de amistad, reconocimiento o admiración a nuestro evocado personaje, para quien, por nuestra parte, viene bien decirle que aunque habite en aquella morada, siempre estará presente entre nosotros, con su inolvidable, gentil y amorosa sonrisa.

Revista La Colmena (5 de diciembre de 2006) Entrevista [rescatada] a su fundadoraVirginia Aguirre Escamilla, por Guillermo Garduño Ramírez.

Guillermo Garduño. Qué tal, buenos días y bienvenidos a este espacio. Como cada viernes, lo tenemos dedicado a Difusión Cultural de la Universidad Autónoma del Estado de México. Hoy contamos con la presencia de Virginia Aguirre Escamilla. Ella es directora de la revista La Colmena. Cómo está, buenos días.

Virginia Aguirre. Qué tal, don Guillermo, muy buenos días. Gracias por la invitación.

GG. Me da un gusto muy especial recibirla porque…, bueno, ustedes que nos siguen como radioescuchas seguramente la recuerdan, ella inició este espacio noticioso hace ya 10 años con su servidor.

VA. Así es, Guillermo. Yo también me siento muy orgullosa, muy gratificada, muy contenta de encontrarme con usted, contigo, como hablábamos al aire en aquellos inicios de Al Instante. Entonces, celebro mucho, le celebro a usted, don Guillermo, muchísimo, estos 10 años de Al Instante en Radio Capital.

GG. Bien, ¿y cómo va la revista La Colmena?

VA. Creemos que goza de cabal salud, don Guillermo. Estamos por cumplir, más bien por llegar al número 50 de la revista La Colmena. Es un número que, por cierto, está en prensa y que coincide, digamos, con un dosier especial que nosotros incluimos celebrando los 50 años de transformación de la UAEM, de nuestra institución. Entonces, digamos que son los 50 importantes para este 2006, y hablarte de 50 números, don Guillermo, implica hablarte de 12 años de trabajo ya ininterrumpidos y 50 números publicados, bueno, 49 publicados —uno en prensa—dos reconocimientos a nivel nacional… Entonces, creemos que La Colmena ha ido creciendo poco a poco; se han ido exigiendo muchas cosas más, y, sobre todo, creo que es un momento importante si nos ubicamos en un escenario histórico respecto a las publicaciones culturales universitarias, y voy a decir por qué. Porque usted sabe muy bien que la revista de la universidad cuenta con una historia muchísimo más larga —estaríamos hablando de casi 30 años o más de esta idea editorial, la revista de Difusión Cultural—. Lamentablemente, hasta antes de La Colmena no se había logrado una continuidad, una oportunidad en la edición de la revista, por muchas circunstancias, seguramente ajenas a los mismos editores o directores de lo que era la revista de la universidad. No fue sino hasta el periodo anterior inmediato a La Colmena, con el poeta Pedro Salvador Ale, que lograron editarse 13 y 14 ejemplares de La Colmena que dieron antecedente de un gran esfuerzo editorial, no por mantener —insisto— esta continuidad, esta permanencia, esta oportunidad. Entonces, a mí me parece también importante señalar esto: que sí, La Colmena está cumpliendo 12 años con 50 ejemplares; pero La Colmena es una historia que tiene un antecedente histórico sumamente importante.

GG. Ahora observo que aquí hay varios paquetes, de entre los cuales vamos a obsequiarle algunos al público que nos hace el favor de escucharnos. Pero en todos ellos observo en la revista —y además le conozco desde hace años— calidad en cuanto a formato y calidad en cuanto a contenido, y esto es difícil de conservar, de preservar y de incrementar.

