Ética descarrilada

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Ya lo habíamos referido anteriormente, las personas son o no son éticas, no hay puntos medios; también habíamos comentado que aquellos que logran salirse con la suya –sin una sanción de por medio– encuentran una forma de agandallarse al mundo con la certeza de que no pada nada.

En esta semana, hemos sido testigos de dos casos que parecen darnos la razón; el primero, el de la poco célebre magistrada Esquivel quien, tras una gran investigación del diario El País, fue puesta en evidencia por, también, plagiar el cuarenta por ciento de su tesis doctoral, ahora en la Universidad Anáhuac.

En esa lógica del trinquetero, es claro que la dama se dio cuenta de que podía andar haciendo copy paste de todo lo que escribía, porque nadie indagó lo suficiente para detenerla a tiempo.

Ni la UNAM (con un proceso que sigue), ni la Anáhuac (que ya dio carpetazo al tema), fueron capaces de hacer lo correcto y tácitamente están legitimando una conducta deshonesta, enviando un negativo mensaje a la comunidad académica del país.

¿Cuántas personas batallan para redactar un trabajo de tesis original y de impacto social?, ¿para qué molestarse en seguir protocolos de investigación?, al parecer, basta tener un poco de ingenio –más bien desvergüenza– para obtener un título o un grado.

Es increíble que, con todas las evidencias de la falta de ética mostrada, no una, sino dos veces, la señora pueda andar tan campante en una posición de privilegio y ganando el sueldo que no merece.

El segundo caso, la imponente muestra ciudadana por la defensa del Instituto Nacional Electoral –INE– que congregó al menos a medio millón de personas en el  Zócalo de la Ciudad de México, y de menos otro medio millón en las distintas plazas del país.

Con evidencia contundente, hay voces que se atreven a minimizar el hecho y se atreven a denostar a quienes decidieron tomar acción por su propia consciencia. ¿Por qué se reciben calificativos tan agresivos?, ¿Por qué desestimar la voluntad de tantas personas?

Quienes actúan con ética, entienden que hay diferencias de pensamiento entre las personas; lo valioso del diferendo es el debate que genera, mismo que debiera dar oportunidad para debatir las ideas y, con la razón en la mano, buscar la mejor argumentación posible para solucionar los conflictos.

Lo que la autoridad hace, es irse justo al otro extremo, anular el derecho a disentir haciendo mofa de lo que para muchos es un tema serio, trascendente para esté México de contrastes.

Viendo estos casos, sólo como muestra de cientos más que se vivencian todos los días, nos hablan de una ética descarrilada, fuera de sí, prácticamente inexistente.

El sisma es importante, ya no estamos dispuestos a comportarnos correctamente, y en ello, ¿qué importa si le miento a los demás?, ¿qué importa si golpeo por la espalda?, ¿qué importa si vivo en la simulación?

Que importante sería que en casa se hablara de estos temas con los hijos; que valioso sería que se inculcaran valores y se exigieran conductas positivas.

Mientras no pase nada, los vivales seguirán haciendo de las suyas.

horroreseducativos@hotmail.com