Etnobotánica entre usos medicinales y el general: Laura White

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¿Cómo podría  definir la etnobotánica? 

La etnobotánica ha tenido muchos cambios en su definición, básicamente sería el estudio de las plantas, pero desde un punto de vista de las comunidades indígenas o cualquier tipo de comunidad, al uso que le dan a las plantas que están en su medio no nada más el medicinal, sino su uso en general.

¿Cuáles  son esas comunidades con las que ha trabajado?

Nos costó muchos años que los alumnos entraran a la comunidad otomí. Una compañera de maestría entró a estudiar los quelites, encontró muchas especies y ahora un compañero está terminando otra tesis de maestría en insectos comestibles de la región otomí. Las comunidades son San pedro de Arriba, dos tesis que se han hecho ahí. Otra sobre la región otomí, pero en San Pedro de Abajo también con plantas medicinales; estamos trabajando en San Felipe del Progreso con otra comunidad. Ya tenemos casi veinte años haciéndolo en Malinalco. Ahí se colocaron todas las plantas que están en el Museo de esa demarcación. Las plantas  que tienen un uso, el museo se contactó con nosotros para incluir todas las que la comunidad usa en la medicina tradicional.

¿Cuáles son los usos que ancestralmente se les daba a las especies  y cuáles siguen vigentes?

Tenemos más de cinco siglos con un uso medicinal de las plantas en todo México, a veces este uso se pierde; en la época prehispánica,  tenían un uso y conforme va pasando el tiempo se pierde éste o bien, algunas plantas  lo conservan, como la guayaba;  en los códices se maneja que se utilizaba para problemas del estómago o diarreas, lo que se expresa ahí se ha conservado en cinco siglos: para aparato digestivo y se sigue utilizando para lo mismo. Otro tipo de plantas, como por ejemplo  la flor de la manita, se utilizaba y su uso cambió, actualmente se emplea para problemas del corazón.

¿Dentro de su investigación, profundizó en cuáles especies fueron introducidas y cuáles son nativas?

En mi libro, en colaboración sobre las especies del convento de Malinalco, se determinó la mayor parte de las plantas son nativas, los españoles acababan de llegar y las que estaban representadas en el convento son nativas, obviamente los españoles trajeron las uvas para sus ceremonias, trajeron además  la rosa y otra planta que se llama acanto.

¿Cuáles son las limitantes a  las que se enfrentó para tener a la mano los códices  para su investigación y posterior publicación?

La idea fue desarrollada  junto con la doctora Carmen Zepeda y el Museo de Malinalco, una institución de la Universidad del Estado de México, el problema fue la obtención del Códice Florentino, no se tiene a la mano fácilmente, pero la UNAM ayudó para poder ver el códice original y sacar algunas fotos, lo más trascendental fue cuando tuvimos contacto con algunos otros códices, el museo nos ayudó, se encargó de editar el libro junto a una asociación que ayudó, la calidad del libro fue muy grande debido a eso. Ahora estamos parados por la pandemia, ya que tenemos dos ediciones del libro y esperamos una tercera.

¿Cómo fue la delimitación de especies?

Fue ir viendo cada planta, un ejemplo es el cacao. Va uno viendo las plantas, las reconoce y empieza a buscar en los códices cómo están representadas cada una de éstas. El libro tiene una representación del códice y una foto en la naturaleza para facilitar la comparación. Planta por planta, códice por códice, para encontrar lo que está representado en el convento y en los códices. Hubo un porcentaje de las plantas que no se encontró y lo importante de eso, es saber que están representadas en el convento, pero no se identificó, plasmada en  los códices, pero que no se sabe qué es.

¿Existen esas plantas, las podemos volver a ver? 

De esas plantas, no se pudo establecer  qué especie sea

¿Nos puede compartir sus observaciones y experiencia en esta área de la biología?

Los códices son del año 1500, es una experiencia increíble,  ver el códice Florentino, el códice De la CruzBadiano originalmente titulado: Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, escrito por Martín de la Cruz y traducido al latín por Juan Badiano (De la Cruz, 1991), el Códice Florentino, también conocido como Historia General de las Cosas de la Nueva España escrito por Fray Bernardino de Sahagún (Sahagún, 1926) y la Historia Natural de la Nueva España de Francisco Hernández (Hernández, 1959).  Todos se compaginan.

