Entre géneros periodísticos

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El mundo del periodismo ha transcurrido los últimos tres siglos con una riqueza que bien nos puede decir lo que ha sido la humanidad en tal tiempo. Es crónica y forma parte de la historia humana. Aprender sus lecciones revisando el periódico el día publicado, sino en revisión a posteriori de lo que se imprimió en sus páginas: para decirnos de la verdad, que es el hecho de lo humano en sus diversos momentos y existencia diaria. Cotidianidad que se convierte al paso de los días en historia viva; historia que enseña en hemeroteca en miles y miles de páginas lo que sucedió hace 100 años. Modernidad que confirma –como dato preciso– los hechos que se relatan  por el reportero, por el entrevistador o el fotógrafo, por el columnista, o por quienes trabajando desde los talleres logran tener las páginas impresas en papel, y ahora en pantallas de las redes sociales.

Los géneros son monumentos a la creatividad humana, me lo comprueba el libro que leo titulado Las grandes entrevistas de la historia, en edición de Christopher Silvester, publicado por Editorial Aguilar en el año 2013, aunque su edición original en inglés es de 1993 por Penguin Books. De compilador de dichas entrevistas se dice: Es catedrático de historia en Peterhouse, Cambrigde. Durante más de diez años trabajó como periodista para Private Eye. Ha sido también colaborador de GQ, The New Yorker y Vanity Faire. Es también editor de The Norton Book of interviews y editor de la sección Londoner’s Diary en el Evening Standard. Vive en Londres. Hombre que ha entregado su vida al periodismo. Que ha pasado por géneros del reportaje, entrevista y columna. Seguir pasos de tales personajes es entrar a un mundo maravilloso donde todo lo humano queda al descubierto: lo bueno y lo malo. Su libro es joya por el material que aporta al lector, y a quien ama las entrevistas como forma de conocimiento sobre entrevistados y entrevistador.

El diálogo se convierte literalmente en choque de inteligencias, sabiduría, talento y humanismo en el buen camino de buscar la verdad; o en sus peores consecuencias por aquellos que hacen de la investigación de la vida privada su diario mal vivir.

Christopher Silvester, con el apoyo de infinidad de colaboradores, amigos y estudiosos reúne entrevistas a personajes de nuestra historia desde el año 1859 y hasta el año de 1992. Y en dichas entrevistas aparecen personajes como Theodore Roosevelt, Georges Clemenceau, Adolf Hitler, Benito Mussolini, Iósef Stalin, Mahatma Gandhi, Nikita Jruschov, Margarte Thatcher, R. L. Stevenson: lista de hombres y una mujer que son parte de la historia política del siglo XX. Un siglo terrible para la humanidad por tantas guerras donde sobresale el terror durante las dos Guerras Mundiales de 1914-1918 y de 1939 a 1945. Sólo esta investigación sobre los líderes de países que en el mal o en el bien dejaron su huella, es motivo de alegría, pues por principio aparecen tres hombres del mal: Mussolini, Hitler y Stalin, cuya vida la dedicaron a esclavizar a sus pueblos, y a pueblos que estaban más allá del territorio que abarcaba su vista en el paisaje. Bien los estudió la filósofa Hanna Arendt al escribir su libro titulado El origen del totalitarismo publicado en el año de 1951. Leo estas entrevistas y tengo ya, como punto de partida, el vivir este siglo XXI por lo cual veo en perspectiva lo que hicieron sobre el ser humano con su visión maldita de terminar con todo aquello que se les opusiera, o fuera de sus antipatías, como en el caso del racismo y la creación de holocaustos.

Si así vivieron así les fue: Benito Mussolini colgado en una Plaza de la ciudad de Milán, Adolf Hitler en su bunker suicidándose, y José Stalin en su cama, pero ya odiado por muchos, que sólo deseaban su muerte, para poder sentir algún aire de libertad en ese imperio que iba más allá de la URSS y que tenía por sede la capital de Moscú. Múltiples entrevistas y entrevistadores, así como el espacio en periódicos o revistas que hoy son parte de la historia. Leo la realizada por Sylvester Viereck, en Liverty del 9 de julio del año de 1932, es decir en los comienzos del nazismo empotrados en el poder alemán. Nadie se imaginaba que el ser del mal que era este hombre venía con una pasión enfermiza, a realizar su contra la humanidad. La entrevista cuando todavía no está en el poder político, cosa que sucedería en 1933 con todo y el incendio del Reichtag, del cual acusaron a los comunistas en otra de sus felonías que serían por miles en los 12 años que sostuvieron su poder en Alemania y ante el mundo que conquistaron con las armas y la audacia jamás vista en nuestra historia.