VA. Yo le agradezco mucho, don Guillermo, sus comentarios, son muy halagadores, pero también nos aguijonean para seguir adelante con más en la hechura de la revista, de La Colmena. Y en efecto, a lo largo de todos estos 12 años nosotros hemos experimentado eso como usted lo dice. Usted conoce muy bien la revista y el cambio de diseño, por ejemplo, y esto es muy importante, que nos llevó a otro concepto editorial mucho más riguroso, no porque no lo hayamos sido antes sino porque la revista, con base en sus criterios editoriales actuales, hace de los candidatos a publicar en la misma una selección ciertamente mucho más rigurosa, ¿no?, por un lado. Por otro lado, el diseño; precisamente, el cambio de diseño nos llevó a darle también otra orientación, aunque más que otra orientación editorial, digamos que a alimentarla con otras secciones; por ejemplo, ahora ya contamos con una sección que se llama Papper Army en La Colmena, que es de traducción de poetas ingleses o de habla inglesa al español; tenemos de igual modo La Colmena na Janela, que es también literatura portuguesa en traducción al español, Italia en La Colmena, con la que contamos desde mucho tiempo y que está a cargo del poeta y traductor Guillermo Fernández García. Entonces, en efecto, la revista, ella solita, nos ha ido exigiendo más. Y yo quiero decir algo importante, don Guillermo, en este, digamos, repaso que estamos haciendo. La revista, remitiéndome a lo que yo comentaba anteriormente respecto de la no continuidad o quebrantos que tuvieron colegas anteriores para que la revista de Difusión Cultural saliera adelante —estamos hablando prácticamente de 4 administraciones—, y esto es muy importante, Guillermo, la revista ha tenido continuidad gracias a la sensibilidad, a la voluntad, a la inteligencia de nuestras autoridades universitarias, porque usted sabe muy bien que lamentablemente este tipo de proyectos de revistas se ven afectados por cambios de administraciones, por cambios de grupos, etcétera, etcétera. Entonces yo, desde estos micrófonos, valoro muchísimo, y me parece que tanto los lectores, los colaboradores y una servidora como responsable de La Colmena, estamos muy contentos de que haya habido esta disposición, esta voluntad por parte de nuestras autoridades universitarias para que La Colmena se haya hecho institucional de la Universidad Autónoma del Estado de México.

GG. Ese también es otro mérito tanto de usted como directora como de las autoridades.

VA. Sí, por eso a mí me pareció muy importante señalarlo. No podemos soslayar la voluntad original del maestro Marco Antonio Morales para hacer toda una reestructuración que se relacionara precisamente con la revista de Difusión Cultural de La Colmena. No podemos olvidar el gran apoyo del maestro Uriel Galicia, del doctor Rafael López Castañares y actualmente de nuestro rector, el doctor José Martínez Vilchis, en mantener este proyecto con la calidad con la que nosotros lo presentamos y con esa voluntad y esa sensibilidad que todos los que estamos dedicados a la difusión cultural es menester tenerla, poseerla de corazón.

Marco Antonio Morales.

GG. Algunos de los nombres de quienes han sido colaboradores, o son permanentemente.

VA. Permanentemente de estas secciones que yo le acabo de comentar —y voy a hacer un paréntesis, porque estoy entre hablarle de usted y de tú (es la mala costumbre de haber trabajado juntos, Guillermo, discúlpeme)— se encuentran Guillermo Fernández García, Santiago Matías, [Inocente] Peñaloza García; entre otros nombres te podría hablar de Juan Domingo Argüelles, Oscar Wong, Félix Suárez, el doctor Juan María Parent Jaquemin, de muchos profesores e investigadores del área de las humanidades de nuestra universidad, y sería muy injusto ahora querer hacer una lista porque muchos nombres se quedarían fuera, pero todos aquellos que la han hecho posible son personajes sumamente importantes, porque gracias a su trabajo intelectual y a su trabajo de creación literaria es que nosotros podemos llevar a cabo y seguir adelante con esta revista de Difusión Cultural.

GG. Bien, pasaré al aspecto meramente personal. ¿Y la locución sigue?

VA. No, Guillermo, fíjate, desde Al instante yo creo que me alejé de la locución he estado concentrada totalmente en la hechura de la revista La Colmena, aunque siempre me siento muy contenta al estar en la cabina de radio porque es un trabajo maravilloso, un trabajo que reúne mucha responsabilidad; y además, debo decir que hasta antes de trabajar con don Guillermo Garduño en Al Instante y en otro noticiero que también tuvo muchísimos años, Tribuna 11:30, fue, digamos, mi acceso a los medios informáticos electrónicos gracias a don Guillermo Garduño, y esto yo lo quiero hacer público y se lo agradezco, te lo agradezco muchísimo, Guillermo.

GG. No, yo diría que gracias a esa su voz maravillosa.

VA.– (Ah, jajaja) Gracias, muy gentil.

GG. Bien, ¿algo que agregar?

