FORTALEZA, REZOS Y FE ANTES QUE VACUNA DICE UN GRUPO RELIGIOSO DE CALIMAYA

Views: 904

De acuerdo al sitio Our World in Data de la Universidad de Oxford, en México se han aplicado 95 millones 638 mil 622 dosis de las 109 millones 473 mil 465 con las que cuenta el país actualmente. Éstas han servido para inmunizar a 62 millones 254 mil 786 personas, de las cuales solo 41 millones 918 mil 336 tienen el esquema completo. Dichos números representan el 32% de la población, exponiendo la gran cantidad de personas todavía ausentes en el registro.

Sin embargo, no toda la población sin una vacuna ha sido desplazada o no considerada, sino que han tomado la decisión de no recibir la inyección de alguna de las dosis provenientes de las farmacéuticas: Pfizer, Moderna, Cansino, Sinovac o Sputnik V. Las decisiones han sido por diversas razones, no obstante, existe un grupo social basado en su creencia religiosa, que les ha impulsado a no hacerlo.

Xiromi Sandoval, habita en el municipio de Calimaya, ella junto con su hermana menor y su mamá, asisten a un grupo de oración católica, del cual son participantes desde hace cinco años, dicha aprensión a su creencia, les ha incitado a no participar en la campaña de vacunación anti Covid-19, pues, con base en su fe, la oración es suficiente.

“En mi pueblo no creemos mucho en las vacunas, hemos sabido de algunos que se vacunan de lo que sea y terminan enfermándose o muriéndose, supe de un caso de un niño que lo vacunaron contra el sarampión, le hizo daño y falleció. Creo que las vacunas son formas de controlar algo, de quitarnos la fuerza que tenemos en el cuerpo, cada uno tenemos nuestras defensas y si los forzamos a que tengan o reciban algo, puede hacernos daños, por eso nosotros seguimos dejando todo en manos de Dios y nuestra fe, él nos ayudará a salir adelante, como hasta ahora lo ha hecho.” Mencionó.

En el grupo religioso de Xiromi, participan alrededor de 60 personas, sus rituales se realizan cada jueves de semana haciendo oración en diversas casas y llevando la imagen de un Cristo con un pañuelo rojo, simbolizando el manto o sábana de Cristo. Se asiste a alguna persona enferma o con alguna preocupación particular, cubriéndolo de cuerpo completo con el manto y rezando un rosario. El ritual les ha permitido a personas de su comunidad a curarse de enfermedades, incluso de males crónicos, y actualmente, ha sido concurrido por quienes desean migrar a Estados Unidos.

“Todos los años que hemos participado en el grupo, la verdad nos ha ayudado a todo con cada petición, no hace mucho alguien se enfermó de algo parecido al Covid y se sanó rápido, era una persona mayor y enferma. No necesitamos la vacuna si lo tenemos a él y le rezamos con fe.” Detalló.

El pueblo en el que reside Xiromi y su familia es San Marcos de la Cruz, se compone de alrededor de 2 mil personas, mientras que el municipio Calimayense contempla a 61 mil 851 habitantes en su último registro en 2017. Considerando que se conforma de 8 delegaciones, 29 colonias, 10 barrios, 8 ranchos y 21 fraccionamientos, según el Plan de Desarrollo Municipal, la situación podría agravarse y el porcentaje deseado de población inoculada se percibe inalcanzable.

A pesar de que en países como Estados Unidos de América, exista ya un amparo ante la Suprema Corte para personas escépticas de los beneficios otorgados por el biológico, en México no se ha accionado, lo cual, deja también de lado una defensa a sus derechos en caso de que en algún momento se requiera de un certificado de vacunación para realizar alguna de sus actividades sociales y laborales.

Es así que la fortaleza y la fe como las que tiene Xiromi, nos envuelven aun en un país donde el acceso a la información y la producción científica se difumina.