¿ERES SUPERSTICIOSO? … ESTO TE INTERESA
¿Quién tiene derecho a llamar
superstición a la fe de otras personas?
Jostein Gaarder
Por encima de todos los dioses estaba el Destino, una divinidad todopoderosa nacida del Caos y la Noche. Sus decretos eran irrevocables, y el propio Júpiter (Zeus) no podía impedir que se cumplieran… describe así Louis Baude –en su libro Mitología para la Juventud (1878)– a la mayor divinidad de la mitología griega (y romana). Y tú, ¿crees en el Destino?, ¿eres de los que ojean el horóscopo o echan las cartas, antes de dar un paso importante? “Es caprichoso el azar”, canta Serrat, y le creemos porque es Serrat y porque hemos experimentado esos caprichos en carne propia, a nuestro pesar porque ya nos gustaría poder controlarlo todo.
Desde hace milenios, buscamos respuestas racionales a losmisterios de la vida y la muerte pero, en especial, a la incertidumbre. ¿Casualidad? o ¿Causalidad? Dice el psicólogo Sergio García que, en nuestro afán de encontrar certezas, hemos desarrollado una mente animista que dota de conciencia y “alma”, a los hechos secuenciales en el tiempo, como si uno de ellos fuera siempre la causa y el otro, su efecto. Por ejemplo: la sequía es el castigo de un dios de la lluvia, enojado porque no le llevaron ofrendas. La ciencia estaba basada en la razón de los antiguos pensadores, esto era una ley irrefutable. Galileo llevó a la ciencia a su siguiente nivel. ¿Por qué?
Porque en ese momento, la ciencia comenzó –oficialmente– a experimentar. Comoquiera, el método científico exigía desarrollar algunos elementos y la mayoría de la población se había educado en la escuela de la vida, carecían del hábito y el tiempo necesarios para investigar. Ante esto, la llamada sabiduría popular: argumentos simples, evidentes, cotidianos, amparados en el poder de los dioses y el Destino, producía en la gente, la ilusión de tener algún control sobre lo desconocido. Con este poder, en sus manos (aforismos, amuletos, rituales, maldiciones o bendiciones, etc.), sentían que aseguraban la propia supervivencia y la de su descendencia.
La palabra Superstición, nace del latín Superstare, de Super: Sobre y Stare: Estar en pie. Rodríguez Plasencia, escribe que los romanos daban a este verbo el significado de “Sobrevivir” y, según Cicerón, rezaban y ofrecían sacrificios a diario para que su descendencia les sobreviviera mediante la realización constante de ciertos rituales. De otro lado, los adivinos eran llamados Superstitiosus (sí, supersticiosos) pero fue sólo cuando empezaron a exagerar sus conjuros y ritos, ligados a la naturaleza y la religión, que esta etiqueta se volvió negativa.
¿Por qué, a pesar del avance de la ciencia, existe aún quien pone su fe en poderes sobrenaturales? “Ser Supersticioso” no es algo de lo que presumimos, pero es un lugar comúnen el que la mayoría, ha resbalado. De hecho, es parte de nuestra herencia como sociedad. El psicólogo Stuart Vyse(Breve Historia de la Superstición), reitera que somos supersticiosos porque tenemos necesidad de tomar el control. Cuando creemos que alguna situación importante podría no salir como esperamos, poner de cabeza al santo o encender una vela, nos da la confortable sensación de haber hecho algo más para asegurar el resultado esperado.
Y lo mejor es que ¡funciona!, la sensación de confianza en uno mismo que adquiere el usuario de un amuleto o quien realiza un ritual, es el gran beneficio de la superstición y ha sido demostrado (Dra. Lyssan Damish, Universidad de Colonia) que, en dosis normales, mejora la iniciativa, el rendimiento, y ayuda a lidiar con la ansiedad y emociones tales como la impotencia ante algo. No es una conducta patológica (mientras no sea una obsesión) y tampoco es negativa (salvo que decidas no operarte porque es viernes 13): ¡Cuidado con sabotear tus planes “por no tentar a la suerte”, eso podría resultar incluso, peligroso!
Sigue cantando, Serrat:
…Cruza los dedos, toca madera.
No pases por debajo de esa escalera.
Y evita el trece y al gato negro.
No te levantes con el pie izquierdo…
Aquí podríamos disentir porque los gatos negros suelen ser encantadores y cariñosos. Sin embargo, si antes utilizaste tu lápiz de la buena suerte para ganar el concurso de poesía, y hacerlo te ayuda a combatir los pensamientos negativos y calmar el estrés, sería ¡genial! Que repitierasesa variante.
¿Puede una persona inteligente unirse a la caravana de la superstición? Jane Risen, de la Universidad de Chicago, dice que una persona puede ser consciente de que su comportamiento es absurdo y decidir no corregirlo. Son dos procesos mentales distintos. La superstición no es propia de personas sin criterio, formación cultural o académica, como algunas voces –a lo largo del tiempo– han insinuado. Ejemplos de gente culta y supersticiosa, sobran. Hay cierta lógica en el origen de cada agüero, modificado por el imaginario popular, a través del tiempo. Y muchas reglas de cortesía, como decir “salud” o “Jesús” (para espantar la peste y al diablo) cuando alguien estornuda, o cubrirse la boca durante un bostezo (para que el alma no escape a través del vaho), nacieron de presunciones religiosas.
Risen duda de quien se declara invulnerable a estascreencias: si el beneficio que promete es mayor al costo dehacer el ritual, es probable que cedamos bajo el pretexto de que “no perdemos nada con intentar”. Mientras más simpleel ritual, más tentadora la cábala. Risen afirma que, si lo deseamos, podemos resistir la superstición fijándonos una política de conducta durante ciertas situaciones y evitar, con este hábito, otro que luego no podamos abandonar, a voluntad.
Nunca fui supersticiosa pero sí muy presta en adoptar todas las ideas buenas y divertidas. Según la psicología, actuar “just in case” (por si acaso) podría ser ambas cosas: con mucha fe, te deseo siete años de buena suerte por haber leído hasta aquí.