A las preguntas del entrevistador responde una y otra vez: —Cuando me haga cargo de Alemania terminaré con el vasallaje ante el extranjero y con el bolchevismo en nuestro país. Apenas más de diez años y había sido asesinada la pensadora marxista Rosa Luxemburgo, mujer que seguramente a Hitler le ocasionaba un rechazo total. Al revisar sus contestaciones, pareciendo que cambia y amplía sus dichos, sólo repite y repite su odio a los judíos, a los bolcheviques, al marxismo y el comunismo, que dice: se han apropiado de los términos socialistas, pues dicho concepto es anterior a ellos. Por eso su partido se ha de llamar nacionalsocialista, y resume lo que ahora hemos visto con el presidente Donald Trump, quien en sus cuatro años de gobierno nos ha enseñado a ver cómo todo debe ser motivo de guerra y enfrentamientos: contra la China contemporánea, contra los mexicanos a los que manipula amenazándolos con la guerra de aranceles, y señalándolos como violadores, delincuentes y narcotraficantes, a todos por igual, contra los de origen africano o asiáticos, contra los árabes para los cuales les cierra sus fronteras. Si queremos pensar cómo es que Adolf Hitler era, en una cercana imagen, que no igual, porque igual que Hitler sólo Hitler en la mala historia de la humanidad. Los dictadores tienen la costumbre de gobernar con ocurrencias, mentiras y enfrentamientos, hasta que terminan siendo ajusticiados, así mueran en su cama como José Stalin, Francisco Franco y Augusto Pinochet, No hay tumba para ellos en ningún lugar de la tierra que sea visitado con fervor humano.

La entrevista con Benito Mussolini, es otro ejemplo a revisar, la hecha nada menos que el escritor Emil Ludwig, en el año de 1933, se titula: Talks with Mussolini, es toda una lección en el año de 1933, para caer en los brazos del nazismo en 1940, cuando decide unir su destino al horror del nacionalsocialismo de Adolf Hitler, pues él dice en parte de la entrevista, en que Emil Ludwig le pregunta sobre Napoleón Bonaparte: — ¿Qué fue lo que le derribó Los estudiosos dicen que naufragó frente al escollo de Inglaterra. —Eso es una estupidez —respondió Mussolini—, Napoleón Cayó, como usted mismo lo ha demostrado, por las contradicciones de su propio carácter. Al fin y a la postre, es eso lo que siempre lleva a la caída de un hombre. ¡Quería ceñirse la corona imperial! ¡Quería fundar una dinastía! Como primer cónsul estaba en la cima de su grandeza. Su declive comenzó con la creación del imperio. Beethoven tuvo toda la razón en retirarle la dedicatoria de su Heroica. Fue la corona que llevaba lo que no le hacía más que enredar al corso en una guerra tras otra. Compárele con Cromwell. El segundo tuvo una espléndida idea: ¡poder supremo para el Estado y nada de guerras! Interesantes respuestas, para quien Emil Ludwig dice ser un político de extensa y profunda cultura.

Y así lo señala al conocer de manera seria y apasionada la obra de El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, y al hacerlo piensa en la biografía de Napoleón, ¿Cómo pues Mussolini cayó en los brazos del enfermizo Hitler para ser horror de lo humano?… Nombrado como Benito, por nuestro Benito Juárez, resultó un personaje que se creía de primer nivel gobernando a un país de segunda, mientras que Hitler —para él—, era de segunda, gobernando a un país de primera. Haber sido ejemplo y magisterio para los nazis fue mal magisterio: el alumno, enseñó al maestro que en eso de causar terror le fueron superiores.