Muchos de los alumnos han hecho estudios etnohistóricos, se busca la planta, un estudio de caso y se busca la continuidad de su uso. Las plantas tienen cinco siglos prevaleciendo en su uso, un compañero hace algunos años, hizo estudios  históricos sobre el pericón, comparando cómo se utilizaba prehispánico y cómo se utiliza ahora en una comunidad. Esa es la importancia de la especie antes y actualmente.

¿Son estudios multidisciplinarios?

Sí, son estudios multidisciplinarios, ese trabajo del pericón, se pudo  hacer junto con estudios de metabolitos secundarios, en este caso apoyados por un especialista en química.

¿A través de los códices ha descubierto simbología de las plantas?

Eso se vio en el convento, las plantas del convento tienen a Malinalli que estaba representada por un día del calendario, cuando se escribe el libro que se descubre que Malinalli tiene un día en el calendario azteca, la cultura prehispánica tenía algunas ideas sobre colocar en el norte ciertas plantas y animales, así como en cada punto cardinal. Las plantas están representadas en puntos cardinales, algunas se equiparan con los del calendario solar o calendario azteca, se les llega a asociar con alguna divinidad. Hicimos otro libro del Monte Tláloc, buscamos a la deidad según la representación de la cultura, qué plantas tenía en la falda o cabeza y se representaron y se hizo un capítulo de libro.

¿Cuenta con otras publicaciones de libros?

Aparte del artículo Herbolaria y pintura mural: plantas medicinales en los murales del convento del divino Salvador de Malinalco, se tiene el artículo sobre los quelites en la comunidad otomí y el de insectos de la comunidad otomí y otro libro que se titula  Conocimiento ambiental tradicional y manejo de recursos bioculturales en México, disponible en versión digital.

¿Cómo es actualmente en México la etnobiología?

Se localiza en la milpa, en las comunidades, en el  uso comestible de los insectos,  sus disciplinas como la etnobotánica, la etnomicología, son importantes porque actualmente se está perdiendo a  las especies,  pero  también la información que las comunidades indígenas tienen, y de los recursos que poseen en su uso interno.

La sociedad quiere civilizarlas y los jóvenes ya no están utilizando sus recursos y como diría Toledo, este proceso civilizatorio ya también repercute en las comunidades y se pierde el conocimiento tradicional, no nada más las especies de plantas sino el sentimiento de las propia comunidad. Algunos alumnos,  muchas veces fueron a hacer trabajo a Temoaya con las plantas para teñir textiles  encontrando que ya no se utilizaban,  ya la gente ahora emplea químicos del extranjero para teñir, ese conocimiento tan importante se pierde.

¿A qué se enfrenta una bióloga que estudia etnobiología o etnobotánica frene a  la cuestión del lenguaje?

Nosotros buscamos los nombres en los códices, es complicado,  porque en el caso de los quelites quisimos que quedara plasmado en otomí, pero la comunidad no podía darlo por escrito, hubo que acudir a maestros que enseñan a hablar y escribir esa lengua materna y ellos ayudan a darle nombre a los quelites e insectos, a veces nadie hay que te diga cómo se escriben los nombres.

¿Usted  qué les diría a los estudiantes que desean saber más sobre etnobotánica, por qué estudiar ese tipo de materias en la Biología?

Es necesario dejar plasmado todo lo tradicional que tenemos como cultura, contamos con muchos grupos prehispánicos en el Estado de México, bioculturalmente, somos el segundo país con riqueza biocultural, hay que dejarla plasmada antes de que se pierda, es importante y estudios que se pueden hacer de licenciatura o maestría, que serían importantes para que no se pierda.

 

*Entrevista con la doctora Laura White Olascoaga, profesora investigadora  de la Facultad de Ciencias de la UAEMéx. Doctora en Ciencias Ambientales por la UAEMéx. SNI1. Docente de la Licenciatura en Biología de la Facultad de Ciencias de la UAEMéx, desde 1999 y del Posgrado en Ciencias Agropecuaria y Recursos Naturales de la misma Universidad. Cuerpo académico de procesos sociales en el medio rural. Publicación de 10 artículos nacionales e internacionales, 10 capítulos de libro y cuatro libros. Directora de 25 tesis de licenciatura y posgrado