GÉLIDO

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Es de los que siempre caminan, y caminan a paso lento,  porque el arte de volar nunca fue su fuerte. 

Es de los que tiene esa magia especial de lograr que nuestras emociones florezcan, por más oscuro que sea el paisaje. 

Es de los que se pinta de varios colores, colores que sólo se encuentran en nuestra imaginación. 

Es de los que se llena de luz, gracias a quien lo acompaña, así el viva en medio de la oscuridad permanente. 

Es de los que representa de cierta forma la adversidad, pero gracias a él y a eso, la prosperidad posterior, siempre es bienvenida. 

Es el momento perfecto donde debemos disfrutar, lo que en la siembra aprendimos y lo que en la cosecha enseñamos. 

Es de los que no dura para siempre, aunque tiene fecha de caducidad, sin embargo, cuando se le antoja, entra nuevamente en vigencia. 

Es de los que nos atrae hacia la familia, hacia los hijos, hacia las mascotas, hacia un reencuentro con amigos, siempre,  en medio de la calidez de nuestro hogar.

Es de los que da miedo, las personas no lo quieren, menos las mascotas, la mayoría le huyen, pero pocos se dan cuenta que a través de los cálidos recuerdos, el miedo hacia él, desaparece. 

Es considerado siempre como el duro, el malo, pero no somos conscientes que el duro y malo no es él, es lo que llevamos dentro. 

Es de los que manipula el viento, que sopla llevándose todo de encuentro, pero con amor, porque nunca será tan cruel, como lo es, la ingratitud del ser humano. 

Es de los que en su ausencia nos genera sentimientos reactivos hacía él, sólo cuando estamos junto a él, logramos apreciar su real belleza. 

Es único y el que nos hace más fuertes, porque algunas cosas nos recuerdan la inocencia, otras la exuberancia, otras la reverencia, pero él, nos recuerda la perseverancia, qué tan lejos hemos llegado. 

Es de los pocos que logra convertirse, a su manera tan peculiar, en el solemne adagio de nuestras vidas. 

Es de múltiples bellezas, pero mi favorita es su belleza mística, porque en sus noches, cuando el tímido atardecer oculta el cuerpo, las palabras se pronuncian con un toque de intimidad y romanticismo. 

Es como las botas, cuando son nuevas, son duras, frías, incluso incomodan, pero conforme va pasando el tiempo y se avejentan, se vuelven, blandas, cálidas y muy cómodas. 

Es de los que nos enseña, que cada quien ve la belleza del paisaje según su perspectiva, a veces lo oscuro puede ser claro. 

Es de los que algunos piensan que te deja el corazón helado, porque las penas junto a él, son más pesadas y se sienten eternas. 

Es de los que nos persigue al punto que nos obliga a acurrucarnos y abrazarnos con los que más queremos, sobre todo con las mascotas. 

Es de los pocos que nos enseña que las cosas no son tan díficiles si nos arriesgamos a enfrentarlas, porque como dice Norman Douglas: El pino se mantiene verde en el invierno y la sabiduría en medio de las dificultades.