Filosofía y mujer

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En el año 1848, en Seneca Falls, Nueva York, una convención de 300 mujeres propone la igualdad femenina y el voto de la mujer. Este fue el primer acto feminista de la historia en América para tener derecho al voto, el logro se realiza 95 años después de tal suceso histórico en Estados Unidos. No es menor la aportación que hace el filósofo John Stuart Mill al apoyar el movimiento femenino. Lo hace desde el punto de vista utilitarista, al reconocer que al tomar en cuenta a la mujer en todas sus cualidades se logra con ello hacer iguales a hombre y mujer en derechos y oportunidades; se logra elevar márgenes de progreso para beneficio de la sociedad de una manera rotunda. En su libro Gerardo López Sastre cita en la biografía titulada John Stuart Mill / El utilitarismo que cambiaría el mundo, dice del escrito publicado por el filósofo en el año de 1869; en plena época de Las sufragistas en Inglaterra, dice: Subrayando la injusticia de la discriminación femenina, Mill establece una analogía entre la situación de las mujeres y la de los esclavos. Toda dominación ha parecido natural a los que la ejercían: hubo un tiempo en que la división de la humanidad en dos clases, una pequeña de amos y otra muy numerosa de esclavos, parecía la condición natural del género humano. Aristóteles sostuvo esta opinión, y la obtuvo de las mismas premisas en que se basa esta afirmación referida al dominio del hombre sobre la muerte, a saber, que existen diferentes categorías de hombres: naturalezas libres y naturalezas esclavas, que los griegos eran de naturaleza libre, y los tracios y los asiáticos, esclavos por naturaleza

Es importante acercarnos a los más sabios de la vida humana: los filósofos, y darnos cuenta cómo a pesar de sus profundos estudios de lo humano y de la naturaleza, caen en errores de pensamiento cerrado a cosas que no deben ser así. Ni moral ni éticamente es comprensible que el filósofo tenga actitudes de misoginia, sin embargo, hay buena cantidad de pensadores que por lo menos al hablar de lo humano, lo visualizan en el Hombre, y en la certeza de sus escritos aparece sólo elemento masculino, no escriben de la mujer. Expresa Gerardo López al respecto de Stuart Mill: Pero, ¿por qué remontarnos a la Antigüedad? ¿Acaso los propietarios de esclavos del sur de los Estados Unidos no creían que el dominio del hombre blanco sobre el negro era natural, que la raza negra había nacido para la esclavitud? Serio problema tenemos si los grandes pensadores no se dan cuenta de su error. Sobre estudio del alma que es cualidad tanto de hombres como de mujeres —según diversas religiones— aunque tales estudios sean diversos en nombre o en idiomas. Investigar para el filósofo no tiene diferencia en el género que estudia pues lo humano es uno solo. Este estudio del feminismo tiene aquí un tema por revisar al respecto.

 

En John Stuart Mill es posición propia de un filósofo que estudia a hombre y mujer por igual, que sabe que no son iguales, pero si iguales deben ser en derechos de todo tipo sin exclusiones. Por eso dice su biógrafo: Pero lo cierto es que el progreso de la civilización ha emancipado a los esclavos. Sólo queda un tipo de esclavo legal, dice Mill, “las amas de casa”. De hecho, la esclavitud femenina es más destructora del carácter de las mujeres que la esclavitud usual. En ésta los amos se contentan con la obediencia, contando para obtenerla con el miedo de los esclavos. En el caso de la mujer no quieren una esclava forzada, desean que se acepte voluntariamente su situación. Buscan así esclavizar también su espíritu, y todos los resortes de la educación se ponen al servicio de ese objetivo. Pero los tiempos han cambiado, ¿no habría llegado ya el momento de la libertad? 

Las aportaciones de Stuart Mill en el texto son de la mayor significación que el hombre dé en favor de la mujer. Tiene 151 años de haberse publicado y debe ser libro obligatorio para feministas y hombres. Cual si fueran Las cien citas de Mao Tse Tung en manos del movimiento femenino en el mundo. Para este filósofo la mujer es quien debe decidir su destino y lo que ha de hacer y Ser. No tiene nadie porque marcarle la pauta en su existencia, pues si ella, no lo hace con los demás                       —infringiendo sus derechos—. No hay razón para que ella sea peor que un esclavo, al que se le quita voluntad, su libre albedrío y el derecho a defender sus derechos: tal y como lo hace el hombre a diario.

