Excelencia vs Conciencia

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El propósito de esta columna es de aportación. No se trata de dar consejos o inclusive juzgar la conducta. Se trata de plantear herramientas que permitan vivenciar en la contribución al crecimiento de la conciencia con la primicia de que todo ser humano está capacitado y tiene el derecho de cumplir con sus más grandes sueños, es decir, de ser y estar para su misión de vida, que en resumidas cuentas es ser para dar.

 

Otra de las aristas será que hablaremos de una construcción de vida recordando que lo único que cae del cielo es la lluvia y sus derivados o tal vez uno que otro meteorito. Hablando de eso, de meteoritos, no se trata de caer en una moda de tipo temático, lingüístico o de alguna otra índole. Se trata solamente de compartir vivencia en la dirección que hemos señalado arriba. Así es que para comenzar es fundamental retomar el que toda consecuencia consciente requiere de un esfuerzo, en el más amplio sentido de la palabra, y sin lugar a dudas comienza con una declaración, sin olvidar nunca el poder que tiene nuestra palabra si es que realmente es comprometida y es fuente creativa.

 

De ahí que sea tan importante aquel acuerdo que nos heredaron lo toltecas en la voz de don Miguel Ruíz en el sentido de ser honorable con tu palabra, y esto no significa ponerle miel a las palabras, más bien tiene que ver con comprometerse, ser íntegros en un sentido ontológico, pero también ético, significa honrar la palabra, que todo aquello que declares si o si se convierta en una consecuencia de haber sido tu.

 

Por lo mismo es mi creencia, mas no mi creación, el hecho de que la primera declaración requiere ser sobre mi mismo. Una forma que se ha descubierto como muy poderosa en cuanto a su potencial energético es aquella que comienza con un Yo Soy… pues es precisamente la que da entrada a la conciencia. Vamos aquí a entenderla en su sentido ontológico más puro, es decir, como el conocimiento del ser.

 

Me parece importante el echar mano de las etimologías, siempre, para tener clara la palabra y no restarle fuerza o darle el poder a las interpretaciones convenientes para el ego. Si nos detenemos un poco en la palabra conciencia podríamos decir que se define como el conocimiento que una persona tiene de sus pensamientos, sus sentimientos y sus actos. Así es que la palabra proviene del latín conscientĭa y está a su vez del griego συνείδησις, compuesta por el prefijo συν que significa con y είδησις que significa conocimiento. La acepción que utilizaremos acá es la capacidad de los seres humanos de reconocerse a sí mismos, de tener conocimiento de su propia existencia y de su entorno.

Ahora regresemos a la cuestión de que la primera declaración es sobre nosotros mismos. Es por ello que debo comenzar señalando porque se habla en el título de esta columna acerca de la excelencia vs conciencia. Esto es porque mi creencia es que esta primera declaración debe estar cimentada sobre la conciencia y no sobre la excelencia. La primera consideración tiene que ver con que la conciencia viene de adentro, tiene que ver de forma directa con el ser. La excelencia que acuerdo a su origen, es decir, del latín exellentia, tiene que ver con permitir destacar la considerable calidad de una persona merecedora de un reconocimiento y aprecio muy elevado.

 

Se trata de un juicio externo, que viene de los otros. Esto no significa que esté mal el buscar ser excelentes. Pero hay que tener cuidado con el ego. Es por ello que mi creencia va en el sentido de que la mejor manera de ser excelentes es a partir de una poderosa declaración del ser, a partir del desarrollo de la conciencia. Esto significa que la excelencia requiere ser una consecuencia de la conciencia y además sólo tendrá verdadero sentido cuando se genera para dar, es decir, con miras de un verdadero legado. Así es que todo el acto creativo de la conciencia debe de ir de adentro hacia afuera y no de un juicio externo que muchas veces nada tiene que ver con la persona.

 

Así es que mi estimado lector, mi invitación no parte de que algo está mal con la persona que amablemente haya elegido leer estas líneas, es a que estoy convencido de que si ya has logrado alguno de tus más grandes sueños es porque aun hay más para ti. Si por el contrario aún crees que no has logrado alguno de tus más grandes sueños es porque tal vez requieras de un poco de apoyo en la construcción de una poderosa conciencia. Sea cualquiera la situación en la que te encuentres pongo este espacio como un lugar en el que te puedes asomar y tal vez encuentres algo que te funcione para el crecimiento de conciencia.

 

Recordemos que no se trata de consejos, no hay recetas. Tú, estimado lector, te conoces mejor que nadie, y mi invitación es a que lo externes, la mejor forma de que el ser se exprese de forma poderosa es a través de una declaración. Vuelvo a reiterar que una forma que no da espacio para futuras justificaciones de por que algo no funciona es en honestidad y de manera auténtica declarar quien eres a través de un Yo Soy… que implica lo auténtico, pero también la responsabilidad de asumir lo que sea que hayas elegido declarar después de estas dos palabras. La idea es que estas hablen de tu parte creadora.

 

Retomando lo que se ha venido diciendo respecto al compromiso de cumplir nuestros sueños, en pocas palabras de vivir nuestra conciencia y en consecuencia siendo excelentes en lo que amamos hacer. Surge aquella palabra que tramposamente el ego nos ha secuestrado para justificarnos para no salir de una zona de confort que es contraria a la conciencia y al verdadero ser excelente. Se trata de la intención, que no es más que la determinación de la voluntad respecto a un fin. Sin embargo para que realmente esta sea poderosa es necesario que se convierta en la consecución de nuestro fin amado. Es decir, acá ya no se valen frases como mi intención no era llegar tarde. Por ahí dice ya una frase que cada vez es más popular pero que es real y así funciona: Si tu intención es clara el universo conspirará contigo para que sea. Entonces para que tu intención sea clara sólo requieres declararlo y honrar tu palabra. Pará ello debes estar con la disposición de pagar los precios. Sin embargo te puedo asegurar que éstos se convertirán en migajas.