VA.– Pues agradecer mucho a Radio Capital, agradecer mucho a don Guillermo Garduño esta invitación, e invitar a tu publico, a todo el auditorio a que se acerquen a la revista La Colmena de la Universidad Autónoma del Estado de México. Hay dos vías: una, ustedes pueden adquirir la revista en las librerías universitarias que están ubicadas prácticamente en el centro de la ciudad de Toluca, como son la Felipe Sánchez Solís, la librería de la Rectoría, la librería de la Casa de las Diligencias; cabe señalar, Guillermo, auditorio, que, como otro logro de la revista, ya estamos indexados en CLASE; esto es, ya formamos parte de un índice de citas latinoamericanas de ciencias sociales y humanidades —lo que nos llena de mucho orgullo—, y pronto la revista buscará más índices para proyectarse y posicionarse mucho más de lo que lo ha hecho. La otra vía —insisto— por la que también pueden consultar la revista es por medio de la página web, desde la página principal de la universidad, en la sección de Publicaciones en línea. Con toda seguridad ahí está La Colmena. Si no me equivoco, tenemos 14 números en la red. Y esto también ha sido un gran logro. Imagínese, don Guillermo —la llegada, ¿no?, de muchos correos— que a través de la Internet hemos podido abrir el espectro de lectores. Esto ha sido un gran instrumento para la revista, una invitación para que posibles lectores se acerquen. La Colmena no es solo una revista para universitarios, es una revista que pretende cautivar cada vez más a un público lector sensible y atento al trabajo de escritores y universitarios de nuestra y otras instituciones tanto nacionales como internaciones.

GG. Gracias, Virginia.

VA. Gracias, Guillermo, muchísimas gracias, le deseo mucho éxito. Que sigan más años —ya son 10—, que sigan más años, y de verdad, dejo un abrazo a todas las autoridades de esta empresa, de esta casa editora, de esta casa radiofónica, y gracias, muchas gracias por este espacio a todos ustedes que nos escuchan. Que tengan un bonito día.

GG. Gracias a Virginia Aguirre Escamilla, directora de la revista La Colmena, de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Ante la inquietud de construir un proyecto cultural universitario, con la creación de una revista que reuniera ciertas características, propias y adecuadas, a una institución de educación superior, con fines de fortalecimiento cultural y académico en el Estrado de México, se pensó en La Colmena, a la que le dedicamos nuestros mejores esfuerzos en esa época, y a la que le confiamos nuestro desarrollo editorial, con fines de construcción temática, de lo que significaba un medio de comunicación universitario, cien por ciento. Para tal propósito había que pensar en un director o directora que reuniera ciertas características y se distinguiera por amar a la universidad y por tener interés y dedicación en el desarrollo de proyectos culturales; y fue así que pensé en Vicky Aguirre. ¿Por qué ella? Por su amor a la cultura, por su compromiso con la universidad y por su entrega a todo aquello que se proponía (siempre luchó por resolver sus dudas y por entender, en todo momento, lo que le rodeaba). Nunca tuvo temor de enfrentar un proyecto, y esto lo hizo porque en lugar de caer víctima de vivencias negativas, que todos las tenemos, siempre lograba, con esa actitud, resolver dificultades en lugar de caer prisionera de ellas.

Recuerdo que decía que la mejor manera de resolver tus problemas no era quejándote de ellos, sino enfrentándolos y metiéndote hasta el fondo de los mismos; también recuerdo que decía que la mejor forma de fortalecer tus virtudes era conociéndolas y siendo testigos de su tamaño real, y no del que sugieren tus enemigos; y mucho menos, creer en el que te sugieren algunos de tus amigos, Cuando le comenté que tenía la intención de nombrarla directora General de la nueva revista La Colmena sentí de inmediato su preocupación y me respondió ¿Por qué yo, Marco?; y yo le contesté: Porque eres inteligente, porque eres de ideas propias, porque te satisface resolver problemas y porque, conociéndote, me daría mucha tristeza que otro viniera a sufrir al obligarse a resolver dudas que siempre hemos tenido en torno a los medios de comunicación; y porque quiero a alguien que venga a padecer con mis preocupaciones, a alguien que me garantice que es creativa como para entender y dar respuestas a lo que sucede culturalmente hablando; y que tenga la posibilidad de encontrar solucione.

Marco, –me  dijo apanicada, pero es que yo no sé nada de comunicación ni de cómo se puede dirigir una revista ni de cómo podemos ubicarla en las mejores del paísPor eso te quiero a ti, –le contesté, porque no quiero más de lo mismo, y porque sé que tú tendrás el arrojo y el coraje de llevar esta revista a la cima; y de lo técnico no te preocupes, habrá un equipo a tu disposición que te auxiliará; pero quiero que te quede claro que los logros y los éxitos emanen de tu mente. Lo que sucedió después ya todos lo saben.