Es importante revisar la historia del pensamiento en relación a cuán importante es la mujer en la hora de estudiarle con justicia: no buscando —como sucede—a quién se la hizo, sino a quien se la pague el estudio de la filosofía y los filósofos comprueban que al respecto de los géneros no todos piensan igual. Recordemos la posición del filósofo alemán Arthur Schopenhauer al revisar su libro Schopenhauer / Los dolores del mundo publicado por Editorial sol90 en año 2009, su lectura lleva a que el filósofo tan alabado junto con otros dos pensadores: Federico Nietzsche y Martín Heidegger. ¿En qué medida al hablar del ser humano sólo lo hacen pensando en el Hombre, pero no de manera genérica, sino el hombre en singular, sin tomar en cuenta a la mujer?… es sorprendente leer que escriben del hombre y no piensan en la mujer.

Interesa leer con detenimiento. No dar por sabido lo que no es. Escribe en su texto Arthur Schopenhauer: El hombre que ha llegado al extremo de reconocerse a sí mismo en todos los seres, considera como suyos los sufrimientos infinitos de todo lo que vive. Se apropia así del dolor del mundo. El filósofo alemán tan apreciado por Jorge Luis Borges, nos da una rotunda frase de lo que es la obligación de todo ser humano al pensar o sentir el dolor: sentirlo en persona debe ser enseñanza para saber lo que sufre el otro, hombre o mujer, cuando no piensas en ellos. Dice Arthur: Mi filosofía es simple, puede resumirse en una única frase: el mundo es el autoconocimiento de la voluntad. Magnifico se diría, pero al estudiar a fondo, el pensador de inicios del siglo XIX refleja textos duros, concretos y al parecer objetivos sobre el poder la voluntad, del sentimiento del dolor, de la existencia como una batalla por sobrevivir al mismo. En la cuarta de forros encuentro el siguiente texto que habla del pensador: Leídos hoy, estos aforismos de Arthur Schopenhauer son pura dinamita intelectual, un monumento a lo políticamente incorrecto. Las reflexiones del filósofo alemán sobre la vida, el amor o las mujeres destilan una lúcida amargura que cuadra perfectamente con el carácter pesimista de su pensamiento. Heredero de Kant, Schopenhauer, el filósofo anti-hegeliano por excelencia, es uno de los pensadores más originales que ha dado la filosofía occidental. En sus aforismos Schopenhauer se sublima: Por naturaleza el egoísmo carece de límites. El hombre no experimenta sino un deseo absoluto; conservar su existencia, liberarse de todo dolor, hasta de toda privación. Lo que desea es la mayor cantidad posible de bienestar, es la posesión de todos los goces que sea capaz de imaginar, y que constantemente se ingenia en variar y desarrollar. Todo obstáculo que surge entre su egoísmo y sus apetitos excita su mal humor, su cólera, su odio; es un enemigo que es menester aplastar. Quiere, de ser posible, gozar de todo. Como eso no le es tan fácil, por lo menos, entonces, quiere dominarlo ‘Todo para mí, nada para los demás’ es su divisa. Este texto refleja cuáles son las intenciones con respecto a la mujer. Sus celos reflejan ese odio de sentirse ofendido y dolido, así que el castigo llega al feminicidio, por haberle infringido un dolor a quien debiera de servirle sin excusa ni sentimientos propios. 

Duros pensamientos del pensador alemán que reflejan en las primeras décadas del 1800 el porqué causó tanta simpatía. El pensador que hace famosa la frase: Mujeres, cabellos largos, ideas cortas es ejemplo grave de que nuestros amados filósofos bien estudiados dan pena en varias de sus conclusiones sobre lo humano. El feminismo pone en picota todo lo que tiene que ver con el desarrollo humano, y sus lecciones son duras.