Evangelización digital para conmemorar el Día Internacional de Protección de Datos Personales

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En la presentación del Iphone Steve Jobs citó a Alan Kay, uno de los pioneros de la informática, con la frase siguiente: “La gente que piensa seriamente sobre [la importancia] del software debería fabricar su propio hardware”, misma que además de representar la filosofía en torno al smartphone que tal como se profetizó esa fecha, cambió la historia, tal como al principio del Keynote speech se refirió: “De vez en cuando aparece un producto revolucionario que lo cambia todo”, expresión tal cual se tratara de un imperativo categórico en la ética kantiana a través del cual se crea una nueva perspectiva de las cosas y un nuevo modelo a seguir.

Dada la importante carga ideológica que estas personas icónicas de la industria aportaron al crecimiento de los nuevos modelos de negocio tecnológico, fueron bautizadas como evangelistas tecnológicos, trasladando el concepto religioso con uno pragmático relativo a “comunicar las buenas noticias”, en este caso, sobre tal o cual modelo venía a marcar una nueva hoja de ruta.

Hasta el día de hoy esa tendencia de crear tendencias en la industria tecnológica está encontrando una sima o declive por la rápida adopción de nuevos modelos y componentes tecnológicos que incrementan capacidades pero no funcionalidades, la dificultad de implantar nuevas tecnologías al ritmo que exige el mercado, el costo y viabilidad de apostar a nuevos mercados y/o el ajuste frente a un entorno digital emergente, divergente o incluso, excluyente.

Aunado a ello, la falta de liderazgos éticos en la industria o de propuestas secundadas por el mercado ha coadyuvado con una oquedad de discursos, así como la falta de identidad y contenido moral en los medios digitales que cada vez impactan más en la industria con las bajas ventas de los dispositivos que alguna vez revolucionaron el mercado, poca satisfacción  de los clientes, la salida de usuarios de plataformas o inclusive la falta de penetración de las tecnologías o de sus beneficios en la sociedad por la resistencia al cambio.

A ello resulta lógico agregarle la desconfianza provocada derivada de la explotación desmedida y opaca de los datos personales por parte de las empresas, las cuales derivadas de los procesos de Minería de Datos, Procesamiento Masivo, Aprendizaje de Máquinas e Inteligencia Artificial han aumentado su valor, lo que provoca que los datos personales por sí mismos, puedan constituir activos digitales, cuando menos en 5 formas distintas (uno de los temas sobre los cuales mis alumnos de protección de datos en la economía digital tuvieron mayor interés) de explotación, lo cual con el paso del tiempo se vuelve más visible, sobre cómo los datos personales constituyen el oro negro de la actualidad.

Visualización que puede darse a partir de la colaboración en la revista Time por parte de Tim Cook, actual CEO de Apple, en el que señala la existencia de “data brokers” entre otros supuestos de una “economía invisible” relacionada con los datos personales, destacando que también afecta los derechos y libertades en el ámbito mas íntimo de las personas. Es decir, a través de la colaboración en mención que refiere que nosotros merecemos privacidad, se confirma gran parte de las preocupaciones que han rondado en el colectivo sobre la responsabilidad de las empresas frente a la protección de la privacidad y el tratamiento adecuado de nuestros datos personales.

Sin embargo, las reacciones frente a dicha colaboración no tuvieron el impacto que se esperaría de un tecno evangelista, parte porque Steve Jobs nunca desarrolló el discurso sobre las ventajas del ecosistema la marca en cuestión en torno a la privacidad (más allá del oportunismo a partir de los casos de desbloqueos de dispositivos involucrados con comisión de atentados o delitos), y, parte porque Tim Cook, más allá de que no es Steve Jobs, tampoco ha incorporado en su hoja de ruta la protección de la privacidad, por tanto, lo expuesto en su artículo no se percibe genuino, sino que parece el intento fallido de relanzar o reposicionar el papel de la marca a partir de uno de los distintivos únicos que aún le quedan (por cierto, el mismo amigo que me inspiró a desarrollar este tema sería un candidato perfecto para evangelizador en México).

El mismo Vint Cerf, considerado uno de los padres de internet, ha dado pauta a reflexiones en torno a la seguridad de internet, reconociendo en parte que posiblemente la falta de protocolos sobre el tema a su vez facilitó el uso extendido de dicha tecnología, sin embargo, tampoco ha agitado de manera relevante la consciencia de los consumidores a pesar de que constituye un tema recurrente dentro de los foros de alto nivel que se concentran en el Foro de Gobernanza en Internet.

Por ello, tal como expuse inicialmente, considero que para que estos evangelizadores tecnológicos, así como Don Box, Guy Kawasaki, Mudasser Zaheer, Dan Martin, entre otros, puedan agregar contenido a sus discursos, innegablemente debe empezar a asociarse con una responsabilidad social que en el campo de la economía digital, empieza a partir del respeto por la privacidad de los usuarios como uno de los acuerdos principales para fortalecer la confianza, que a su vez se volverá el distintivo de los nuevos modelos de negocio.

Así como las diversas autoridades hacen su parte en diversos eventos relacionados con la conmemoración del Día Internacional de la Protección de Datos Personales el 28 de enero, nosotros como ciudadanos y consumidores dentro de la economía digital también debemos convertirnos en evangelizadores sobre el respeto a nuestros derechos de protección de datos personales y privacidad, con la finalidad de crear un ambiente de continuidad en la protección.

Es por ello que si cuento con la fortuna de que la audiencia lectora haya llegado a este apartado, le invito a sumarse como evangelizador digital, ya sea con los temas vistos en esta sección o en otras columnas, otros contenidos de su interés, o inclusive, incorporándose a través de podcast, blogs o videoblogs, con la finalidad de hacer de internet una red virtuosa y una herramienta que coadyuve a mejorar nuestra calidad de vida a través del mejor instrumento de la evangelización: el testimonio.

Terminando como empecé, vuelvo a citar a Steve Jobs en un famoso discurso en Standford, en el que refirió que cada mañana se miraba frente al espejo y reflexionaba “si hoy fuese el último día de mi vida ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era no durante varios días seguidos, era cuando sabía que necesitaba cambiar algo.

En ese mismo sentido, les invito a reflexionar sobre la importancia que le damos o no a nuestra privacidad en la era digital ¿nos gusta que nuestra vida digital esté marcada recurrentemente por abusos y violaciones?, si los eventos se vuelven continuos y la respuesta es no, entonces debemos respaldar con acciones la decisión que surja en consecuencia.

Hasta la próxima.